En conversación con el programa Política Vivo de Radio Universidad de Chile, el abogado y académico de la Universidad Diego Portales, Cristián Riego, se refirió al Caso Audio, la red del abogado Luis Hermosilla y las aristas deribadas, como la Trama Bielorrusa. El también magíster en derecho reconoció una red de corrupción “muy importante que yo creo que se fortaleció mucho porque Luis Hermosilla consiguió operar desde el gobierno de Sebastián Piñera, donde tuvo un cargo como encargado de perseguir ciertos delitos, entiendo que los de La Araucanía. Él usó ese cargo y eso, por supuesto, le dio un tremendo poder y capacidad de nombrar jueces. Yo creo que esta red, probablemente, la tenía desde antes, pero eso la proyectó del modo tan extraordinario que vemos hoy día”.
Sobre la crisis que este caso destapó en la Corte Suprema, Riego analizó, en primer lugar que “la Corte que se heredó de la dictadura sobrevivió bastante tiempo y durante los años eh 90 hubo varias expulsiones de jueces por temas de corrupción, aunque no siempre se presentaron así (…) yo diría que hubo una especie de limpieza probablemente incompleta que dio lugar a una nueva corte, a un nuevo estilo”.
“Después de esa limpieza las cosas mejoraron en la experiencia de los abogados con los que uno conversa y se empezaron a volver a deteriorar hace algún tiempo. Yo diría que yo venía hace unos 10 años escuchando fuertemente un deterioro de vuelta, corruptela, tráfico de influencia y coimas. Tampoco es la primera vez que uno escucha de coimas, pero era algo poco habitual y ahora con este grupo encabezado por Hermosilla y Vivanco, llegamos a un nivel que, por lo menos, es equivalente al que había en esa época”, analizó.
Respecto a la situación específica del ministro de la Corte Suprema Diego Simpertigue, que está involucrado, por ejemplo, en la arista del consorcio CBM (Belaz-Movitec), el abogado señaló que “uno no pensaría que se va a vender por dinero, pero hasta cierto punto él como operador está muy vinculado a intereses económicos. Su mujer es notaria y sus esfuerzos estaban vinculados con hacer que su yerno fuera notario y su hijo fuera árbitro, o sea, era un hombre que claramente tenía un interés por el dinero. No era, es, sigue siendo ministro de la Suprema Chilena”.
“Yo creo que estaba bastante instalado en algún grupo de personas que veía las debilidades del sistema de justicia chileno como una manera de enriquecerse. Para esto fue muy contaminante el efecto que ha tenido en los últimos 30 o 40 años o más quizás, la vinculación entre el sistema notarial y el Poder Judicial. Ahí es donde está, probablemente, el origen más perverso de la codicia al interior de estos tráficos de influencia en el sistema judicial”, evaluó Riego.

El ministro de la Corte Suprema, Diego Simpertigue. Foto: ATON.
En el caso de la Ley de Notarios, el académico aseguró que no resolvió el problema. “Hizo concesiones mínimas, pero recogió todas las inquietudes de los notarios para mantener el negocio del que disfrutan. Por el contrario, yo diría que lo fortaleció al dotarlo de una nueva ley al mantener la falta de supervisión por parte del sistema judicial y yo diría, sobre todo, al mantener la completa ilegalidad en la que funciona el sistema notarial, porque sabemos que en la notaría no se respeta la ley de ninguna manera, digamos, no se cobra lo que dice la ley y tampoco se hacen los actos de acuerdo a lo que dice la ley, porque los actos debieran hacerse frente al notario”, señaló.
Riego reconoce que se cambia el sistema de nombramientos, sin embargo hace una salvedad. “Cambia el nombramiento desde los Tribunales de Justicia a la alta Dirección Pública. Yo me temo que si el gobierno o alguien no hace algo por ampliar la oferta como debiera, o sea, llegáramos a multiplicar los notarios por 10 en Chile (…) lo que va a ocurrir es que se va a corromper la alta dirección pública (…) todo el dinero que invierten hoy en hacerle regalos a los senadores, a los diputados, a los jueces, se los van a hacer a los miembros del sistema de alta Dirección Pública”, advirtió.





