Niñeces y adolescencias alertan contra la violencia en Independencia

  • 06-12-2025

Niñas, niños y adolescentes, en su mayoría hijos e hijas de personas migrantes provenientes de países como Bolivia, Perú, Venezuela, Colombia, Ecuador, República Dominicana, todos y todas participantes en el Colectivo Sin Fronteras, realizaron el “Pasacalle por nuestros derechos” el pasado sábado 29 de noviembre en el barrio La Chimba, en Independencia. Este pasacalle se realiza cada año en conmemoración a la aprobación de la Convención de los derechos de la niñez.

El objetivo de esta actividad es expresar ante el barrio y la comunidad en general las situaciones que les preocupan y las demandas, las que se plasman en una carta que trabajaron en base a propuestas de cerca de medio centenar de niños, niñas y adolescentes. Compartimos la carta íntegramente:

“Buenas tardes, somos niños, niñas y adolescentes que participamos en el Colectivo sin Fronteras. Hemos organizado este pasacalle para conmemorar el Día Internacional de la Infancia, que fue el 20 de noviembre, fecha en la que se aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño y de la Niña; de esto hace ya 36 años. También hacemos el pasacalle para conmemorar el 25 de noviembre que fue el Día Internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas.

Hoy les queremos compartir nuestras preocupaciones, situaciones que nos afectan y vulneran nuestros derechos:

Nos preocupa demasiado la violencia que vivimos las niñeces día tras día, de no poder salir con tranquilidad, nos afecta la delincuencia, la venta de drogas, el consumo de alcohol, la violencia que observamos y los espacios peligrosos por los que no podemos pasar por miedo a que nos pase algo malo, que nos roben, asalten, asesinen o violen. Las personas migrantes también somos víctimas de esto. Los migrantes no somos delincuentes, pero a veces se nos marca de esa forma, generalizan diciendo cosas malas de nosotros, discriminándonos.

Nos preocupa mucho la violencia digital a la que estamos expuestos, ya que niñeces desde muy temprana edad, de 5 o 6 años, tienen acceso a dispositivos electrónicos, la mayoría de niños utilizan internet sin la supervisión de un adulto y pueden tener contacto con personas desconocidas y eso puede ser muy peligroso ya que hay niños y niñas que han desaparecido cuando se han reunido con estos desconocidos. Las niñeces y adolescencias estamos expuestas a la violencia en los espacios digitales, a burlas, a que se den opiniones sin saber o hacer comentarios que afectan a las personas y esto puede afectar nuestra autoestima y a llevar a la depresión.

Nos preocupa que como niñas y adolescentes no nos sintamos seguras por las calles, que nos acosen, nos violenten, que nos miren con morbosidad. No normalicemos la violencia en el pololeo, no es normal que nos celen, que quieran tener control de las personas con las que hablamos, seguimos o chateamos por teléfono, y mucho menos que nos prohíban hacer cosas de nuestras vidas cotidianas. No llamemos amor a eso.

Somos niñas y adolescentes y queremos sentirnos seguras en las calles, en nuestros colegios y en nuestras casas.

Esperemos que: Nuestra comunidad, escuelas y nuestras familias dialoguen con nosotrxs la importancia de cuidarse en espacios digitales.

Que nos den la confianza y nos escuchen cuando les hablamos de lo que nos preocupa y asusta.

¡No más delincuencia! ¡No a la violencia digital!

¡No más violencia contra las mujeres y las niñas!

Ninguna persona es ilegal.

Todas las personas somos diferentes, pero tenemos los mismos derechos.

Cuidémonos entre todos.”

Así termina la Carta que las niñeces y adolescencias leyeron en diferentes puntos del barrio aledaños al Colectivo Sin Fronteras, incluso en los más controvertidos por las escenas de violencia que se han protagonizado. Es relevante amplificar las voces de las niñas, niños y adolescentes que se expresan para llamar la atención del mundo adulto y de las autoridades, con el objetivo de crecer con mayor protección y bienestar.

Corporación Colectivo Sin Fronteras


El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.

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