Javier Sajuria sobre el primer mes de Kast en el Gobierno: "Les jugó una mala pasada el extremismo ideológico pro mercado"

El director de Espacio Público señaló que el Mandatario encarna una mirada "muy neoliberal", que no por ello deja de lado la "batalla cultural". A su juicio, era "ridículo" pensar que solo se enfoncaria en economía y seguridad.

El director de Espacio Público señaló que el Mandatario encarna una mirada "muy neoliberal", que no por ello deja de lado la "batalla cultural". A su juicio, era "ridículo" pensar que solo se enfoncaria en economía y seguridad.

Este fin de semana José Antonio Kast cumple un mes como Presidente de Chile y con ello, comenzaron los balances de 30 días marcados por la estrategia de copamiento de agenda, el alza en los combustibles, la desvinculación de funcionarios de diversas reparticiones del Estado y de manera más reciente, el ataque a la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao.

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, el director de Espacio Público y académico de la Queen Mary University of London, Javier Sajuria, afirmó que el nuevo gobierno cayó en el mismo error de administraciones pasadas, al sobreinterpretar el resultado de segunda vuelta e impulsar una agenda altamente ideologizada.

Por otra parte, indicó que Kast es parte de una ultraderecha americana, que se diferencia de la europea por su fuerte énfasis en las políticas neoliberales. De todas maneras, Sajuria puntualizó que no por ello, esos líderes -entre los que se cuentan Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei- descuidan la llamada “batalla cultural”. “Siempre fue un poco ridícula esta idea de creer que Kast solamente se iba a enfocar en la seguridad, la inmigración y la economía”, sostuvo.

Javier Sajuria.

El abogado, director de Espacio Público y académico de la Queen Mary University of London, Javier Sajuria.

¿Qué evaluación podrías hacer de lo que ha sido este primer mes de Gobierno?

Ha sido un mes difícil, diría yo. Lo más claro de todo esto es que las lunas de miel o los períodos de gracia que tenían los gobiernos históricamente han ido disminuyendo, al punto que hoy tenemos un gobierno que ya en las primeras dos semanas de empezar su mandato, está enfrentando un mayor rechazo popular que aprobación. Eso no lo habíamos visto. Habíamos visto en el caso de Boric que había sido bastante rápido comparado con gobiernos anteriores la caída, pero el país estaba también más crispado, por el estallido, por el proceso constitucional y otros factores.

Yo creo que ahí hay dos lecturas que me parecen importantes. Una es que el Gobierno, como lo han hecho varios, diría yo, cayó nuevamente en la misma trampa, que es creer que los apoyos de segunda vuelta son un mandato y que los porcentajes con los que ganan la segunda vuelta son un reflejo de su verdadera base de apoyo. Eso yo creo que le pasó a Bachelet con la idea de la retroexcavadora, le pasó sin duda a Piñera al inicio de su gobierno, que puso un gabinete que era extremadamente ideológico, le pasó por cierto a Boric y ahora le está pasando a Kast. Yo creo que hay un tema ahí, de que las coaliciones gobernantes no han sabido reconocer que los votos de segunda vuelta son prestados.

Por otra parte, el Gobierno ha tenido errores importantes. El error más importante -además de esta lectura que digo yo, esta sobreinterpretación del resultado de la segunda vuelta- es haber pensado que tenían capacidad para generar una especie de doctrina de shock en el tema del aumento de los precios de los combustibles. Ahí les jugó una mala pasada el extremismo ideológico pro mercado y eso fue y seguirá siendo duramente castigado por la ciudadanía.

Gabriel Boric y José Antonio Kast.

Presidentes Gabriel Boric y José Antonio Kast en el cambio de mando. Foto: Aton.

En el período entre que Kast ganó la elección y asumió el mando, la proyección era que iba a ser un líder pragmático, similar a Giorgia Meloni en Italia. ¿Cómo ha sido finalmente? ¿Más ideológico o más pragmático?

Yo creo que ha sido bastante ideológico en su postura y ha sido ideológico en distintos planos, con distintos públicos. Cuando ha salido fuera de Chile ha mostrado su faceta más conservadora en términos culturales, particularmente en temas como derechos de las mujeres, o derechos de las minorías sexuales. Lo vimos en su interlocución antes de iniciar, cuando fue a Hungría. Hungría es un país que no es una democracia y Viktor Orban apoya abiertamente a Kast y a varias caras de la ultraderecha. En Chile pareciera ser que lo que está primando es una postura ideológica más economicista o quizás una postura más neoliberal. Eso le jugó en contra en tema de los combustibles, pero al mismo tiempo, es ahí donde se ha enfrentado a lo mismo que Meloni.

Meloni era y sigue siendo una líder muy ideológica. Lo que pasa es que como tiene que gobernar en una coalición con la centroderecha, en un sistema parlamentario, son distintas las presiones que tiene y la capacidad que tiene de movilizar y además Meloni, a diferencia de otros representantes de la ultraderecha, no es tan euro-escéptica, no es tan contraria a la Unión Europea. En ese sentido, el pragmatismo de Meloni ha sido lo que le ha permitido mantener cierto nivel de apoyo. En el caso de Kast, el pragmatismo también ha tenido que florecer rápidamente y ahí uno empieza a mirar cómo se articulan las fuerzas políticas de la derecha tradicional, que tienen un poquito más de carrete en ese tema, con las que son más cercanas al Presidente.

¿Pero qué proyección podríamos hacer? ¿En el futuro va a volver este líder pragmático que se estaba anunciando? ¿Se irá a apoyar más en la derecha tradicional?

Es difícil saber eso hoy día. Lo que sí sabemos es que Kast históricamente ha promovido una postura ideológica bastante clara, un desacople con la derecha tradicional, a la que abiertamente han tratado de “derecha cobarde”. Hoy día yo veo que, con el trabajo que está haciendo la derecha tradicional en su Gobierno, se está apuntalando este tema. Yo no veo que haya una reciprocidad, hasta el momento, por parte de Kast. Si uno mira dónde está el mayor peso político de su Gobierno, parece que está en el Ministerio de Hacienda y no necesariamente en el resto del Comité Político.

Hasta ahora uno ha visto al ministro (Claudio) Alvarado y al ministro (José) García Ruminot, con roles muy importantes, ocupando y apagando incendios de una manera que es afín a la reputación y al peso específico que tienen, pero pareciera ser que las grandes tomas de decisiones vienen más bien desde la propia Presidencia, de su entorno más cercano y del Ministerio de Hacienda.

Ministros Alvarado, Quiroz y García Ruminot en el Congreso.

Los ministros Claudio Alvarado, Jorge Quiroz y José García Ruminot en el Congreso. Foto: Aton.

Alvarado y García Ruminot están pasando a segundo plano.

Hasta ahora pareciera ser que han hecho un rol de hábiles solucionadores de problemas, pero no pareciera ser que la conducción política, que la toma de decisiones respecto a cuáles son las prioridades y los caminos políticos, pasen por ellos. Más bien, ellos están ahí para resolver problemas que se van generando por falta de experiencia. Recordemos el evento del Estado en quiebra. Eso demuestra un equipo que está sobregirado, un equipo de Comunicaciones que cree que todavía está en campaña, que creen que van a Sin Filtros a tener que hablar sobre temas de política pública y que no están gobernando y entendiendo el peso estratégico de lo que es el gobierno.

Eso también es súper paradójico, porque es la misma crítica que le hicieron durante cuatro años al gobierno del Presidente Boric. Esta idea de la falta de experiencia, de la falta de capacidad, de que no se tomaban con responsabilidad el trabajo. Están cayendo en exactamente los mismos errores.

Mencionabas la preponderancia que ha tenido la ideología pro mercado. ¿Kast está más cerca de los grupos que han impulsado el neoliberalismo en Chile desde la dictadura, o de la ultraderecha moderna? ¿Dónde está ubicado exactamente?

Yo creo que hay que posicionarlo dentro del esquema continental. Cuando uno revisa las ultraderechas en Europa, en términos económicos, son bastante borrosas en sus posturas. En general, no son ni tan pro mercado ni tan pro Estado, son más bien nativistas. Muchas de ellas promueven la idea de un Estado de bienestar. Estoy pensando en Reino Unido, en España, en Alemania o en Francia, la mantención del Estado de bienestar, pero solamente para los nacionales o para los nativos del país. No tienen esta lógica de privatización de los servicios públicos o de mercantilización de ciertos derechos básicos. No tienen problemas con el Estado de bienestar, sino que sus distinciones son más bien culturales.

La ultraderecha latinoamericana, en cambio, es muy neoliberal. Ni siquiera latinoamericana, la americana, para meter también en ese mismo saco a Estados Unidos. Cuando uno mira a los exponentes de la región, el caso de Trump, de Bukele, cuando uno mira a Bolsonaro durante su gobierno, Milei y ahora el caso de Kast, lo que ve es una línea bastante neoliberal, pro iniciativa privada, con una combinación bien extraña de reducción de impuestos, pero aumento del gasto en algunas áreas. En el fondo, tiene que ver con una lógica bastante más neoliberal, capitalista, en comparación con los exponentes de la ultraderecha en Europa.

 

Presidente de Chile, José Antonio Kast y su par de Argentina, Javier Milei. Foto: Gobierno de Chile.

¿Dirías que en el caso de Kast está presente lo de la batalla cultural? Ha habido distintas señales, por ejemplo, en temas de derechos de la comunidad LGTBI o también lo que ha pasado en derechos humanos.

De todas maneras. Y vamos a irlo conociendo de a poco en la medida en que se vayan implementando una serie de programas y planes. Siempre fue un poco ridículo esta idea de creer que Kast solamente se iba a enfocar en la seguridad, la inmigración y la economía. Un gobierno tiene que gobernar en todas las áreas, en los temas de género, de justicia, de derechos humanos, medioambientales, vivienda. El que hábilmente haya evitado conversar ciertos temas durante su campaña, no obsta que iba a tener que gobernar sobre ellos. Él se ha rodeado de un grupo que tiene ideas muy claras. Respecto al rol del Estado en todos estos eventos, respecto al tema económico, a los derechos de las minorías sexuales, al rol de las mujeres en la sociedad, al aborto y los derechos reproductivos. Es un entorno y un equipo de gente que lleva años trabajando con esto.

Además, hay que recordar que entre el 2022 y el 2024 Kast fue el líder de la Red Política de Valores, que es una agrupación apoyada por Viktor Orban para promover valores ultraconservadores y hacerle lobby a gobiernos para eliminar el aborto y reducir los derechos reproductivos a las mujeres. Kast durante dos años lideró una red mundial que se dedicaba a hacer este tipo de cosas, hasta no hace muy poco, entonces, siempre fue un poco ridículo pensar que él no iba a tocar los temas de derechos sociales o de derechos reproductivos. No hacía sentido, ha sido su agenda desde el día uno.





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