En medio de un escenario global marcado por la expansión de la inteligencia artificial y el creciente uso de datos en la toma de decisiones, la visita del economista Guido Imbens a la Universidad de Chile se transformó en una oportunidad para reflexionar sobre cómo estas herramientas están cambiando la forma en que entendemos el mundo.
Ganador del Premio Nobel de Economía en 2021 por sus contribuciones al análisis de relaciones causales, el académico participó en diversas actividades organizadas por la Facultad de Economía y Negocios, donde compartió con estudiantes, investigadores y representantes del sector público y privado. Su presencia no solo tuvo un carácter académico, sino también práctico, permitiendo discutir cómo la evidencia y los métodos científicos pueden ayudar a enfrentar los desafíos que plantea la tecnología.
En ese contexto, uno de los temas que marcó la conversación fue el debate actual en torno a la inteligencia artificial, una discusión que, según el economista, combina entusiasmo y preocupación en partes iguales.
“Hay tanta discusión sobre la inteligencia artificial que es difícil, de alguna manera, seguirla toda. Pero creo que lo que va a ser fundamental es entender dónde la inteligencia artificial realmente puede ayudar a potenciar la capacidad de las personas para ser más productivas. Y hemos visto muchos ejemplos, muy específicos, donde la inteligencia artificial realmente puede ayudar”, señaló.
Para explicar ese potencial, Imbens recurrió a un caso concreto: el funcionamiento de los centros de atención telefónica, donde los sistemas de asistencia basados en inteligencia artificial permiten acceder rápidamente a información acumulada y mejorar el desempeño de los trabajadores.

Guido Imbens, economista y Premio Nobel de Economía. Foto: Nobel Prize.
“Hay un artículo muy interesante que muestra que, en los centros de atención telefónica, contar con asistencia de inteligencia artificial puede ayudar mucho a recurrir a toda la información que se ha recopilado sobre las preguntas que las personas pueden tener sobre distintos temas. Y eso hace que los trabajadores, especialmente los que recién comienzan, sean mucho más productivos de una manera que es claramente beneficiosa y que incluso podría ayudar a reducir la desigualdad, porque los nuevos trabajadores se ponen al día mucho más rápido”, explicó.
Sin embargo, el académico también advirtió que los beneficios de estas tecnologías no son uniformes y que existen ámbitos donde su impacto todavía es incierto.
“En otros contextos todavía no está tan claro cuánto va a ayudar la inteligencia artificial. En los entornos educativos, todavía parece haber mucha incertidumbre sobre cómo podemos aprovecharla de manera efectiva para que los estudiantes aprendan más y mejor en este momento. Y lo que vemos que hacen las universidades sigue siendo, en gran medida, muy defensivo al decir, por ejemplo, que los estudiantes no pueden usar IA aquí o no pueden usar IA allá, y que ahora es difícil evaluar a los estudiantes”, afirmó.
Esa postura cautelosa, añadió, responde a un momento de transición en el que las instituciones aún están aprendiendo a convivir con una tecnología que evoluciona rápidamente.
“No estamos todavía en un punto en el que podamos usar la inteligencia artificial de manera productiva para mejorar la experiencia educativa. Pero parece muy claro que esto va a ayudarnos, al final, a enseñar mucho mejor y de manera mucho más efectiva”, sostuvo.

Guido Imbens, economista y Premio Nobel de Economía. Foto: Nobel Prize.
Durante su visita, el economista también abordó un tema que genera creciente interés entre estudiantes y profesionales, y que tiene que ver con cómo acceder al conocimiento en un mundo donde la educación ya no depende exclusivamente de las universidades.
Para Imbens, la disponibilidad de recursos digitales ha cambiado profundamente el panorama del aprendizaje y ha democratizado el acceso a herramientas que antes estaban restringidas a espacios académicos formales.
“Hoy en día hay materiales de enseñanza increíblemente buenos disponibles en línea, y existe una enorme cantidad de cosas que se pueden hacer fuera de las universidades para aprender sobre estos métodos. En cierto sentido, aprender estas cosas se ha vuelto mucho más fácil que antes, cuando las universidades tenían mucho más monopolio sobre el aprendizaje”, concluyó.
La visita de Guido Imbens a la Universidad de Chile dejó así una idea central. Y es que en un mundo cada vez más atravesado por datos y algoritmos, la clave no está solo en desarrollar nuevas tecnologías, sino en comprender con rigor cuándo y cómo funcionan. Porque, en última instancia, la evidencia —más que la intuición— sigue siendo la base para tomar mejores decisiones.






