Ana Luz Ormazábal y la obra "Propaganda": "Las ideas más atroces pueden encontrar apoyo de los algoritmos"

A partir de una coproducción escénica entre Chile y Alemania que se presenta por estos días en el GAM, la directora reflexionó sobre los discursos de odio, la desinformación y el rol de las audiencias en el mundo digital.

A partir de una coproducción escénica entre Chile y Alemania que se presenta por estos días en el GAM, la directora reflexionó sobre los discursos de odio, la desinformación y el rol de las audiencias en el mundo digital.

Los algoritmos, la soledad digital y la expansión de los discursos de odio son algunos de los ejes que atraviesan “Propaganda”, la obra dirigida por Ana Luz Ormazábal que se estará presentando en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) los días 29 y 30 de abril, además del 2 de mayo. Así, a través del humor negro y una puesta en escena fragmentada, la propuesta invita a reflexionar sobre cómo se construyen identidades y relaciones en el mundo virtual.

El proyecto nació a partir de una inquietud personal de su directora, surgida mientras trabajaba en una obra anterior vinculada a la memoria histórica, en el marco de los 50 años del Golpe de Estado. “Estábamos en las funciones y veíamos la historia de ‘María Isabel’ y, por otro lado, estaba saliendo Meloni, Bukele, Milei ganaba fuerza. Estaba viviendo este pasado contado y, por otro lado, lo que sucedía en el mundo”, recordó Ormazábal sobre el origen de la idea.

Fue en ese cruce entre pasado y presente donde comenzó a tomar forma la noción de propaganda como un fenómeno digno de observación artística. “Se me activó un algo y pensé en la propaganda como un concepto que merecía ser mirado”, explicó la directora, quien inició el proyecto como una investigación que luego se transformó en un proyecto escénico de mayor escala.

El desarrollo de la obra tomó un giro decisivo cuando Ormazábal fue invitada a una residencia artística en Portugal y posteriormente seleccionada por el Theater Heidelberg de Alemania para concretar una coproducción internacional. Ese proceso implicó conformar un equipo mixto y trabajar bajo condiciones de producción distintas a las habituales en el contexto chileno. “Ya no era un elenco elegido solo por mí. Tenían que haber personas de su teatro, la diseñadora, el dramaturgo, etc.”, relató.

En escena, “Propaganda” aborda temas como la radicalización digital, la soledad y la construcción de identidades en entornos virtuales, especialmente entre jóvenes. A través de diversas historias, muestra cómo los algoritmos pueden reforzar ideas preconcebidas y generar espacios de validación para discursos violentos. “Las ideas más atroces pueden encontrar reafirmación, sustento y apoyo a través de estos algoritmos que finalmente nos hacen conversar entre quienes pensamos más o menos igual”, reflexionó la directora.

Uno de los aspectos distintivos de la propuesta es el uso del humor como herramienta crítica. Lejos de trivializar el tema, la obra busca provocar una reflexión incómoda en el espectador. “El humor es una forma de pensar. Cuando uno se ríe entiende algo”, afirmó Ormazábal, quien agregó que el tipo de risa que le interesa es aquella que “hace que te ‘caiga la ficha’ o te duela, te de vergüenza”.

"Propaganda", obra de teatro.

“Propaganda”, obra de teatro. Foto: GAM.

Para la directora, el fenómeno de los discursos de odio no puede analizarse únicamente como un problema externo, sino también como una cuestión colectiva y personal. “La forma de hablar de los fascismos no tiene que ser apuntando hacia afuera, sino hacia adentro”, señaló. Además, enfatizó la necesidad de examinar las propias prácticas y responsabilidades en el consumo de contenidos digitales.

En ese sentido, la obra también invita a cuestionar el rol de las audiencias en la circulación de ciertos discursos. “Hoy la atención es una moneda de cambio, es lo que quieren comprar constantemente estas grandes corporaciones: la atención del usuario”, advirtió Ormazábal, quien planteó que el desafío actual es reflexionar sobre dónde se pone el foco en medio de la sobreabundancia de información y estímulos.

Por otro lado, la artista compartió que el proceso creativo estuvo marcado por el encuentro entre distintas tradiciones teatrales. Mientras el elenco alemán provenía de un sistema estatal con contratos estables y estructuras definidas, el equipo chileno trabajaba desde una lógica más flexible. “Fue un choque todo el tiempo, que tuvo partes difíciles y partes hermosas”, comentó la directora.

"Propaganda", obra de teatro.

“Propaganda”, obra de teatro. Foto: GAM.

A pesar de las diferencias culturales y lingüísticas, la colaboración permitió desarrollar una propuesta escénica híbrida que combina lenguajes performativos, humor y reflexión política. “Aprendí un montón y creo que me llevo lo positivo de esos sistemas, y también valoro lo que tenemos acá”, señaló Ormazábal.

La obra se estrenó inicialmente en Alemania, donde la recepción del público fue distinta a la experimentada en Chile. “En Alemania fue más frío. Obviamente hubo una recepción parecida, pero menos efusiva”, recordó la directora, quien también observó que abordar la historia europea desde una mirada latinoamericana generó reacciones diversas entre los espectadores.

Más allá de su temática, “Propaganda” plantea una pregunta de fondo sobre la necesidad de recuperar espacios colectivos en un contexto cada vez más individualista. “Son lugares de reunión. Es la asamblea”, afirmó Ormazábal respecto al rol del teatro y las artes escénicas, destacando su valor como espacios de encuentro y reflexión frente a la fragmentación social contemporánea.





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