Noam Titelman: “El clivaje del Apruebo y el Rechazo no alcanza para explicar el resultado electoral”

El economista y uno de los fundadores del Frente Amplio analizó la derrota del oficialismo, el triunfo de José Antonio Kast y la crisis de las categorías tradicionales para entender la política chilena, en conversación con Política en Vivo.

El economista y uno de los fundadores del Frente Amplio analizó la derrota del oficialismo, el triunfo de José Antonio Kast y la crisis de las categorías tradicionales para entender la política chilena, en conversación con Política en Vivo.

El triunfo de José Antonio Kast en la segunda vuelta presidencial abrió un proceso de autocrítica en la centroizquierda y la izquierda, marcado por recriminaciones cruzadas y diagnósticos aún en disputa. Para el economista, académico y uno de los fundadores del Frente Amplio, Noam Titelman, el problema de fondo es más profundo: las claves con las que se ha intentado leer la política chilena simplemente ya no alcanzan.

“No sabemos cuál es el clivaje que viene a reemplazar al del 88”, afirma Titelman, apuntando al agotamiento del eje que por décadas estructuró el sistema político chileno a partir del plebiscito que puso fin a la dictadura.

Consultado en el programa Política en Vivo por el énfasis que ha tenido la autocrítica sobre el Frente Amplio, Titelman plantea una mirada más compleja. A su juicio, lo ocurrido tras la derrota presidencial refleja una falencia general de los partidos del oficialismo. “A nivel de comunicación apareció el reconocimiento de una responsabilidad compartida del Presidente de la República, lo que habla muy mal de los partidos en general, porque uno de sus roles es proteger a su principal líder”, señala.

El economista apunta a la ausencia de una reflexión colectiva ordenada. “Me habría esperado un comunicado conjunto de los partidos del oficialismo haciendo un mea culpa. En vez de eso, lo que hemos visto son discusiones caóticas, pasadas de cuenta inevitables después de una derrota tan fuerte”, afirma, agregando que el golpe electoral dejó a muchos actores “atónitos, sin saber muy bien cómo responder”.

Titelman coincide en que el eje Sí/No del plebiscito de 1988 está agotado, pero advierte que su desaparición no es reciente. “Este es un proceso que viene de mucho antes del plebiscito de Apruebo y Rechazo”, sostiene. Entre los hitos que anticiparon ese desgaste menciona la votación de Marco Enríquez-Ominami, que tensionó a la ex Concertación, y las propias candidaturas de Sebastián Piñera, que buscaron desprender a la derecha del legado del Sí.

“El momento más claro de la agonía de ese clivaje fue el estallido social”, afirma, recordando la polarización en torno a la consigna de los “30 años”. “Parecía que daba lo mismo si hablabas de los gobiernos de Aylwin, Lagos, Bachelet o Piñera: todo quedaba reducido a estar a favor o en contra de esos 30 años”, explica.

Si bien el politólogo David Altman ha planteado que el eje Apruebo/Rechazo reemplazó al clivaje del 88, Titelman considera que esa lectura no logra explicar el escenario actual. “Si ese fuera el clivaje central, no se entiende el resultado electoral”, advierte.

El economista recuerda que el Apruebo obtuvo un 38% en el plebiscito constitucional, mientras que la candidata oficialista Jeannette Jara alcanzó solo un 26% en primera vuelta. “Esa diferencia no se puede explicar sin considerar que parte de quienes votaron Apruebo votaron por Franco Parisi”, señala.

Urna del plebiscito constitucional.

Urna del plebiscito constitucional. Foto: Aton.

Para Titelman, el votante de Parisi rompe los esquemas tradicionales. “Es un votante cabreado, de clase media emergente, que no le cree ni a la izquierda ni a la derecha, con códigos completamente distintos”, describe. Se trata, además, de un electorado marcadamente oposicionista, que tiende a castigar a quien está en el poder.

“Eso demuestra que el clivaje Apruebo/Rechazo no alcanza. Hay algo más pasando en Chile”, enfatiza. En ese sentido, plantea que quizás la respuesta más honesta hoy sea reconocer la incertidumbre: “Puede que la política esté demasiado desestructurada y que no exista una forma clara de ordenarla”.

Titelman también cuestiona la manera en que se ha construido un quiebre a partir de una visión estigmatizada del estallido social. “El estallido no es el ‘octubrismo’ entendido como una justificación de la violencia. Ese concepto sigue siendo muy poco claro”, afirma.

A su juicio, hay una paradoja: “Los nuevos octubristas están en la derecha, porque son quienes siguen convencidos de que Chile cambió radicalmente en octubre de 2019”. En contraste, sostiene que buena parte del electorado ha demostrado una mirada más pragmática, centrada en problemas concretos como la seguridad o la economía local.

Excandidato presidencial del PDG, Franco Parisi.

Excandidato presidencial del PDG, Franco Parisi. Foto: Aton.

Más allá del caso chileno, Titelman inscribe el fenómeno en una tendencia más amplia. “En América Latina y a nivel global están ganando las oposiciones”, señala, vinculándolo a lo que algunos estudios denominan declinismo.

Citando datos del PNUD, advierte que dos tercios de los chilenos son pesimistas respecto al futuro, el doble que en 2013. “La gente ya no cree que sus hijos vayan a estar mejor que ellos. Eso cambia completamente la manera de relacionarse con la política”, explica.

Ese clima, añade, favorece campañas sin grandes relatos. “Fue una campaña muy material, de números, de medidas concretas. Muy poco de proyectos de largo plazo, de sueños o ilusiones. Eso habla del ánimo que hay hoy en Chile”, concluye.

En ese escenario, Titelman es cauto sobre lo que viene. “La verdadera prueba de fuego será cómo se comporten estos nuevos votantes con un gobierno de derecha. Recién ahí vamos a empezar a entender si emerge un nuevo clivaje o si seguimos en esta etapa de desorden político”, sentencia.





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