A poco más de 40 días de iniciado el mandato del Presidente José Antonio Kast, el Gobierno enfrenta cuestionamientos por su manejo comunicacional y tensiones internas en la conducción política. Las críticas se han concentrado tanto en el diseño del denominado “segundo piso” como en la falta de un relato claro para explicar sus decisiones, en medio de episodios que han complicado la instalación de su agenda.
En diálogo con Radio y Diario Universidad de Chile, el analista político y decano de la Facultad de Economía, Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central, Marco Moreno, identificó dos tendencias estructurales que hoy tensionan al gobierno. “La primera tiene que ver con el diseño del segundo piso”, partió mencionando.
“Cuando la asesoría presidencial empieza a coordinar y a ordenar ministros, que es lo que está haciendo ahora, que baja la línea, da las directrices, se produce una confusión de roles que debilita la cadena de mando”, explicó. En esa línea, agregó: “En una gestión eficaz, lo normal es que el poder real debe estar alineado con el poder formal. De lo contrario, se erosiona, se desgasta la autoridad ministerial y se dificulta la conducción”.
El académico advirtió que este diseño ha comenzado a impactar la gestión del Ejecutivo. “Este hecho, que la asesoría del Presidente, lo que llamamos el segundo piso, empoderada por él, esté tomando muchas veces determinaciones que competen a los ministros, a las ministras y a sus ministerios, es lo que, de alguna manera, está comenzando a tensionar la gestión del Gobierno”, señaló.
A esta dimensión se suma, según Moreno, un problema en la comunicación gubernamental. “La vocería que se hace por parte del Gobierno, y en este caso de la ministra Mara Sedini, no logra encontrar un tono consistente. Y esto se expresa en que el Gobierno tampoco tiene un relato claro de lo que se busca transmitir y que le dé sentido a sus decisiones”, afirmó.

Ministra vocera Mara Sedini. Dragomir Yankovic/Aton Chile
El analista subrayó que la falta de relato tiene efectos directos en la legitimidad de las políticas públicas. “Sin relato, es muy difícil construir apoyo y legitimidad para las decisiones, especialmente cuando estas decisiones no quedan claras por parte de la opinión pública, en qué va a beneficiar a los ciudadanos”, sostuvo.
En ese contexto, Moreno planteó que el problema excede el contenido técnico de las medidas. “Yo diría que el problema que estamos observando no es sólo de las decisiones. (…) yo creo que hay un problema de arquitectura de poder y de comunicación. Y cuando ambas fallan al mismo tiempo, que es lo que estamos observando ahora, el costo se traduce en desorden interno, en pérdida del control de la agenda y pérdida del control político hacia afuera”, comentó.
Esa pérdida de control, según describe, se reflejó incluso en las actividades presidenciales. “El Presidente sale fuera de la Región Metropolitana, como ocurrió cuando fue a La Araucanía, y en vez de instalar los temas de los que él quiere que se hable, pierde el control de la agenda porque la gente empieza a preguntarle de otras cosas”, indicó, vinculando esa situación a la incertidumbre por decisiones recientes como recortes de programas.
Moreno ejemplificó los problemas internos con las declaraciones del ministro Iván Poduje sobre su par, Jorge Quiroz, en medio de la discusión por los recortes sectoriales. “Son justamente expresión de estas tensiones que se están instalando, que son estas dos tensiones estructurales que a 40 días del gobierno instalado aparecen con bastante nitidez”, expuso.
El análisis incluyó críticas al enfoque comunicacional del Ejecutivo. “Hasta ahora el Gobierno ha estado más centrado en lo que es la comunicación electoral, que es propia de las campañas electorales, pero ya el Gobierno ganó la elección”, señaló. Y añadió: “No tiene que estarse enfrentando, no tiene que estar cuestionando a sus detractores o a la oposición”.

Consejo de Gabinete. Dragomir Yankovic/Aton Chile
Para el académico, el desafío central radica en cambiar ese enfoque. “El Gobierno tiene que hacer un esfuerzo por entender que lo que tiene que hacer en términos de comunicación es algo distinto a lo que ha venido haciendo hasta ahora, es pasar de la comunicación electoral a la comunicación gubernamental o comunicación de gobierno”, afirmó.
“No hubo gestión de expectativa, no ha habido control de daño oportuno y, por lo tanto, cuando incluso tú le agregas la aparición de nuevas informaciones sobre recortes, esto no hace sino profundizar la sensación de improvisación”, concluyó Moreno.






