Durante el trimestre enero-marzo de 2026, la tasa de desocupación llegó a 8,9%, según comunicó el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Esta cifra refleja un problema más agudo entre las mujeres, cuyo desempleo alcanzó los dos dígitos con 10%.
En la Región Metropolitana, la desocupación fue del 9,6%, lo que representa un alza de 0,2 pp. en términos interanuales. En la misma región, la población ocupada se redujo un 0,2%, con caídas relevantes en los rubros de información y comunicaciones, actividades financieras y de seguros, y administración pública.
A nivel nacional, las tasas de participación y ocupación retrocedieron levemente hasta 62,3% y 56,7%, con disminuciones de 0,1 pp. y 0,3 pp. respectivamente. Paralelamente, la población fuera de la fuerza de trabajo creció un 1,2%, tanto por inactivas potencialmente activas como por inactivas habituales.
El aumento general del desempleo se debe a un crecimiento del 0,7% en la fuerza de trabajo, superior al 0,5% de incremento de las personas ocupadas. Las personas desocupadas totales subieron un 3,3%, incididas por los cesantes (2,0%) y, de manera notable, por quienes buscan empleo por primera vez, con una explosión del 14,5%.
Frente a las cifras, el ministro del Trabajo, Tomás Rau, declaró: “Lamentablemente, el desempleo subió bastante. El desempleo ha subido a 8,9, el femenino a 10%”. Además, advirtió que la cantidad de personas sin trabajo pasó de 862 mil a 925 mil y sostuvo: “Esto no es una situación que podemos naturalizar. El Gobierno y yo, el ministerio, consideramos que es inaceptable“.
El informe del INE también muestra que la ocupación informal sigue al alza, con una tasa del 26,5%, equivalente a un crecimiento de 0,7 pp. en un año. En mujeres llega a 27,9% (0,8 pp. más) y en hombres a 25,4% (0,6 pp. más).
A pesar del contexto, algunos sectores crearon empleo, como salud (6,1%), actividades profesionales (8,8%) e inmobiliarias (18,8%). En contraste, la Región Metropolitana sufrió caídas en información y comunicaciones (-16,0%) y finanzas (-14,4%).
El total de horas trabajadas por ocupados disminuyó un 0,1% en doce meses, y el promedio de horas efectivas semanales bajó a 35,7. La tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial, un indicador más amplio de subutilización, llegó a 17,4%, con una brecha de género de 6,2 pp. favorable a los hombres.






