"No hay que temer": Gabriel Cavada analiza alza global de influenza A(H3N2)

El epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile abordó el brote que actualmente preocupa a varios países de Europa, además de abordar las herramientas que tiene nuestro país para prevenir la propagación del virus.

El epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública de la U. de Chile abordó el brote que actualmente preocupa a varios países de Europa, además de abordar las herramientas que tiene nuestro país para prevenir la propagación del virus.

En las últimas semanas, la circulación de la influenza A(H3N2) encendió las alertas sanitarias en distintos países por su rápida transmisión, la que derivó en un aumento significativo de casos graves. En el Reino Unido, donde la temporada de gripe comenzó antes de lo habitual, la presión hospitalaria escaló rápidamente, generando saturación en algunos recintos y motivando el retorno del uso obligatorio de mascarillas en ciertos servicios de salud.

Un contexto que diversos especialistas atribuyen a las mutaciones del virus, que lo vuelven más resistente a los esquemas de vacunación ya existentes. «Este es un virus de antigua data«, recordó el epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, Gabriel Cavada, durante la primera edición de Radioanálisis.

«De hecho, fue aislado en humanos el año 1968. En esa época apareció una pandemia y el virus tuvo una circulación de tres años, hasta 1971. De ahí que este virus estuvo silenciado, pero hasta antes del COVID, si la memoria no me falla, el 2017 hubo una pandemia causada por una variante previa a esta A(H3N2). Entonces, antes del COVID, este virus ha sido el responsable de las tres grandes pandemias de influenza que han atacado al mundo«, recapituló el especialista.

Y aunque se diferencia, en ciertos aspectos, de las condiciones que generaron el estallido de la más reciente crisis sanitaria del Coronavirus, Cavada explicó que, de aquella experiencia, debemos rescatar que «nosotros ya tuvimos presente la pandemia o epidemia de este virus por el año 2009. Si recordamos bien, se habló de la ‘ gripe porcina‘ en aquella oportunidad y que se anticipó muy agoreramente; y afortunadamente no ocurrió».

Vacunación en el Vacunatorio del Mall La Fabrica Patio Outlet.

Vacunación en el Vacunatorio del Mall La Fabrica Patio Outlet. Foto: ATON (archivo 2022).

«Hubo destacados políticos chilenos que dijeron que iba a haber cerca de 300 mil muertes. Ni el COVID dejó eso, entre paréntesis, pero hubo una cierta alerta. Lo que pasa es que en esa oportunidad la alarma fue demasiado exagerada. Pero ya el 2009 esta gripe tenía tratamiento médico, lo que es muy bueno. Cuestión que no ocurrió con el COVID, que se controló a través de vacunas y no de tratamiento médico», diferenció el académico.

Así, el epidemiólogo adelantó: «No hay que temer científicamente a esto. Este virus está dentro del marco de los virus influenza, que los tenemos desde hace muchísimo tiempo (…). Lo que pasa es que el año 1968 recién tenemos el registro científico de haber aislado este virus. Pero de ahí en adelante siempre estacionalmente tenemos brotes de influenza, que podrán ser más grandes o más pequeños, pero nunca ausentes. Y las buenas noticias siempre son preventivas».

«Afortunadamente, Chile refleja con un desfase de aproximadamente cuatro a seis meses lo que pasa en el hemisferio norte. Entonces, si esta epidemia se vuelve demasiado masiva y alcanza un nivel pandémico en el hemisferio norte, por supuesto que nuestras autoridades de salud van a reaccionar y se van a preparar para la posible aparición de esta variante durante el periodo de invierno 2026″, indicó.

Hombre vacunándose en el marco de la campaña de inoculación contra el COVID.

Campaña de vacunación contra el COVID. Foto: Aton.

En esa línea, señaló: «Muy probablemente nos empecemos a adelantar para una aparición que podría comenzar a partir de marzo y tener un peak más o menos en junio. Eso, si es que tuviéramos un brote unimodal, o sea, una sola ola. Podría haber más, pero lo importante es que, a diferencia del COVID, es cuestión de reformular las vacunas contra la influenza».

Cavada planteó que es clave desplegar “una campaña muy proactiva y agresiva” para vacunar a la mayor cantidad posible de personas en el país. Recordó que, tras la experiencia del COVID-19, la vacuna contra la influenza se amplió a rangos etarios mucho más amplios: antes estaba dirigida principalmente a grupos con riesgo metabólico o cardiovascular y a los adultos mayores, mientras que ahora “se abrió desde la infancia para adelante” y se volvió “mucho más universal”.

A su juicio del experto, este cambio será un beneficio, porque la influenza actual “ataca muy fuertemente a niños, incluso menores de 5 años, y a adultos mayores”, extendiendo así el grupo de riesgo tradicional. “Y por supuesto, algunos que estamos en la edad media vamos a caer también”, añadió.

Así, junto con reforzar la importancia de la vacunación —que recomienda comenzar a partir de febrero—, recalcó la relevancia de aplicar las prevenciones aprendidas durante el 2020: lavado frecuente de manos con agua y jabón, especialmente luego de haber acudido a sitios con aglomeraciones, como el transporte público, salas de clase y urgencias de los centros hospitalarios; y uso de mascarilla.





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