La Cámara de Diputados despachó este miércoles al Senado la megarreforma para la Reconstrucción del Gobierno de José Antonio Kast, tras una sesión marcada por gritos, reservas de constitucionalidad y negociaciones de último minuto entre bancadas.
El proyecto se aprobó en general con 90 votos a favor, 59 en contra y una abstención. El oficialismo logró ordenar sus apoyos junto al PDG y terminó sacando adelante una de las iniciativas más importantes del Ejecutivo.
Cuando apareció el resultado en la pantalla, desde las bancadas oficialistas se escuchó un “ceacheí” que retumbó en la sala. Mientras que algunos diputados levantaron los brazos, en los asientos del Ejecutivo, Jorge Quiroz, Claudio Alvarado y José García Ruminot se pararon a conversar entre ellos mientras varios parlamentarios oficialistas se acercaban a saludarlos.
En la discusión en particular, el Ejecutivo logró sacar adelante el corazón de la reforma. La rebaja gradual del impuesto corporativo de 27% a 23% avanzó con 87 votos a favor. También se aprobó la reintegración tributaria y la invariabilidad por 25 años para proyectos de inversión, uno de los puntos que más molestia generó en la oposición.
Uno de los golpes más duros para el Gobierno llegó con el rechazo al artículo sobre inteligencia artificial y propiedad intelectual. La norma permitía utilizar obras protegidas —textos, imágenes, sonidos y otros contenidos— sin autorización de sus autores para análisis masivos de datos.

El artículo terminó cayendo por amplio margen: 104 votos en contra, 43 a favor y siete abstenciones. La presión de organizaciones de medios, músicos, escritores y canales de televisión terminó pesando fuerte durante los últimos días. Incluso diputados que habían respaldado otros puntos de la reforma votaron en contra de esa disposición.
Otras propuestas que no avanzaron fue la de eliminar la franquicia Sence y la flexibilización de licitaciones del MOP para permitir la participación de familiares de funcionarios.
Después vino una de las pocas celebraciones de la oposición. La Cámara aprobó la indicación sobre sala cuna universal con 82 votos a favor. La reacción del Gobierno fue inmediata. Jorge Quiroz pidió la palabra y anunció reserva de constitucionalidad por el impacto fiscal de la indicación.
“El ministro de Hacienda hace reserva de constitucionalidad por afectar las finanzas públicas”, señaló. La discusión siguió durante horas entre votaciones separadas, recesos cortos y negociaciones en los pasillos.
También avanzaron normas sobre contrabando, fraude, excepción de contribuciones para adultos mayores y facilidades de pago para deudores del CAE. Otra votación que abrió debate fue la suspensión por dos años del ingreso de nuevas instituciones a la gratuidad. La medida salió adelante con 83 votos.
Al cierre, la oposición terminó presentando seis reservas de constitucionalidad. Ahora la discusión se traslada al Senado, donde el Gobierno espera una tramitación mucho más ajustada.






