El expresidente Gabriel Boric realizó este sábado su primera aparición pública internacional tras dejar La Moneda, participando en el encuentro “En defensa de la Democracia” en Barcelona, España. En la cita, convocada por el presidente español Pedro Sánchez y su par brasileño Lula da Silva, Boric compartió testera con líderes como Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro, advirtiendo que el mundo atraviesa un momento de inflexión marcado por la desinformación y la desigualdad.
Durante su intervención, el exmandatario puso énfasis en la vulnerabilidad de las instituciones actuales. “Vemos con preocupación cómo la desafección ciudadana, alimentada por una desigualdad creciente y una desinformación rampante, está siendo aprovechada por proyectos autoritarios que prometen soluciones fáciles o atajos a problemas complejos”, afirmó ante el foro internacional. Boric insistió en que la democracia no es un estado garantizado, señalando que “es frágil y requiere conciencia y mucho trabajo para responderle a nuestros pueblos”.
El guiño a Michelle Bachelet y la reforma a la ONU
Uno de los puntos más comentados de su discurso fue el llamado a renovar los organismos internacionales, haciendo una referencia directa —aunque sin nombrarla— a la posible candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas. “Estamos ante una oportunidad que, por primera vez en 80 años de historia, las Naciones Unidas sea liderada por una mujer”, expresó, instando a los líderes presentes a ponerse de acuerdo para impulsar liderazgos en esa línea.
Boric también endureció su tono respecto a la crisis en Medio Oriente, calificando la situación en Gaza como un “genocidio del pueblo palestino”. Según el exmandatario, este conflicto es una prueba del debilitamiento del derecho internacional. “Hay un debilitamiento del multilateralismo que parece no dar abasto con las demandas actuales”, diagnosticó, haciendo un llamado a reformar las instituciones globales en lugar de abandonarlas para enfrentar los desafíos de este 2026.
Al cierre de su discurso, el expresidente chileno pidió a las fuerzas progresistas no caer en discursos alarmistas. “No queremos hablar y generar miedo. Queremos generar propuestas, esperanzas”, señaló, recordando que el foco de la política debe estar en quienes tienen dificultades para llegar a fin de mes. La Cumbre Progresista en Barcelona busca consolidarse como un bloque de respuesta coordinada ante el auge de corrientes reaccionarias en Europa y América Latina.






