A solo horas de que se conociera el resultado de la segunda vuelta presidencial, distintos han sido los balances sobre la derrota de la candidata del oficialismo, Jeannette Jara. En conversación con nuestro medio, el académico de la Universidad de Santiago, Marcelo Mella, apuntó a factores externos, relacionados con el alza de la ultraderecha a nivel mundial, pero también a otros internos, vinculados con la crisis de los sectores progresistas en nuestro país.
El cientista político explicó que ha habido un ascenso “de un tipo de política, de la derecha radical, que se caracteriza por plantear un clivaje entre el pueblo, entre la ciudadanía y la clase política en su conjunto, particularmente la clase política que podríamos llamar tradicional”.
“Eso se ve en todo el mundo y es la base de un malestar que surge por la incapacidad de los partidos históricos tradicionales de resolver problemas que han sido crónicos como la desigualdad, la pobreza, la marginalidad, el mal funcionamiento del Estado, problemas vinculados a la seguridad. Todos son un cóctel de situaciones que no han encontrado solución por la vía democrática”, aseveró.
Mella afirmó que Chile no es la excepción y que incluso hay “un cierto hastío por los gobiernos progresistas de nuestro país, básicamente por su ineficacia o incapacidad para resolver cuestiones que son también problemas de tres o cuatro décadas”.

Adherentes de José Antonio Kast celebran el triunfo electoral del republicano. Carlos Acuna/Aton Chile.
“En Chile hay una situación de marginalidad, de exclusión, de desigualdad que se ha mantenido por las últimas décadas y que hoy día hace que mucha gente mire con desconfianza la oferta de los partidos tradicionales. Además, el tema de la inseguridad y el problema de la migración, sin duda representan otro talón de Aquiles de los partidos de izquierda”, complementó.
A todo lo anterior, el analista agregó que los partidos que prometían una renovación, concretamente el Frente Amplio, “no fueron capaces durante los años del Gobierno del Presidente Boric, de ganar la lucha frente a la opinión pública, por estos temas que parecen ser sin solución”, comentó.
Justamente, requerido sobre el posible rol del Gobierno en el resultado electoral, Mella aseguró que la vinculación de Jara con el Ejecutivo incluso le perjudicó más que su militancia comunista. A su juicio, la administración de Boric no ha sabido combatir el discurso de que ha tenido una mala gestión.
“Especialmente para la gente joven el hecho de que Jara fuera militante comunista no tenía mayor importancia y me refuerza esa idea que su votación haya aumentado en más de un millón de votos en la segunda vuelta. Jara pudo crecer, pero evidentemente la perjudicó el imaginario de que representaba una continuidad de un gobierno de izquierda, que una parte importante del país consideró fracasado”, sostuvo.
“Yo no creo eso, creo que es una imagen construida, pero en política no solo importa la realidad material, sino también las creencias de la gente. En esa construcción de creencias, creo que la extrema derecha ganó un punto”, opinó.

Presidente Gabriel Boric junto a las ministra Camila Vallejo y Ximena Aguilera.
La oportunidad de la izquierda
Para Marcelo Mella, era poco lo que podía hacer el comando de Jara en pos de una victoria. De acuerdo al académico de la Usach, “no se puede pretender detener una crisis en una campaña”.
“La caída de los partidos de izquierda en Chile se produce con la llegada de las protestas estudiantiles el año 2011. De ahí en adelante los viejos partidos de izquierda no pudieron mantener su adhesión y a día de hoy, se transforman en pequeños partidos, tanto el Partido Comunista, el Partido Socialista, ni hablar del PPD, que son partidos que no alcanzan el 10%. Esto no se generó en esta elección, esto tiene una década, al menos, y yo no creo que se podría haber hecho algo mucho mejor a lo que sucedió en esta elección. No se puede tener el péndulo cuando el péndulo ya está lanzado”, zanjó.
De todas maneras, el cientista político recalcó que el progresismo tiene una oportunidad y desde la oposición al Gobierno de Kast, puede “lograr una real articulación entre los distintos partidos que forman parte de la oposición de izquierda y al mismo tiempo, mejorar el tipo de trabajo territorial, para recuperar electorados que fueron históricamente votantes de la izquierda”.
Mella aludió específicamente a la zona norte del país: “Esa fue una región que predominante votó por la izquierda durante el siglo XX y que se haya perdido, creo que establece un desafío, desde la oposición, para recuperar eso. Eso no lo hacen en una campaña, requiere un período un poco más largo”.

