La periodista Macarena Chahuán arribó este lunes a Santiago tras participar en la misión civil Global Sumud, donde, según denunció, fue secuestrada junto a otros activistas por fuerzas israelíes en aguas internacionales. A su llegada, entregó un crudo testimonio sobre las condiciones de detención, asegurando que fueron víctimas de tortura psicológica, violencia física y aislamiento prolongado.
“181 personas fuimos secuestradas… más de 35 terminaron en el hospital. Tengo compañeros gravemente heridos, algunos con posibles secuelas importantes”, afirmó. En esa línea, recalcó que lo vivido trasciende su caso personal, “si Israel tiene la impunidad de actuar con esta violencia hacia ciudadanos del mundo en aguas internacionales, hay que preguntarse cómo están los miles de presos palestinos sin cargos ni juicios”, cuestionó.
Chahuán detalló que tras la interceptación de la flotilla fueron trasladados a un buque que describió como un espacio de reclusión extrema. “Era un barco enorme, parecía un campo de concentración… nos tenían en tres containers, 181 personas en un espacio mínimo, no podíamos ni dormir todos dentro”, relató.
Según su testimonio, las condiciones fueron deliberadamente hostiles y señaló que “fuimos torturados, expuestos a calor y frío extremo, nos quitaron los abrigos, y constantemente generaban terror psicológico con bombas de sonido y hostigamiento permanente”. Agregó que algunos activistas fueron golpeados y que incluso “a un compañero le dispararon en la pierna, dejándolo con posibles daños graves”.
Uno de los aspectos más críticos denunciados por la periodista fue la falta de comunicación durante horas clave. “Estuvimos 12 horas incomunicados, sin acceso a teléfonos ni agua. Pedíamos ayuda y no nos la daban”, sostuvo.

Macarena Chahuán.
En ese contexto, acusó directamente la participación del gobierno griego y denunció que “Grecia fue completamente partícipe de la interceptación. Habían embarcaciones griegas junto a las israelíes y luego no nos permitieron comunicarnos cuando llegamos a tierra”.
Chahuán también expresó su inquietud por la situación de quienes continúan retenidos, como Thiago Ávila y Saif Abukeshek. “Sé que Thiago tiene el hombro dislocado y que ambos han sido torturados. Si así se comportaron con nosotros en el mar, cómo será ahora que están detenidos en territorio ocupado”, advirtió.
Respecto del estado de la flotilla, explicó que varias embarcaciones quedaron a la deriva tras la intervención, mientras otras permanecen en Creta a la espera de retomar la travesía. “Esto no es solo ayuda humanitaria, también es una acción política. Cuando los gobiernos fallan, las personas civiles también estamos dispuestas a movilizarnos”, afirmó.
Además, detalló que existen convoyes terrestres en paralelo que buscan llegar a la zona, lo que refleja la persistencia de la iniciativa pese a los obstáculos.
Finalmente, la periodista cuestionó la respuesta global frente al conflicto: “Hay países que ya han roto relaciones, y creo que es necesario movilizarse para que esto no siga pasando. No se puede normalizar este nivel de impunidad”.






