La controversia por el estado de la caja fiscal ha marcado las primeras semanas del nuevo gobierno y abrió un debate técnico sobre la real situación de las finanzas públicas. La discusión se encendió luego de que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, afirmara que la administración anterior dejó apenas US$40 millones disponibles al cierre de 2025, una cifra muy inferior a los niveles habituales.
Desde el gobierno saliente, el exministro Nicolás Grau refutó esa afirmación, señalando que los datos más recientes mostraban un monto superior a los US$1.400 millones a fines de enero, enfatizando además que estos montos fluctúan con frecuencia.
En ese escenario de cifras cruzadas, el economista y director ejecutivo de Horizontal, Juan José Obach, plantea que el foco del debate no debería centrarse en un número específico, sino en la estructura de las finanzas públicas.
“La caja fiscal es básicamente, como dice su nombre, la caja que existe en el fisco de libre disposición en cualquier minuto del tiempo”, explicó. A su juicio, utilizar ese indicador como medida principal del estado fiscal puede inducir a conclusiones equivocadas.
“Anclar una discusión fiscal de carácter estructural en base a la caja creo que es erróneo”, afirmó, agregando que este indicador “no nos permite sacar la foto completa de cuál es el estado de las finanzas públicas en Chile”.

Presidente José Antonio Kast junto al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. Foto: Aton.
Una tendencia que revela un problema de fondo
Más allá de la disputa política, Obach reconoce que la evolución de la caja fiscal sí muestra una señal relevante. En traspasos de gobierno anteriores, señaló, los niveles de liquidez eran significativamente mayores.
“Si uno mira efectivamente la evolución de la caja en el tiempo, en traspasos de gobierno anteriores, generalmente tenían en torno a cuatro mil, tres mil millones, y efectivamente se ve una tendencia a la baja”, sostuvo. Sin embargo, insistió en que esta caída no es el problema principal, sino la manifestación de una dinámica más profunda, y que tiene que ver con el desequilibrio persistente entre ingresos y gastos públicos.
“Me parece que es consecuencia de un problema más estructural, que es donde debería estar puesto el foco de la discusión fiscal: que sistemáticamente el Estado de Chile gasta más de sus ingresos”, afirmó.
Este diagnóstico coincide con advertencias previas de organismos técnicos. Según recuerda el economista, el Consejo Fiscal Autónomo alertó en 2024 que las proyecciones de ingresos fiscales estaban sobreestimadas, lo que tensionaría el cumplimiento de la regla fiscal “Obviamente estás sobreestimando también en base a tus gastos. Y lo que estás diciendo es que no vas a poder financiarlos”, señaló.
Uno de los indicadores que reflejan esta situación es el incumplimiento recurrente de la regla fiscal, el mecanismo diseñado para asegurar la sostenibilidad de las cuentas públicas.
“Si uno mira en la última década, o en los últimos 17 años, creo que han sido 15 las veces en que no hemos cumplido la regla fiscal. Entonces, hay un problema estructural”, advirtió.
El punto, explicó, es que el debate fiscal no puede limitarse a la liquidez momentánea del Estado, sino que debe considerar la trayectoria de largo plazo del gasto público y la capacidad de financiamiento. En esa línea, el economista sostuvo que la discusión actual debe incorporar un concepto clave, y que es la sostenibilidad de la deuda.

Economista y director ejecutivo de Horizontal, Juan José Obach.
El riesgo de comparar sin contexto
En el debate público es frecuente que se compare el nivel de deuda chileno con el de países desarrollados, señalando que aún se mantiene bajo el promedio de la OCDE. Sin embargo, Obach adviertió que esa comparación puede resultar engañosa.
“El promedio de la OCDE de endeudamiento es un 100% del PIB, pero ojo, ahí hay dos temas que no se están poniendo en la balanza”, explicó. El primero es el nivel de desarrollo económico, pues los países con mayor ingreso per cápita pueden sostener niveles de deuda más altos sin comprometer su estabilidad financiera.
El segundo factor —y el más relevante, según el economista— es la capacidad de pago. “Lo que importa acá es si tú eres capaz de pagar tus deudas. Y lo que estamos viviendo es un Estado que no está siendo capaz de cumplir con sus compromisos”, afirmó.
Desde esta perspectiva, el aumento de la deuda pública no es necesariamente un problema inmediato, pero sí puede transformarse en un riesgo si no se corrige el desequilibrio estructural entre ingresos y gastos. “¿Podemos endeudarnos más? Ese es un camino riesgoso”, sostuvo. “Porque decimos: mira, 45 es bajo, promedio de 100, vamos para allá, pero ¿qué va a pasar? Chile no va a ser capaz de cumplir con sus compromisos de pago”.
El efecto, expresó, no sería solo contable, sino macroeconómico. “Van a subir las tasas, las condiciones de endeudamiento de Chile van a empeorar, las condiciones crediticias del país van a empeorar, y todos, al final, nos vamos a empobrecer”, señaló.
Por eso, concluyó que el desafío principal no es discutir una cifra puntual, sino evaluar la sostenibilidad del modelo fiscal. “A la discusión de la deuda es muy importante añadir este concepto: la sostenibilidad de la deuda. ¿Somos capaces de pagar los intereses de la deuda y el capital con este nivel de deuda? Eso es lo que falta hoy en el debate”, cerró.

