El Ejército de Tailandia ha desplegado este lunes cazas F-16 a fin de bombardear posiciones militares de Camboya en la frontera entre ambos países tras denunciar ataques por parte de las tropas camboyanas que habrían dejado un soldado tailandés muerto y otros cuatro heridos.
El portavoz del Ejército tailandés, Winthai Suvaree, informó del despliegue aéreo tras acusar a las tropas camboyanas de desencadenar los combates con ataques en las zonas de Phu Pha Lek-Phlan Hin Paet Kon (provincia de Si Sa Ket) y Chong An Ma (provincia de Ubon Ratchathani), ambas en el este del país.
Según la versión de Bangkok, los militares camboyanos habrían abierto fuego a las 5:05 de la mañana con armas ligeras y fuego indirecto, a lo que las fuerzas tailandesas habrían respondido. Menos de dos horas después, un segundo ataque camboyano habría acabado con la vida de un soldado tailandés, contexto en el que el portavoz militar decidió desplegar los aviones de combate F-16 para atacar las posiciones de artillería camboyanas.
Camboya niega los hechos y pide una investigación
Sin embargo, Camboya ha negado la descripción de los hechos realizada por las autoridades tailandesas. La portavoz del Ministerio de Defensa, Maly Socheata, aseguró que han sido las Fuerzas Armadas de Tailandia las que, a las 5:04 de la mañana, abrieron fuego en la zona de An Ses, provincia de Preah Vihear. También denunció “disparos con tanques” cerca del templo Preah Vihear.
“Camboya no ha tomado represalias durante los dos ataques y continúa supervisando la situación con vigilancia y máxima cautela”, afirmó Socheata en un comunicado, subrayando que las acciones tailandesas “constituyen una grave violación” del acuerdo de paz firmado a finales de octubre en Kuala Lumpur.
Camboya ha informado al Equipo de Observadores de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) sobre este incidente y planea solicitarles que realicen una investigación para garantizar la transparencia y la justicia.
El acuerdo de paz había sido firmado en presencia del presidente estadounidense, Donald Trump, quien a mediados de noviembre había llegado a suspender conversaciones comerciales con Tailandia a raíz del repunte de violencia entre ambos Ejércitos.
Malasia pide “máxima contención”
Por su parte, el primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, mostró su “profunda preocupación” y alertó que “estos nuevos combates suponen un riesgo de deshacer el cuidadoso trabajo realizado para estabilizar las relaciones entre dos vecinos”.
Ibrahim instó a ambas partes a “ejercer la máxima contención”, mantener abiertos los canales de comunicación y aprovechar al máximo los mecanismos existentes.
“La prioridad inmediata es detener los combates, proteger a la población civil y retomar una vía diplomática basada en el Derecho Internacional y el espíritu de buena vecindad del que depende la ASEAN“, zanjó el primer ministro de Malasia.
Ambos países han intercambiado múltiples acusaciones de provocaciones a lo largo de las últimas semanas, reavivando una escalada de julio que desembocó en el citado acuerdo y que en apenas cinco días condujo a la muerte de medio centenar de personas y cientos de miles de desplazados, en los enfrentamientos más intensos en más de una década.



