Sala cuna universal, corresponsabilidad y flexibilidad laboral: las recetas para compatibilizar crianza y empleo

Casi 9 de cada 10 mujeres chilenas cree que ser madre afectaría su carrera. Sylvana y Fabiana relataron los desafíos de la maternidad como trabajadoras en un país que estructuralmente no está diseñado para ser mamá.

Casi 9 de cada 10 mujeres chilenas cree que ser madre afectaría su carrera. Sylvana y Fabiana relataron los desafíos de la maternidad como trabajadoras en un país que estructuralmente no está diseñado para ser mamá.

Según la Encuesta Mujer y Trabajo de la fundación Chile Mujeres junto a Cadem, casi 9 de cada 10 mujeres cree que su carrera se vería afectada al tener hijos. La cifra baja a 7 de cada 10 en el caso de los hombres. Ahora, frente a la pregunta “¿sientes que tu carrera laboral se vio afectada por tener hijos?”, 59% de las madres respondió que sí, frente a un 27% en el caso de los padres. 

Lamentablemente no somos un país y una sociedad que apoye estructuralmente a la maternidad. Hay una exigencia y un castigo a las mujeres que no tienen hijos y a la baja de la natalidad, como si fuéramos las mujeres las responsables y en realidad es el Estado, son las políticas públicas, son nuestros pares varones, o sea, que no hay un contexto propicio para la maternidad, me parece”, señaló la académica del Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, Catalina Arteaga

Sylvana (40) es secretaria y es mamá de Lucía de 10 meses. Cuando tuvo que regresar a trabajar no fue fácil, contó, le hubiese gustado esperar a que su hija creciera un poco más. El postnatal se hizo poco.

Maternidad. Foto referencial. Foto: Aton.

A pesar de que fuera duro separarse al principio, dijo que “cuando la Lucía se acomodó en la sala cuna, la verdad es que me motivé y volví contenta a trabajar”. Llegó a un acuerdo con su jefe para compatibilizar los horarios con el jardín y el trabajo del papá: tres días de teletrabajo y dos presencial. Y así volvió a su escritorio. 

El problema es que los acuerdos no contemplan que un niño se enferme, por ejemplo. “Cuando se resfrió fue lo más complejo, tuve la experiencia de pedir hora al médico y no me dieron licencia, porque mi hija no estaba grave, pero en una sala una Junji no te reciben al bebé si tiene mocos. Y yo ¿qué hago?”, se preguntó Sylvana. 

“Tuve que buscar otro médico que entendió que tenía que cuidar a la bebé en la casa, tuve que buscar licencia, pero antes de eso yo le propuse al jefe, por ejemplo, cambiar el día que me tocaba presencial por el de teletrabajo y me dijo que no”, relató. 

Encuesta Mujer y Trabajo de la fundación Chile Mujeres junto a Cadem.

Para ella, esta situación ha sido la más difícil de compatibilizar, porque, además, su familia vive lejos y no tiene una red de apoyo. “No es tan humana la forma en la que enfrentan tener una trabajadora que es mamá, sobre todo cuando son pequeñitos, que es más complejo. Eso ha sido lo más difícil, tener que pedir casi por favor, rogar, que te acomoden algunos horarios o algunos días de teletrabajo. Es complejo y frustrante”, señaló. 

A mí me ha hecho dudar si vale la pena ir a mi trabajo a costa de la presión psicológica de tener que cumplir en un lugar que no te comprende ni te ayuda al 100%. Es super agotador estar pensando en este tema, más que la pega en sí, porque a mí siempre me ha gustado trabajar, pero esto te hace el ambiente tedioso. Cuando uno ha sido buena en el trabajo y ha entregado tanto, deberían también ser un poquito más flexibles”, reflexionó Sylvana. 

Con las cifras de Chile Mujeres y Cadem sobre la mesa, la socióloga, Catalina Arteaga, analizó el escenario que enfrenta una mujer trabajadora en Chile cuando considera la idea de ser madre. Explicó que existen, en primera instancia, “dificultades estructurales”, lo que se denomina “la división sexual del trabajo”, que se expresa en menores sueldos para las mujeres, menos puestos de liderazgo, más dificultad a la hora de avanzar en una carrera laboral, entre otros elementos. 

Maternidad. Foto referencial. Foto: Aton.

“Los estudios muestran que las mujeres que tienen hijos son castigadas en términos laborales con condiciones laborales más desfavorables y muchas veces no se les contrata por ser madres. Eso, en el contexto actual, en que hay desempleo y frente a la vulnerabilidad o posible inestabilidad económica hace que las mujeres también duden”, subrayó.

Ahora, lo anterior se vuelve más complicado, porque conversa con políticas públicas débiles, un factor que Arteaga calificó como “la falta de apoyo institucional para los cuidados infantiles”

“Las mujeres, frente al contexto actual priorizan su carrera o su empleo, porque no hay un contexto institucional ni social de cuidado que apoye”, indicó la experta. 

Con todo, hay un telón de fondo, que es “la persistencia de las desigualdades de género”, o sea, que la labor de cuidar sigue siendo atribuída principalmente a las mujeres. “Seguimos siendo las que dedicamos muchas más horas al cuidado que los hombres. Los hombres se van involucrando en algunas tareas de crianza, pero muy pocas y en mucho menor medida”, problematizó Arteaga. 

Maternidad. Foto referencial. Foto: Aton.

“Entonces, más bien la pregunta es por qué una mujer y una pareja hoy querría tener hijos. Creo que lamentablemente no somos un país y una sociedad que apoye estructuralmente a la maternidad”, lamentó. 

Fabiana (31) es periodista y es mamá de Paris, que va a cumplir 7 años en julio. Cuándo se enteró que estaba embarazada justo había entregado su tesis y ya tenía tres meses. “Recuerdo haber mandado algunos currículum, pero sin mucha fe, yo decía, ‘en un mes más se me va a empezar a notar la güatita, nadie me va a contratar en ningún lado así’”, afirmó. 

“En ese momento sentí mucho miedo, porque tenía la sensación de que si no encontraba trabajo al tiro, quizás nunca iba a poder ejercer, ese era mi miedo en particular, no poder ejercer. Es súper complicado encontrar trabajos que te permitan ser mamá al mismo tiempo, entonces sentí miedo”, explicó. 

Paris nació con pie bot, una malformación congénita en el pie, además tuvo displasia de cadera y eso ha marcado la maternidad de Fabiana que en sus primeros años, además, enfrentó la pandemia.

Maternidad. Foto referencial. Foto: Aton.

“Hubo un momento en donde teníamos que estar, no sé, todas las semanas en el hospital y ya cuando esta situación fue soltando, antes de que le hicieran la última operación, del jardín nos levantaron la alerta de que teníamos que llevarlo a un neurólogo, que pidiéramos una evaluación, porque creían que tenía rasgos de ser autista (…). Tuve que empezar a buscar ese diagnóstico, me lo dieron y empezamos con todas las terapias complementarias, que es fono, terapia ocupacional, el neurólogo, psicólogo, todo. Entonces, es super complejo en esas circunstancias poder encontrar un trabajo que se adecúe a ti”, narró. 

Una amiga le dijo que en un medio de comunicación estaban buscando periodista para un puesto vía remota, ese fue su primer trabajo, que encontró en un momento en que ya se estaba “rindiendo” a encontrar algo que se acomodara a sus tiempos. Paris justo iba a cumplir tres años. “Como mi hijo nació con algunos algunos temas médicos, gran parte del cuidado de él implicó enfocarme en eso, porque no es lo mismo cuidar a un niño al que no tienes que llevar al hospital y esas cosas, porque es más tiempo”, acotó. 

Sus turnos eran los fines de semana. Eso la obligaba sólo a responder a las obligaciones de ser mamá, pero no le permitía disfrutar su maternidad. “Ahí choca esto del ser mamá y el divertirse siendo mamá. El ser mamá con las normas, con las rutinas, con los límites, pero no la parte divertida de cuando disfrutas ser mamá, de ir al parque un rato o qué sé yo”, señaló. 

Maternidad. Foto referencial. Foto: Aton.

Así llegó a trabajar en un municipio, un puesto al que se comprometió mucho profesionalmente, contó. “Uno, al ser funcionario público, o al menos yo, lo daba todo y se hace lo que puede con lo que tiene. En mi caso, si antes no tenía tiempo para ir al parque, después era ‘estoy terriblemente cansada como para hacer estas cosas’”, dijo. 

En ese proceso su mamá la apoyó para compatibilizar los horarios, pero no fue sostenible en el tiempo y tuvo que renunciar. Encontró a su trabajo actual en una agencia, donde tiene que responder por horas. “Al final me di cuenta que la verdad no puedo estar en un trabajo al 100%, porque mi hijo tiene ciertas necesidades que tengo que cubrir, porque si no las cubro yo no las va a cubrir nadie más”, sentenció la mamá de Paris. 

Frente casos como el de Fabiana, la profesora Catalina Arteaga apuntó a que existen algunas políticas públicas en Chile que aportan, como lo es el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, pero “eso todavía tiene que echarse a andar”. Además, sostuvo que “si bien hay programas públicos de cuidado infantil, no son suficientes, muchas personas no confían en ellos, porque no todos son de buena calidad, quizás no hay suficiente inversión estatal”. 

Para Arteaga, es fundamental avanzar en legislación, por ejemplo, en la ley de Sala Cuna Universal. “Tiene que salir sí o sí, los estudios muestran que mientras las madres no tengan un contexto propicio para el cuidado de los hijos, es muy difícil que se incorporen al mercado laboral o que sientan que pueden estar tranquila en ese contexto”, dijo. 

Maternidad. Foto referencial. Foto: Aton.

“Las empresas, los empleadores, deben incorporar medidas que permitan a las mujeres y a los hombres hacerse cargo de los cuidados, es decir, no podemos como sociedad exigir mayor natalidad, abrumarnos, ser muy críticos o espantarnos porque no nacen niños, pero por otro lado no dejar ni que madres ni padres cuiden, somos muy inflexibles en esa en esa materia”, agregó. 

Sin embargo, también aseguró que es fundamental “pensar en cómo avanzamos en medidas que amplíen la corresponsabilidad del cuidado, porque las madres, las mujeres no podemos ser las únicas responsables del cuidado de los hijos e hijas por una cuestión de justicia”.

“Las mujeres necesitan desarrollarse en múltiples ámbitos, hoy día el mercado laboral es muy exigente, por tanto, las mujeres tenemos que poder desarrollarnos en todos los ámbitos de la vida igual que los hombres”. enfatizó.

Arteaga reflexionó que, desde su punto de vista, los trabajadores, tanto hombres como mujeres, deben exigir a través de sus sindicatos y de la organización colectiva, medidas que faciliten un mejor cuidado para toda la ciudadanía. Señaló que esta exigencia no debe recaer únicamente en las madres, sino que también los padres tendrían que reclamar licencias más amplias para atender a sus hijos e hijas. Además, advirtió que, si no se logran avances en esta dirección, le resulta difícil creer que se pueda revertir el problema de la baja tasa de natalidad.





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