El reciente despegue de la misión Artemis II ha vuelto a volcar los ojos del mundo hacia el espacio. No se trata solo de un avance tecnológico, sino de un hito que redefine quiénes son los protagonistas de la exploración espacial.
En conversación en el programa Sémaforo, Francisca Contreras, licenciada en Astronomía, divulgadora científica de la Universidad de Chile e integrante del equipo de extensión del Núcleo Milenio de Galaxias, analiza el impacto multidimensional de esta expedición. Para la experta, el valor de Artemis II trasciende la astrofísica y se instala de lleno en la inspiración de las nuevas generaciones y la superación de brechas de género.
El fin del estereotipo: Una tripulación que refleja al mundo
Una de las grandes novedades de esta misión es su tripulación, que por primera vez incluye a una mujer, Christina Koch, y a un hombre afroamericano, Victor Glover.
«Lo más bonito, lo más interesante y por qué mi marraqueta está más crujiente, es porque una mujer va a ir a darle una vuelta a la Luna. Eso es algo sin precedentes», señala Contreras. La divulgadora enfatiza que la presencia de Koch —física e ingeniera eléctrica con el récord de haber vivido un año entero en la Estación Espacial Internacional— es un dardo directo a los estereotipos de género en las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
Contreras ejemplifica esta problemática con la realidad local: «Acá en la Universidad de Chile, tenemos muchas más mujeres en astronomía que en física, cuando las capacidades requeridas, los desafíos y los profesores son los mismos. Esa diferencia tiene una orientación completamente hacia nuestros propios estereotipos. Por eso es tan importante ver a Christina Koch en la televisión, una mujer con vasta experiencia. Es algo que motiva y hace sentir reflejadas a las niñas».

Misión Artemis II. Lanzamiento cohete Orion.
¿Por qué tardamos medio siglo en volver?
Desde que finalizó el programa Apolo en 1972, ningún ser humano había regresado a la órbita lunar. Para explicar este hiato de 50 años, la astrónoma utiliza una analogía sencilla: «Si te invito a Hawái mañana, vas a querer ir. Pero si te invito una cuarta, quinta o sexta vez, me dirás: ‘Bueno, ¿por qué no vamos a otra parte?’. Nosotros fuimos seis veces a la Luna, 12 personas la pisaron, pero todos se acuerdan solo de Neil Armstrong o Buzz Aldrin. Dejó de ser noticioso».
A este desgaste mediático se suma el factor político y económico. Sin embargo, Contreras destaca que hoy vivimos un cambio de paradigma impulsado por la industria privada. Empresas como SpaceX (con su red Starlink) han abaratado los costos y acelerado el desarrollo tecnológico. Hoy, volver a la Luna no es el objetivo final, sino un «trampolín» necesario para la verdadera meta: Marte.

Francisca Contreras, licenciada en Astronomía.
Los desafíos a bordo de la cápsula Orion
Durante los 10 días de viaje, el principal objetivo científico será probar el soporte vital de la cápsula Orion, la cual es tripulada por primera vez. Los astronautas vivirán en un espacio de apenas 5 metros de diámetro por 3 metros de alto, enfrentando la microgravedad y la radiación.
Se monitoreará su comportamiento cardiovascular, rutinas de sueño y ejercicios. Como anécdota de la adaptabilidad humana a la falta de gravedad, Contreras recuerda una declaración de Christina Koch: «Ella decía que quería dormir como un murciélago, colgadita de los pies, total no lo iba a sentir. Y lo mismo para ir al baño, puedes ir de cabeza porque no hay arriba ni abajo».
La divulgadora concluye destacando el valor de que estos eventos generen conversación pública. Incluso frente al escepticismo o los comentarios negativos en redes sociales, el interés genuino por el espacio ha regresado. «En el día a día las personas están mirando abajo, al celular. Tener la posibilidad de mirar arriba y de inspirarse, para mí, es toda una oportunidad», sentencia.


