En un contexto de profundas transformaciones globales, la educación se encuentra en una encrucijada. Así lo plantea Marco Raúl Mejía, reconocido educador e investigador colombiano y un referente histórico de la educación popular en la región.
De paso por el país, invitado por el Observatorio Chileno de Políticas Educativas (OPECH) y la Coordinación de Carreras de pedagogía (Depto. Educación – FACSO) de la Universidad de Chile para una serie de actividades académicas, Mejía conversó con nuestro medio para desglosar lo que él y otros teóricos denominan el «apagón pedagógico global». El experto, cuya trayectoria está ligada a la investigación desde los movimientos sociales, advierte sobre un fenómeno caracterizado por un «asalto a la pedagogía» donde la tecnología y las neurociencias han comenzado a desplazar el saber fundante del docente.

Fotografía del académico colombiano Marco Raúl Mejía.
Del «apagón pedagógico» al mito de los nativos digitales
Para Mejía, el sistema educativo actual enfrenta un proceso de «despedagogización«, manifestado en la idea de que cualquier profesional puede ejercer la docencia sin formación pedagógica previa, algo que incluso está presente en la legislación chilena. El especialista advierte que se ha instalado un discurso donde «el maestro y la maestra no necesitan mucha pedagogía», sino manejar instrumentos tecnológicos.
Sin embargo, fue enfático respecto al rol docente frente a herramientas como la Inteligencia Artificial: «El profesor que crea que su competencia es ‘San Google‘, se va a quedar sin trabajo muy rápido. Es que cambian las funciones… el maestro de hoy tiene que estar dispuesto a hacer esas transformaciones». Mejía propone utilizar el tiempo que ahorran herramientas como el Chat GPT para «organizar la pedagogía» y construir mediaciones para que el estudiante piense.
En esta línea, el investigador también desmontó el mito de los «nativos digitales«. Según Mejía, la pandemia demostró que los estudiantes no eran nativos digitales, sino «nativos de redes sociales», caracterizados por usos pobres de estas plataformas. «Si dejábamos a los jóvenes en manos de esas redes sociales… lo que nos íbamos a encontrar realmente era unos chicos sometidos totalmente a ese proceso del control que tenían las transnacionales».

Imagenes referenciales de utiles y textos escolares previo al inicio de clases 2025. Foto: Jonnathan Oyarzun/Aton Chile
La educación como «campo de combate»
Citando al pensador Estanislao Zuleta, Mejía recordó que «la educación es un campo de combate» y no un terreno neutral. Criticó fuertemente la influencia de los «tanques de pensamiento» internacionales y el sector empresarial que intentan definir las políticas educativas.
El experto denunció cómo ciertas empresas adoptan escuelas para imponer lógicas de mercado, llegando al absurdo de que una empresa de helados termine dictando cursos sobre tecnología a los maestros. Asimismo, cuestionó el modelo STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) promovido por el Banco Mundial, argumentando que reduce la formación integral humana a una capacitación para un tipo de producción específica, dejando de lado el leer y escribir.

Fotografía de niños estudiantes chilenos. Foto: Wikimedia Commons.
La respuesta colectiva: recuperar la comunidad
Frente a la individualización y la «subjetividad neoliberal» que se impone en la formación docente, Mejía propone una salida clara basada en su experiencia con los movimientos pedagógicos latinoamericanos: el rescate de las comunidades.
«Es la hora de la comunidad, es la hora de volver a construir la comunidad», afirmó. El experto llama a crear «comunidades de práctica» y de aprendizaje donde los docentes investiguen, desaprendan vicios académicos y reinventen su oficio colectivamente. «Necesitamos un maestro y una maestra innovadora… que se piensa en comunidad y que construye las expresiones de ese movimiento pedagógico que va a mostrar los nuevos caminos», concluyó Mejía.

