Los integrantes de la Comisión Asesora Presidencial Verdad y Niñez anunciaron este sábado su renuncia colectiva, manifestando que no existen las condiciones mínimas para cumplir con la labor encomendada por el Estado. A través de una declaración pública, los comisionados señalaron que la decisión se adoptó tras semanas de diálogos infructuosos con las autoridades, donde advirtieron sobre los riesgos técnicos que enfrentaba la instancia.
La dimisión fue firmada por la presidenta de la comisión, Soledad Larraín, junto a Matías Marchant, M. Estela Ortiz y Judith Schönsteiner. Los ahora exintegrantes enfatizaron que el esclarecimiento de las vulneraciones sufridas por niños, niñas y adolescentes entre 1979 y 2024 es una tarea de Estado que trasciende a los gobiernos de turno.
Críticas a la gestión del Ministerio de Justicia
Los comisionados apuntaron directamente al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos por adoptar medidas que han debilitado estructuralmente el funcionamiento de la instancia. Según indicaron, decisiones como la desarticulación del equipo profesional, las modificaciones en el modelo territorial y el deterioro de las condiciones para la toma de testimonios hacen inviable continuar con el mandato original.
En su declaración, subrayaron que la recolección de testimonios de las víctimas no puede reducirse a un trámite administrativo, ya que requiere especialización, continuidad y un resguardo ético que hoy se encuentra en riesgo. Asimismo, alertaron que lo que está en juego es la confianza de personas que, tras décadas de silencio, estaban dispuestas a hablar por primera vez ante una institucionalidad del Estado.
La renuncia de los cuatro comisionados se hará efectiva el próximo 15 de mayo. Hasta esa fecha, los integrantes se comprometieron a realizar una transición ordenada y a entregar todos los avances alcanzados para intentar dar continuidad al proceso. Con este paso al costado, los expertos señalaron que buscan no avalar decisiones que, a su juicio, comprometen la respuesta del Estado frente a una deuda histórica con la niñez vulnerada.






