El académico de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, Guillermo Larraín, aseguró que no está en contra del aumento en el precio de los combustibles que acercó a Chile a los precios que se manejan a nivel internacional. Sin embargo, el economista sostuvo que la forma en que se hizo fue “demasiado drástica” y no consideró la vulnerabilidad de la clase media chilena.
“Se hizo como si las familias tuvieran la capacidad de reasignar o de endeudarse. Las familias ya tienen gastos comprometidos en una serie de cosas, desde cosas muy triviales como que el próximo fin de semana iban a viajar a alguna parte, o tienen que pagar el colegio, tienen que pagar la universidad, tienen que pagar cuentas de distinto tipo. Creo que la fuerza, la velocidad con la cual se produjo el cambio, es en lo que estoy fundamentalmente en contra”, expresó.
Larraín explicó que: “El Estado tiene más capacidad de maniobra que los privados para haber ajustado más lentamente el incremento de precio. Pero sí creo, y en esto considero que tiene razón el Gobierno, es que si esta guerra va a durar mucho tiempo, una parte del ajuste de precio hay que hacerlo”.
En cuanto a la tesis de la actual administración de que el Estado “está quebrado”, Larraín afirmó que se trata de una exageración y que más bien se encuentra “endeudado”.
“Decir que Chile está quebrado es desconocer que los que están en realidad quebrados son un montón de otros países del mundo. Chile está en una situación de endeudamiento que ha crecido mucho en el último tiempo, a la que hay que ponerle freno, en eso estamos totalmente de acuerdo, pero la pregunta es si es que había que traspasar este incremento de precio de una vez a la familia (…) Creo que el Estado puede haber colaborado más en que esa adaptación fuera de a poco”, estimó el también expresidente del Banco Estado.
En esa misma línea, consideró que la lógica del gobierno de emergencia no es lo que se requiere, porque los problemas tienen que ver con el alto gasto fiscal y la falta de crecimiento.
“Chile no amerita la situación de emergencia que se está planteando”, aseveró. De esa manera, el economista sostuvo que el país sí enfrenta situaciones «muy apremiantes», por ejemplo, en materia de seguridad, pero ninguna de «las soluciones que requerimos son soluciones de largo plazo y no las vamos a resolver con medidas de emergencia”.


