Son pocos los artistas que logran calar profundo en la memoria colectiva de un país. Ese es el caso de Gonzalo Díaz, académico de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Artes Visuales 2003 que no solo construyó una obra intelectual sustancial, sino que también intervino el cotidiano de millones de transeúntes que atravesaban la calle Nueva de Lyon con un singular cartel de luces rojas que siempre mutaba su mensaje.
Sin embargo, «El neón es miseria» es apenas uno de los tantos legados dejados por Díaz, cuya muerte a los 78 años consternó al mundo académico y artístico del país. Especialmente, luego de que su nombre fuera anunciado como el depositario de la Medalla Rector Juvenal Hernández Jaque 2025 en Artes, Letras y Humanidades el mismo día de su fallecimiento.
Nacido en marzo de 1947 y formado en la Escuela de Bellas Artes, Díaz continuó sus estudios en 1980 en la Universitá Internazionale dell’Arte en Florencia, Italia. Sin embargo, su vínculo académico con la U. de Chile comenzó algunos años antes, ejerciendo como ayudante en los talleres de pintura y siendo uno de los fundadores del Instituto de Arte Contemporáneo, donde fue profesor del Taller de Pintura.

Gonzalo Díaz, artista, académico de la U. de Chile y Premio Nacional de Artes Plásticas 2003. Foto: UCHILE.
Esto, además de haber sido incluso candidato a rector en el año 2014, y el primer presidente del Consejo de Evaluación que sesionó por primera vez en el año 2006. Recorrido que, por supuesto, denota una tremenda pérdida humana y artística para la casa de estudios. «El profesor Gonzalo Díaz pasó gran parte de su existencia en nuestra facultad y en nuestra universidad«, destacó el decano de la Facultad de Artes, Fernando Carrasco.
«Es de aquellas personas imprescindibles, pues luchó toda su vida dejando una huella imborrable en nuestro país y en especial en nuestra comunidad. Lo despedimos con emoción y mucho pesar, reconociéndolo como uno de los artistas más prolíficos y más importantes que nuestra tierra haya conocido«, sumó la autoridad universitaria.
De hecho, esa misma familiaridad biográfica con la Casa de Estudios explica la decisión de que la sede del Parque Forestal del Museo de Arte Contemporáneo (MAC) haya sido elegida como el espacio que este viernes 12 y sábado 13 de diciembre se dispondrá para dar el último adiós a Díaz.

Intervención del artista Gonzalo Díaz en la Casa Central de la U. de Chile. Foto: UCHILE.
«Hay también una vinculación histórica que a mí no me deja de impresionar cada vez que conversó con artistas que pasaron por este edificio como estudiantes y que hablan que, como jóvenes de su época, subieron las escalinatas para dar un examen, para comparecer y poder ingresar. Y que posteriormente estas escalinatas se transforman en el lugar donde siguen compareciendo de manera pública», profundizó el director del MAC, Daniel Cruz, sobre este vínculo.
«Nosotros tuvimos el privilegio de tener una de las últimas exposiciones con obra inédita de Gonzalo, justamente pude invitarlo para la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado. Y él preparó una exposición maravillosa, crítica, aguda, precisa, punzante, titulada ‘Y el metal tranquilo de mi voz‘», recordó en torno a dicha intervención inspirada en el discurso del expresidente Salvador Allende.
Así, junto a las varias decenas de personas que se acercaron durante la tarde a expresar sus condolencias, han sido varias las autoridades del país que han manifestado su pésame por la partida de Díaz. «Vinimos a su velorio al Museo de Arte Contemporáneo para entregar personalmente nuestras condolencias a su familia, al sector artístico y a todas las personas que recibieron su influencia, de su obra y de su vida», expresó la ministra de las Culturas, Carolina Arredondo.

Obra «Ngen-Füta-Winkul», de Gonzalo Díaz, en la Bienal de Busan Garden of Learning en Corea del Sur. Foto: UCHILE.
«La creación de Gonzalo Díaz, su pensamiento crítico y su labor como maestro marcaron a generaciones de artistas, contribuyendo de manera contundente al país y a la cultura que imaginamos colectivamente. Sin duda que su legado seguirá iluminando nuestra memoria», destacó la autoridad, en un gesto que se suma a la declaración de duelo nacional decretada por el Ejecutivo.
Sobre la huella que deja la obra de un artista de su talla, el filósofo y académico de la U. de Chile, Sergio Rojas, recalcó que «el trabajo de Gonzalo no es uno que se podría considerar académico. Es uno donde su coeficiente conceptual y teórico no es académico, sino que tenía que ver sobre todo con plantear preguntas«.






