Prorrectora Alejandra Mizala: "La Universidad de Chile tiene una responsabilidad con la sociedad"

La autoridad de la Casa de Bello destacó la obtención de la acreditación máxima por siete años, subrayando el rol público de la institución y su compromiso permanente con la calidad, la reflexión colectiva y el aporte al país.

La autoridad de la Casa de Bello destacó la obtención de la acreditación máxima por siete años, subrayando el rol público de la institución y su compromiso permanente con la calidad, la reflexión colectiva y el aporte al país.

La Universidad de Chile recibió esta semana la acreditación institucional de nivel de excelencia por siete años, la máxima otorgada por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). En conversación con Radioanálisis, la prorrectora Alejandra Mizala, quien encabezó el proceso, explicó el alcance del reconocimiento y la importancia de la evaluación para una universidad pública como la Casa de Bello.

“Significa que la universidad en todos esos ámbitos hace su trabajo y lo hace muy bien”, afirmó, subrayando que la acreditación evalúa dimensiones como docencia, gestión institucional, aseguramiento de la calidad interna, investigación, creación artística y vinculación con el medio. “Lo que evalúa la CNA son dimensiones y criterios. Uno tiene que demostrar que cada uno de los criterios, son 14 criterios, se cumple a cabalidad”.

La Prorrectora recalcó que este reconocimiento es fruto de un proceso extenso y participativo que permitió a la institución mirarse críticamente. “La universidad se mira a sí misma, reflexiona y ve cuáles son sus oportunidades de mejora”, sostuvo. Y no fue un ejercicio menor: “Incluimos 15 mil personas respondiendo encuestas”, señaló, destacando que participaron exalumnos, académicos, funcionarios y estudiantes.

Ese trabajo participativo se extendió por casi dos años. “En términos de comisiones de trabajo, que son las personas que trabajaron directamente en las comisiones, trabajaron 250 personas”, agregó. A ello se sumó la visita de los pares evaluadores: “Participaron mil 300 personas en esas reuniones”.

La autoridad recordó que, más allá del hito, la Universidad de Chile desarrolla un trabajo sostenido de autoevaluación interna. “Tenemos un sistema de aseguramiento de la calidad muy, muy robusto”, indicó. Dicho sistema involucra a comisiones superiores y locales en cada facultad, integrando autoridades, académicos titulares y equipos profesionales. “Es la forma como estamos trabajando con cada una de las facultades e institutos de la universidad”, explicó.

Ese mecanismo permitió demostrar a la CNA que la institución no solo aplica políticas de calidad, sino que evalúa su impacto y mejora continuamente. Por eso, más que un trámite administrativo, el proceso se vuelve una oportunidad de reafirmar la identidad de una universidad pública.

Consultada sobre el momento histórico que enfrentan las universidades, marcado por transformaciones tecnológicas aceleradas, la Prorrectora señaló que “tenemos grandes oportunidades de ir avanzando. Con todos estos avances, las universidades tenemos que ser capaces de adaptarnos, pero también adelantarnos a estos cambios”.

En ese marco, destacó el trabajo institucional en inteligencia artificial (IA). “Tenemos una oficina de inteligencia artificial que se ha ido desarrollando en los últimos años”, señaló. Mencionó también el curso gratuito sobre uso ético de IA, que ya cuenta con 20 mil inscritos. “Estamos ayudando a gente que no es académica ni estudiante nuestra… pudiendo aprender cómo utilizar mejor la inteligencia artificial”.

En esa misma línea, resaltó el trabajo de la Facultad de Medicina con la guía “Humanizar la Inteligencia”. Allí, dice, se reflexiona sobre cómo aprovechar positivamente esta tecnología en la formación. “La inteligencia artificial puede ser un aliado de la educación, no tiene por qué ser algo que nos haga estar en contra. Lo vemos como un aliado, como alguien que nos puede permitir ser mejores docentes”, afirmó.

La adaptación tecnológica también se cruza con las exigencias externas: “Acuérdense que hay una ley que nos dice que al 2027 tenemos que ser cero papel”, recordó, aludiendo al proceso de transformación digital que ya está en marcha.

La Rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, y la prorrectora Alejandra Mizala.

La Rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, y la prorrectora Alejandra Mizala. Foto: Alejandra Fuenzalida y Felipe Poga.

Uno de los aspectos más valorados por la CNA fue la vinculación con el medio. Para Mizala, este compromiso forma parte del ADN institucional. “La Universidad de Chile siempre ha estado vinculada a la sociedad”, dijo.

La Prorrectora mencionó el trabajo del Centro de Extensión Artística y Cultural, el Teatro Nacional, la Orquesta Sinfónica, el Ballet Nacional Chileno, la red de museos universitarios y la nueva Plataforma Cultural que aloja al Museo de Arte Popular Americano. “La universidad puede ofrecer muchísimo a la sociedad y sentimos que es una responsabilidad hacerlo”, afirmó.

También destacó la reciente participación en la Feria Internacional del Libro Universitario de la UNAM (FILUNI), donde la institución fue invitada de honor. “Fue algo bien masivo, bien representativo de la cultura chilena, más allá incluso de la Universidad de Chile”, comentó.

A ello se suman las Escuelas de Temporada, que se realizan junto a universidades regionales: “Nos ha permitido tener una llegada a lo largo de todo el país”.

Finalmente, la prorrectora reflexionó sobre el rol de las universidades públicas en un escenario político y social fragmentado. “Necesitamos un país que dialogue, un país que converse”, afirmó.

Mizala insistió en que la evidencia debe guiar las decisiones colectivas: “la investigación genera evidencia que nos permite tener conversaciones basadas en información verdadera”, recalcó.

Por último, señaló que “la Universidad tiene que ser un espacio donde se conversa, donde se dialoga, donde somos capaces de pensar el futuro”. Con esa convicción, la Prorrectora destacó que la acreditación por siete años es un reconocimiento, pero también un compromiso. “La Universidad de Chile tiene una responsabilidad con la sociedad”, concluyó.





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