“Pulso, el compás interior que nos sostiene”. Creado y dirigido por Cathy Sandoval, el montaje que se presenta este mes en Matucana 100 trae toda la fuerza del flamenco junto a un elenco de más de 100 mujeres.
La bailaora chilena inició su formación en flamenco en 2004 en Santiago de Chile, y desde 2006 viaja regularmente a España para perfeccionar su arte, estudiando con grandes maestros y presentándose en espacios emblemáticos en España. Su carrera combina la interpretación, la docencia y la gestión cultural. En 2012 funda su academia La Plazuela.
“Una invitación que te puede sorprender porque el flamenco reúne el teatro, la música y la danza” destaca Sandoval en entrevista con Diario y Radio Universidad de Chile. “Es muy impactante de ver” describe la artista mientras revisan los preparativos de la obra que se presentará el 16 y 17 de diciembre a las 20 horas.
Y comenta que “Pulso” cierra el año: “Enero será movido con una serie de espectáculos mientras también evalúo una gira por Brasil y una visita a Argentina durante el 2026”.
-Es una obra llena de sentido y detalles. ¿Qué nos puedes contar del proceso creativo de “Pulso”? ¿Quiénes y cuántas personas participan en el montaje? Entiendo que son parte de tu academia La Plazuela.
Nació como un trabajo conjunto con Matucana hace varios años. Como todas las escuelas de flamenco hacíamos muestras anuales, se nos propuso hacer una obra abierta para el público. Teníamos que buscar un hilo conductor, un nombre y una temática. Si bien es una muestra anual, convertida en obra, la llevamos a cabo con gente profesional y amateur. Y eso es interesante también… Hay gente que empezó este año y que ya van a estar en esta puesta escena con un vestuario de primera calidad. Y las unes con personas que bailan hace 20 años.
Para nosotras como profesoras de esta academia, es un trabajo desafiante porque nos interesa que incluso la gente más amateur logre un resultado de muy buena calidad. Al final, ha sido un trabajo de guión para unir a estas personas: lograr un solo elemento y una sola obra. Y que lo disfrute todo tipo de público.
Son más de 120 personas con músicos en vivo, los mejores en Chile, y con una cantaora que es española. También con guitarristas que han trabajado en España. Yo estoy en la dirección y coreografía. Tenemos mucha experiencia en trabajar el flamenco más puro, más original o más tradicional y también con la experiencia de trabajar en España. Esto, es muy interesante a la hora de traerlo a Chile.
– “Unidas por el ritmo y el sentido de comunidad que solo el flamenco nos da”. ¿Cómo describirías con más detalles esos sentimientos en el desarrollo de este arte?
El flamenco, en general, es un arte súper amplio en cuanto a las posibilidades que da de expresión. Ya se considera un lenguaje artístico universal.
Dentro del flamenco, que es un arte muy musical, hay cerca de 120 estilos distintos. Tienen ritmos, velocidades, distintas tonalidades…De dónde vienen, de qué se tratan porque algunos van desde la muerte a otros más fiesteros. Ese abanico de posibilidades a nosotros nos permite expresar distintas cosas.
Particularmente, “Pulso” trata del pulso vital de nosotros como seres humanos y que nos conecta con el trabajo colectivo. Cuando uno se conecta con otros seres humanos, como en la danza, es un beneficio para cada uno de esos integrantes. De hecho, los corazones se conectan a nivel energético. Y eso también nos llevó a plantear esta temática porque tenemos mucha gente, son 120 mujeres en escena.
De las cuales tienen su vida de madre, trabajadoras, y llegan a las clases y se les olvida todo. Por ejemplo, personas que pasan por depresión, separaciones, los echaron de la pega, perdieron una guagua…Y pueden canalizar a través de esto. Y liberarse a través del arte y de la danza. Como el arte nos mantiene vivos, pulsando…

–Tienes más de dos décadas de formación, ¿Nos puedes contar algunos hitos de tu carrera? Tanto artísticos como personales.
Para mí, fue un salir del clóset. Viniendo de una familia muy tradicional donde todos son ingenieros y entran a la Universidad. Yo estudié arquitectura, me titulé, pero siempre tenía esta rama del flamenco que me tiraba y me daba miedo dedicarme a eso.
Tenía esa convicción social de que si te dedicas al arte vas a vivir una miseria, me costó mucho convencerme y también demostrar a mi entorno que se puede trabajar en algo que te haga feliz y que te vaya bien. Fue el primer hito, poder tener la valentía y tomar la decisión de dedicarme a la danza y al arte que era lo que me movía como ser humano.
Después le entregué toda mi vida al flamenco, he podido viajar con ayuda del Estado haciendo (proyectos) Fondart, he ido juntando y buscando formarme bien con gente de allá.
El año pasado, siendo madre y con mi pareja de ese momento, fuimos a vivir a España por cinco meses en los cuales mi meta era probarme a mí misma si estaba al nivel o si tenía la capacidad de lograr trabajar allí… en la cuna de esto. Lo logré y fue otro hito muy importante, saber que voy por buen camino. Y que tengo los códigos, las técnicas y lenguajes para poder trabajar en esto en cualquier parte del mundo y con cualquier persona, aunque no la conozca.
Y el hecho de formar La Plazuela al tener un espacio de formación donde entregar todo esto. La Plazuela, de momento, es una de las pocas escuelas donde traemos artistas todos los años, de los más importantes de España, dar clases en Chile, hacer las gestiones, con giras sudamericanas y eso es una labor súper importante.
– ¿Cómo observas el interés del público por el flamenco? Recientemente, en el Centro Cultural CEINA realizaron un ciclo de tablao con entradas agotadas.
Me parece que antes había un estereotipo y muchos estamos en la lucha de quitarle eso. De algo folclórico, vinculado al toro y la tortilla española…Hemos tratado de llegar a las masas mostrando que el flamenco es un arte que puede ser elegante y contemporáneo. Eso ha sido un trabajo constante, de muchos años, y de parte de toda la comunidad del flamenco: tratar de desestigmatizar.
Y también con el internet, redes sociales, YouTube, nos han acercado a que mucha gente llegue al flamenco. Se sepa que en Chile se hace flamenco y se hace buen flamenco. De a poco, hemos ido abriendo espacios culturales, concursos del Estado y otras productoras que han apostado por grandes eventos.
Por todos esos factores, llegamos a más gente, a más público y demostrar que es algo de calidad. Puede ser en un club de jazz o al aire libre en un festival. O en obras más teatrales con un hilo dramatúrgico…es muy amplio.

Ensayos para el montaje Pulso. Imagen: Academia La Plazuela.
-Sobre los procesos formativos, hace varios años se inicia tu academia La Plazuela y diriges tu propia compañía de flamenco contemporáneo El Rito.
Ha sido una evolución en cómo se transmite el flamenco. Es valorable lo que hicieron nuestros maestros hace décadas atrás cuando ellos no podían acceder a internet. Y con las dificultades de esa época, sembrar en nosotros esa semilla de inquietud por el flamenco.
A su vez, las nuevas generaciones hemos ido achicando la brecha con España, viajando mucho y trayendo mucha gente. Nuestro rol enseñando va por otros lados. La información es más directa entonces ahora se trabaja viendo al flamenco como un arte vivo. No es poner solo un disco y preparar la coreografía, por eso es música en vivo y va a cambiar siempre por lo que hay que estar alerta y estar en un sentido de improvisación.
También trabajar y sacar de uno el descaro. Y en la personalidad de los chilenos no es tan común. Me gusta ver a personas que son tímidas y se transforman completamente en la sala de clases o el escenario. Hasta ellos se impresionan y dicen: ´No me había imaginado que tenía esta fuerza, taconear con 70 años y expresar´.
Actualmente en Chile, hay muchos migrantes que han venido a colaborar al darnos otras visiones y formas. En la escuela hay muchas alumnas venezolanas y tienen otra actitud porque son más relajadas, más caribeños, más simples y con una personalidad más fuerte. Junto con el flamenco, que busca empoderar a las mujeres, eso ha ayudado en lo colectivo. Salir de la frase: ´No quiero, me da vergüenza´.







