Las causas de baja natalidad en Chile: entorno incierto, desigualdad de roles y autonomía personal

Un estudio de Hacienda reveló que la Tasa Global de Fecundidad cayó a 1,03 nacimientos por mujer en 2024, una de las más bajas del mundo. El informe atribuye la baja a la incertidumbre económica y a la falta de corresponsabilidad en los cuidados.

Un estudio de Hacienda reveló que la Tasa Global de Fecundidad cayó a 1,03 nacimientos por mujer en 2024, una de las más bajas del mundo. El informe atribuye la baja a la incertidumbre económica y a la falta de corresponsabilidad en los cuidados.

Con el objetivo de explorar las razones que influyen en las personas a la hora de tener o no tener hijos, el Ministerio de Hacienda lanzó el estudio “Análisis de las condicionantes y los desafíos de la natalidad en Chile”.

La subsecretaria de Hacienda, Heidi Berner, enfatizó que esta baja natalidad, un fenómeno que no es propio solo de Chile sino global, implica un desafío que impacta tanto en el crecimiento económico como en la sostenibilidad de la sociedad. Por ello, comprender la multidimensionalidad de los factores que lo explican resultará clave para diseñar mejores políticas públicas.

Berner añadió que si bien esta tendencia se viene manifestando en los países de la OCDE hace décadas, donde las tasas de fecundidad se ubican por debajo de las tasas de reemplazo de 2,1 nacimientos por mujer, América Latina es la región donde dicha tasa ha disminuido con mayor rapidez.

En Chile, la tendencia ha sido sostenida y acelerada. La subsecretaria explicó que la Tasa Global de Fecundidad (TGF) alcanzó en 2024 una cifra de 1,03 nacimientos por mujer, una caída respecto al 1,16 registrado en 2023. Esto se traduce en que en 2024 se registraron 154.441 nacimientos, un 11,3% menos que el año anterior y un 44% menos que hace 30 años.

Por lo mismo, este análisis exploratorio busca recoger miradas y promover un debate público para cocrear respuestas de política pública basadas en una visión de largo plazo. Entre las medidas en discusión, se encuentra el debate del proyecto de ley de Sala Cuna y el proyecto de ley del Sistema Nacional de Cuidados, que ya está en tercer trámite legislativo.

Factores Determinantes de la Disminución de la Natalidad

El estudio de Hacienda determinó que la disminución en la natalidad se explica principalmente porque las mujeres conciben la maternidad como un proyecto de vida condicionado por tres factores principales: un entorno económico y social restrictivo e incierto, una profunda desigualdad en la distribución de las responsabilidades de cuidado y del trabajo doméstico respecto de los hombres, y una valoración creciente de la autonomía personal y los proyectos individuales y profesionales por sobre otros roles.

El informe concluye que, en los últimos años, tanto mujeres como hombres valoran con mayor fuerza la autonomía personal. Además, el documento destaca que las mujeres esperan corresponsabilidad, es decir, que sus parejas participen activamente en las tareas de cuidado. Sin embargo, observan que las cargas recaen mayoritariamente en ellas, lo que las lleva a postergar la maternidad. En esa línea, una de las conclusiones clave del estudio es que las mujeres no rechazan la maternidad, sino las condiciones actuales en las que lo hacen: sobrecarga, costos, riesgos laborales, falta de apoyo y ausencia de corresponsabilidad.

Nuevas Formas de Ser Padre y Madre

Por otro lado, el estudio indica que los hombres expresan un mayor deseo de ser padres presentes, pero enfrentan mandatos tradicionales culturales e institucionales, como permisos laborales insuficientes, lo que da como resultado su poca capacidad para responder a las tareas de cuidado.

En este contexto, la investigación da cuenta de que las mujeres experimentan una “maternidad intensiva”, caracterizada por estándares exigentes que dificultan compatibilizar crianza y desarrollo laboral, un fenómeno presente en todos los niveles socioeconómicos. Así, entre las mujeres de niveles socioeconómicos bajos y medios, los principales determinantes para optar por la maternidad son contar con un ingreso estable y una vivienda propia o segura. En los niveles socioeconómicos altos, en cambio, los factores decisivos son alcanzar una proyección laboral o académica consolidada (como posiciones de liderazgo) y la existencia de corresponsabilidad en la pareja.

Respecto a la paternidad, el estudio concluye que para muchos hombres este rol surge más como una consecuencia del curso de sus vidas que como una decisión deliberada. Asimismo, advierte una limitada socialización temprana en torno al cuidado, lo que genera asimetrías estructurales respecto de las mujeres y contribuye a que persista una sensación de incompetencia frente a las tareas de crianza. De igual forma, el estudio identifica que las dificultades masculinas para gestionar emociones limitan su capacidad de involucrarse activamente en la crianza. Una de las conclusiones centrales es que la paternidad no se ha consolidado como un proyecto de vida legítimo ni emocionalmente significativo para muchos hombres.

En términos generales, el análisis plantea que la baja natalidad no puede interpretarse como un fenómeno de decisiones individuales o de falta de deseo, sino como la expresión de un sistema que no habilita ni facilita el comportamiento reproductivo.





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