Este 10 de diciembre se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos. Misma fecha en que, hace 77 años, se daba por aprobada la declaración universal de estas garantías básicas para la convivencia sana y democrática.
Hito que hoy se alza como un recordatorio crucial, en medio de un clima político donde asciende la polarización y la relativización de hechos tan complejos como los ocurridos en nuestro país post 11 de septiembre de 1973.
«Lo que particularmente preocupa es que en los últimos 10 años cada vez más personas, grupos y movimientos están saliendo de ese consenso básico que se supone era esa declaración. Atacan sus principios fundamentales, cuestionan a Naciones Unidas, plantean que muchos de los derechos humanos en realidad no debieran ser consagrados ni aplicados, y eso lo vemos en nuestro país, en América Latina y en otras latitudes del mundo», diagnosticó el director de Amnistía Internacional en Chile, Rodrigo Bustos Bottai, durante la primera edición de Radioanálisis.
Es en ese contexto que el abogado define este como «probablemente el momento de mayor fragilidad de ese sistema de derechos humanos creado tras la Segunda Guerra Mundial. Y ese debiera ser un motivo de tremenda preocupación para todas las personas que creemos y que defendemos los derechos humanos».

Militares durante la dictadura civil-militar.
Específicamente en el marco local, Bustos apuntó a los comportamientos históricos de algunos sectores políticos que negaban las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura civil-militar chilena. «Cuando se dio a conocer por el expresidente (Patricio) Aylwin el informe Rettig y en cadena nacional él pidió perdón llorando a las víctimas y a la sociedad chilena en su conjunto por las atrocidades cometidas en la dictadura, ahí salieron los representantes de las Fuerzas Armadas, entre ellos Pinochet —que era comandante en jefe del Ejército—, de Carabineros y de gran parte de la derecha de la oposición de entonces cuestionando los resultados de este informe», recordó.
«Sin embargo, parecía que habíamos recorrido una senda que implicaba que teníamos ciertos consensos mínimos básicos, civilizatorios. Y el 2013, cuando al expresidente (Sebastián) Piñera le tocó encabezar las conmemoraciones de los 40 años del golpe, tuvimos lo de los cómplices pasivos, el cierre del penal Punta Peuco y una serie de otras acciones que generalmente no fueron mayormente discutidas por su sector político. Y uno decía, bueno, quizás ahora sí estamos de acuerdo en que hay ciertas cosas que nunca deben ser aceptadas en una comunidad política. Pero, o esos acuerdos en realidad eran frágiles y muchos, por pudor, no los contradecían, o simplemente estamos retrocediendo. Porque la conmemoración de los 50 años del golpe fue muy diferente a la de los 40. Y con varias expresiones de negacionismo», recapituló el director de Amnistía.
Un discurso que ha visto reflejado incluso en la discusión de cara a la segunda vuelta presidencial, donde han reflotado las posibles intenciones del candidato republicano José Antonio Kast de indultar a Miguel Krassnoff (exagente de la DINA), condenado a más de mil años de cárcel por diversos delitos de lesa humanidad.

El candidato presidencial José Antonio Kast. Foto: Dragomir Yankovic/Aton.
«Hay que dejar claro que existen no solo doctrinas internacionales, sino que mecanismos en el derecho chileno para poder conmutar la pena a personas que tienen Alzheimer u otro tipo de enfermedades de salud mental y que están encarceladas, por ejemplo, en el ex penal Punta Peuco. Y eso se ha aplicado en varios casos en los últimos años. Entonces, cuando se dice que eso no existiría y que por eso hay que seguir con la tramitación de este proyecto de ley en el Senado, es simplemente mentira», aclaró el abogado.
En esa línea, reiteró: «Actualmente el Poder Judicial aplica esos mecanismos y lo ha hecho varias veces en los últimos diez años. Lo segundo, y lo que de verdad a mí me parece aberrante, es que al candidato Kast se le ha preguntado varias veces directamente: ‘¿Usted indultaría a Miguel Krassnoff?’. Porque hace cinco o seis años él fue a la cárcel de Punta Peuco a verlo y dijo ‘yo no creo las cosas que se dicen de él’. Hablaba de indultarlo textualmente«.
«Ahora no lo tiene explícitamente en su programa, pero no ha sido capaz de decir: ‘No, nosotros no indultaríamos a Krassnoff’. Alguien que está encarcelado por mil 47 años de pena privativa de libertad por haber hecho las peores aberraciones conocidas en la historia de Chile: torturar, desaparecer, violencia sexual», agregó.

Director ejecutivo de Amnistía Internacional Chile, Rodrigo Busto Bottai.
Por ello, aseguró Bustos que esta posibilidad «nos debe hacer cuestionarnos, como sociedad, cómo hemos llegado a tal punto en el 2025, donde no nos espantemos todas y todos con un candidato presidencial con buenas posibilidades de ser electo que no sea capaz de decir una cuestión tan básica humanitariamente. Además, debería ser coherente si habla tanto de seguridad y decir que el criminal que ha cometido las peores brutalidades de nuestra historia seguirá preso‘».
«No podemos decir que es un tema del pasado cuando todavía hay familiares detenidos desaparecidos que no saben dónde están las personas que fueron secuestradas y de las que aún no sabemos su paradero; con personas brutalmente torturadas y que están hoy viendo lo que dice y omite el candidato Kast. Comento algo que deslinda con lo personal. Ayer la candidata (Jeannette) Jara le preguntó a Kast sobre Krassnoff y para eso usó el testimonio de mi madre, Cecilia Bottai, diciendo que ella ha escrito cartas recordando que Krassnoff le aplicaba electricidad en la vagina y le decía ‘es para la guagüita'», compartió en alusión al caso de la exmirista.
Bustos recordó que su madre perdió ese embarazo tras las torturas perpetradas por el exagente de la DINA, y que ese dolor —como el de tantas otras víctimas de la dictadura— hace imposible tratar este debate como un asunto “del pasado”. Para él, lo que está en juego va más allá de las experiencias individuales: «Una sociedad que no expresa un rechazo claro y unánime frente a las peores violaciones a los derechos humanos corre el riesgo de permitir que esas prácticas se repitan». Por eso, advirtió, el país debe asumir que este no es un tema cerrado, sino una responsabilidad hacia el presente y el futuro.



