Las primeras semanas del gobierno de José Antonio Kast han estado marcadas por un fuerte remezón económico: la alteración del MEPCO, el anuncio de un recorte del 3% en todos los ministerios y la insistencia en una reforma tributaria que rebaja los impuestos a las grandes empresas. Frente a este escenario, en conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el exministro de Economía, Carlos Ominami, hace un crudo diagnóstico de la gestión de La Moneda y, en particular, del rol que ha jugado el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
Si bien Ominami parte reconociendo que Chile enfrenta un déficit estructural alto (en torno al 3,6%) y que existe una alteración radical en el mercado petrolero internacional, es categórico al evaluar la respuesta del Ejecutivo.
“El enfoque del ministro Quiroz tiene muy graves problemas. En primer lugar, es un enfoque parcial de las cosas, no global”, explica Ominami, cuestionando las medidas de mitigación que el Gobierno ha ido anunciando a cuentagotas para taxistas, pescadores y consumidores de gas licuado frente a la presión política. “Están demostrando que son inconsistentes; cuando dicen que no hay plata, anuncian un paquete de más de 250 millones de dólares”.
Para el economista, el problema de fondo radica en el daño a las proyecciones del país. “El problema fundamental es el deterioro de las expectativas económicas. Este país tenía la expectativa de que íbamos a crecer por sobre el 3% y tener una inflación del 3%. Hoy la perspectiva es que vamos a crecer, con suerte, el 2% y vamos a tener una inflación del 4%. Baja el crecimiento y sube la inflación”, advierte.
El fin de la estabilización y la “sobre ideologización”
Ominami resume su crítica a la conducción económica de La Moneda en cuatro pilares: enfoque parcial, insensibilidad social, sobre ideologización y un cierto grado de incompetencia técnica.
Respecto a la decisión de no amortiguar el alza de los combustibles para la ciudadanía en general, el exministro acusa al Gobierno de ignorar el impacto en los sectores medios y vulnerables. “Hicieron tabla rasa de 35 años de política de estabilización en Chile (…). Se entendía que era una buena idea poder aplanar y limitar las caídas bruscas porque generan un daño mucho más allá del efecto inmediato”.
Consultado sobre si la justificación del Ejecutivo responde a una crisis real o a una agenda neoliberal, Ominami no duda: “Hay algo de sobre ideologización en esto. Dicen ‘esta es una buena oportunidad para sacar adelante nuestras convicciones, vamos achicando el tamaño del Estado y hagamos que el mercado funcione’. Hay una especie de obsesión ideológica”.
En esta línea, cuestionó el relato instalado por Hacienda sobre una supuesta quiebra estatal basándose en el déficit de caja de diciembre. “Tomó el peor dato con un poquito de mala fe (…) Chile es el país que tiene el menor nivel de deuda de América Latina y la mejor clasificación de riesgo. Tenemos un 42% de endeudamiento respecto del PIB. Subir del 42% al 43% no te cambia en absoluto la clasificación de riesgo, y habría sido mucho más razonable que tener que reventar a las familias”.

Jorge Quiroz, Ministro de Hacienda. Foto: Aton Chile.
La compleja reforma tributaria y el factor Quiroz
Otro flanco que abordó el exsecretario de Estado es la viabilidad política de la reforma tributaria impulsada por el Ejecutivo, la cual contempla una rebaja al impuesto corporativo. Para Ominami, Quiroz “se la puso muy difícil a sus parlamentarios”.
“La verdad es que es totalmente contraintuitivo. El argumento técnico que él tiene no se sostiene. No hay ninguna evidencia de que rebajando el impuesto corporativo aumente la recaudación; la experiencia en Estados Unidos o Inglaterra muestra que, fundamentalmente, aumenta el déficit. Y si aumentara, sería a muy mediano plazo. ¿No ha dicho él mismo que estamos en emergencia? Entonces, hagamos respuestas de emergencia”, fustigó.
Sobre el futuro y estilo del ministro de Hacienda, Ominami deslizó una dura advertencia sobre su manejo político y su falta de apertura para convocar a expertos transversales antes de tomar decisiones drásticas.
“Creo que es de la gente que cree que se las sabe todas. Hoy es como una especie de vicepresidente de la República por los efectos que está produciendo. Para hablar en los términos que al ministro le gustan, yo le diría: ‘Mire, ministro, a usted le pasaron un capital de 60, que era la aprobación del Presidente Kast al inicio, y usted en 15 días se gastó un cuarto de la plata para tener como resultado macroeconómico una caída del crecimiento y un aumento de la inflación'”, sentenció. “La verdad es que no la tiene fácil”.






