La Banda Conmoción, 25 años después: el largo viaje de una fiesta callejera y colectiva

La emblemática agrupación estará celebrando dos décadas y media de carrera el próximo viernes 19 de diciembre en la Sala Metrónomo. Espacio donde el protagonista será "Purgatorio Carnaval", un disco que suma una serie de colaboraciones.

La emblemática agrupación estará celebrando dos décadas y media de carrera el próximo viernes 19 de diciembre en la Sala Metrónomo. Espacio donde el protagonista será "Purgatorio Carnaval", un disco que suma una serie de colaboraciones.

25 años no se cumplen todos los días, y la Banda Conmoción lo sabe. «Eso ha sido un gran logro para nosotros», definió, por ejemplo, el trompetista Pablo Morales. «El poder mantener durante todo este tiempo un grupo de un formato tan grande y con vigencia. Porque pasar todos estos años sacando música, discos, colaboraciones y estar conversando en medios de comunicación son cosas que no todos los grupos tienen el privilegio de tener».

De hecho, sus palabras dan en el clavo respecto a las características que hacen de la Conmoción un proyecto tan particular dentro de la escena local. Nacidos como la mutación de una compañía teatral, desde sus inicios lograron definir el sello que hasta hoy constituyen el alma de la banda: al menos una decena de músicos con sendos tambores y bronces, varias bailarinas y el típico diablito que, desde el escenario, anima la fiesta para el público.

«Ver hacia atrás y observar todo el camino recorrido nos hace darnos cuenta de que ha pasado mucha música, también mucha gente«, agregó Jorge Núñez, percusionista. «Banda Conmoción tiene una particularidad, y es que todos sus discos han sido con un elenco distinto. Eso, de alguna manera, habla de lo transitorio que es este proyecto para diferentes personas, desde los fundadores hasta la gente que está actualmente. Pero siempre con ese objetivo, esa visión intacta de ser un aporte cultural, musical, de estar dentro de la línea de tiempo de la música chilena. Eso siento que es un hito no menor».

Es ese el contexto en que aparece «Purgatorio Carnaval«, el segundo álbum de la trilogía inspirada en «La divina comedia» de Dante Alighieri y que trajo a la discografía de los chilenos una serie de colaboraciones con artistas tan variados como Pascuala Ilabaca y Fauna, María José Quintanilla, Wendy Sulca e Illapu.

Banda Conmoción.

Banda Conmoción.

«Antes de empezar a grabar el disco anterior estuvo la pandemia y no nos podíamos ni juntar ni nada; no daba el aforo«, recordó Pablo entre risas. «Y sacamos un álbum que se llama ‘Lakitas Esenciales‘. Lo ensayamos de manera online y fue algo totalmente diferente para lo que venía después. Entonces, cuando pudimos juntarnos, me acuerdo de que nos pusimos de acuerdo y dijimos ‘ya, intentemos hacer algo que no hayamos hecho nunca’, y que era poder tener canciones con letras y aparte con colaboraciones».

«Para nosotros fue súper entretenido e interesante, porque a la gente que invitábamos le encantaba la idea. Siempre hubo entusiasmo, tanto en este disco como en el anterior, y los cruces musicales han sido un súper buen logro. Pero también nos hemos hecho apoyar de un productor musical, que es el Guille Scherping. Así que también está la búsqueda de la música o un sonido más popular, con letra y otro tipo de sonoridades más eléctricas que se tienen que meter dentro de las colaboraciones. Y él ha sido una parte importante para el sonido de la banda actual», valoró Morales.

Así, lograron establecer un nuevo mundo sonoro que coquetea con influencias mexicanas, de la cumbia e incluso con voces emblemáticas de la canción andina, pero sin perder el sello que condensa su propia esencia. «Tratamos de ir fusionando, creando una cama musical para que los cantantes pudiesen tener la libertad de moverse en este terreno interpretado por la Banda Conmoción», especificó el trompetista.

Lo anterior, enumerando estilos como cumbia, folclor andino, ranchera y el regional mexicano dentro de los estilos que el disco presenta. «Pero de alguna manera vienen a contribuir también como los mariachis, el corrido tumbado, etc.», añadió. «Toda esta música que absorbimos con los viajes que tuvimos el 2002 y después el 2024 a México. Tuvimos la posibilidad de adquirirla y volver a reinterpretarla a modo de Banda Conmoción. Con la música del folclor andino nos dijimos que queríamos hacer algo distinto, ver de qué manera podíamos aunar aún más todo lo que es el Cono Sur, y se nos ocurrió ofrecerle esta posibilidad a Wendy Sulca, quien nos recibió de manera impecable y nos apoyó con todo su arte, su dinámica y su gestión».

De Osaka a la Sala Metrónomo

Sin embargo, esos viajes al país norteamericano no fueron las únicas experiencias significativas recopiladas por la banda durante los últimos años. A eso, se suma también la participación de la Conmoción en la Expo Osaka 2025, instancia de difusión cultural que tuvo una robusta comitiva de artistas que llegaron a Asia a compartir sus propuestas.

«Primero, fue una instancia sumamente inesperada desde un punto de vista personal y grupal. Tuvimos la oportunidad de estar en Europa en el año 2008; después, en el año 2010, de ir a la Expo Shanghai, y posteriormente se da esta chance de viajar a Japón, donde también te sientes parte de un grupo de músicos y personas que van para allá. Viajamos junto a varias bandas y artistas: un grupo de chinchineros, Congreso, el mago Jean Paul Olhaberry y el Bafona«, recapituló Jorge.

Por eso es que la define como una «experiencia que sin duda nos marca, y musicalmente lo que hacemos nosotros también influye bastante. Es una gotita que entra a tocar una fibra muy importante, porque a través de esto van saliendo diferentes situaciones musicales que de alguna manera vivimos y que van a ir quedando de forma permanente en el tiempo, ya sea en los próximos discos o en este. También hicimos un concierto allá y vimos la expresión de la gente al escuchar nuestra música».

«De hecho, preparamos algo súper especial para el concierto», recordó su compañero. «Hicimos un tema que en Japón es muy famoso, ‘Mayonaka no Door’ (‘Stay with me’). Lo canta  Miki Matsubara, una japonesa que está muy popular. Y lo tocamos en versión tobas, como un folclore andino. Y tú los veías ahí y se notaba que la cantaban».

«Igual la gente, la cultura japonesa, para escuchar un concierto es muy diferente, por ejemplo, a lo que pasa acá o en México. Nos pasa mucho que, por ejemplo, te das cuenta en cosas súper cotidianas que la gente no se da ni la mano. Es mucho más formal, por una cosa como de respeto. No hay mucho abrazo ni nada de eso. Pero el público se veía súper prendido. Cuando cachabas que ya estaban todos con las manos aplaudiendo era que habíamos logrado el nivel máximo», complementó Morales.

Algo que recargó las energías para un cambio de año donde las y los miembros de la agrupación se preparan para festejar los 25 años de vida de un proyecto que, por supuesto, es profundamente colectivo. «La verdad es que estamos súper agradecidos de poder trabajar con la banda, compartiendo con tanta gente. Muchas cosas las vemos en el grupo, en lo interno; se deciden de manera colectiva. Y hemos visto pasar un montón de géneros musicales que han llegado y nos ha tocado aprender a compartir con ellos y con todo. Así que los 25 años los vamos a celebrar desde el 19 de diciembre en la Sala Metrónomo, pero lo haremos hasta marzo del 2027, ojalá», adelantó Morales.

Por ahora, es esa presentación en la sala de Bellavista la que mantiene ocupados a los músicos, donde interpretarán lo nuevo de «Purgatorio Carnaval» junto a los clásicos de su discografía. Hito que les ofrece una nueva instancia para reflexionar sobre lo que han sido las dos décadas y media de vida de esta banda.

«Haber visto pasar tantos gobiernos, tantas debacles, tantos hecatombes que han pasado en estos 25 años. Estallido social, pandemia. Y la banda se mantiene. En lo interno también. Nosotros somos personas que nos conocimos siendo más jóvenes, muchos tenemos familia. Ha sido todo un cambio, incluso interno. Y estar vigente o mantenerse vigente no es fácil, sobre todo en un país donde muchas veces importan otras cosas antes que la cultura«, compartió Jorge.

«Nunca olvidar que la cultura es parte de la sanación de una sociedad; de un tratamiento. Que a veces uno no necesariamente tiene que empastillarse para estar bien, sino que estar simplemente sentado, relajado, con la gente que necesita estar, escuchando música, viendo arte, diferentes cosas. Y eso ya permite o te encamina hacia un recorrido para poder sanarte. Entonces, esto no es algo que se haga por hacerse: simplemente de lo que es un país. Eso es importante para nosotros y siempre ha sido algo que nunca hemos perdido de vista. No hemos perdido el foco«, cerró Núñez.





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