La Guardia Revolucionaria de Irán aseguró este domingo que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se encuentra en una posición de debilidad extrema en las negociaciones bilaterales. Según la división de Inteligencia del cuerpo militar, el impacto económico global derivado del bloqueo en el estrecho de Ormuz ha reducido drásticamente el margen de maniobra de la Casa Blanca para tomar decisiones de represalia.
Desde Teherán sostienen que Trump está atrapado entre dos escenarios complejos: una “operación militar imposible”, que implicaría una invasión terrestre catastrófica, o la aceptación de un “mal acuerdo” que beneficiaría los objetivos de la República Islámica en detrimento de los intereses estadounidenses. En este contexto, aliados como China y Rusia, además de la Unión Europea, han intensificado la presión diplomática para finalizar la crisis.
La contrapropuesta iraní y la postura de EE. UU.
Pese a que Washington había planteado inicialmente un alto el fuego de dos meses, Teherán respondió con una propuesta para resolver el conflicto en apenas 30 días. Este plan establece una negociación en dos fases que prioriza la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, dejando para la etapa final cualquier discusión sobre el futuro del programa nuclear iraní.
Dentro de las exigencias de Teherán, la propuesta incluye puntos clave como el fin del bloqueo naval, la liberación de los activos iraníes congelados, el levantamiento de las sanciones y la retirada de las fuerzas estadounidenses de las inmediaciones de Irán. Asimismo, el documento contempla medidas para alcanzar una compensación y paz regional, tales como el pago de indemnizaciones y el cese de las hostilidades en todos los frentes, incluyendo el conflicto en el Líbano.
El presidente Donald Trump confirmó que estudiará la propuesta en breve, aunque manifestó un profundo escepticismo inicial. “No me puedo imaginar que sea aceptable”, declaró el mandatario, quien además lanzó una nueva advertencia contra Teherán, afirmando que el país “todavía no ha pagado un precio suficientemente alto” por sus acciones en las últimas décadas.
Las autoridades electorales y observadores internacionales siguen de cerca este conflicto, ya que el control del estrecho de Ormuz es vital para el suministro energético mundial en este 2026.






