La documentalista Karin Cuyul (“La historia de mi nombre”, “Notas para el futuro”) comenzó a trabajar en su película “La vida que vendrá” cuando Chile atravesaba un momento político y social completamente distinto al actual. Era 2021 y el país se preparaba para escribir una nueva Constitución.
“Yo pensé que estábamos viviendo un momento histórico y que el último momento histórico súper importante para Chile había sido el plebiscito del 88. Estaba con esa sensación de que las cosas iban a cambiar y que se estaba haciendo un proceso para que todo el mundo se involucrara. Después, el proceso constituyente fracasa y ahí la película tiene un cambio de rumbo. La película y yo también. Fue reconocerme muy fuertemente en la derrota política y enfrentar el proceso desde ahí”, contó, en conversación con Radio y Diario Universidad de Chile.
“La vida que vendrá” -documental actualmente disponible en salas de todo el país- está compuesto únicamente por imágenes de archivo, que atraviesan más de 50 años de nuestra historia: desde el Gobierno de la Unidad Popular hasta el estallido social de 2019.

Poster oficial de la película “La vida que vendrá”.
La película tiene como subtítulo: “Una geografía de la esperanza”, pues no solo repasa los momentos dolorosos y difíciles, sino que pone especial acento en esos instantes coyunturales, en que los chilenos se han sentido capaces de cambiarlo todo.
Cuyul explicó que después del triunfo del Rechazo en el plebiscito constitucional, lo que la invadió fue la “decepción política”. Eso permeó en su relación con la película y no sabía bien qué haría con ella. Las cosas comenzaron a aclararse un par de meses después, a inicios de 2023, cuando se sentó frente a su computador a revisar de manera metódica los archivos.
“Las imágenes que finalmente quedaron en el documental y otras que no quedaron también, me ayudaron a salir de ese estado. Poco a poco empecé a descubrir la fuerza, la resistencia que existían en esos archivos, en esos momentos, en esas personas, en esos relatos. Eso me ayudó a entender nuestra historia desde otro lugar, salir de ese lugar de observación en que todo el tiempo fracasamos. Y bueno, sí, pero también existe todo esto otro, que es quiénes somos, quiénes hemos sido, quiénes nos han precedido para sostener el país”, indicó.
Las imágenes en blanco y negro y la figura de Salvador Allende
En el documental, la propia Cuyul, quien es la narradora, le explícita a los espectadores las decisiones que fue tomando en el proceso de realización de la película. Una de ellas, es que no hay imágenes en blanco y negro, pese a que una parte importante de los archivos que se muestran son de los años 70.
Para la directora, tiene que ver con dos cosas: por un lado, sacarle la carga negativa a los años de la Unidad Popular y devolverles la alegría y el color; y por otro, dar visibilidad a imágenes poco conocidas, que son parte de archivos públicos, pero que en general, no han sido muy vistas.
“Empecé a ver estas personas en color, a todo un mundo popular que se involucró con el proyecto de Salvador Allende. Me causó mucha impresión sentir que ese material estaba ahí, tan disponible. Yo tenía toda esta memoria, muy arraigada en esta idea del blanco y negro y por otro lado, se representaba a las personas muy desde el dolor, desde el fracaso y la violencia también. Eso me enojó y por eso creo que fue una de las primeras decisiones que tomé”, reveló.
Otra decisión de la documentalista: la película no sería cronológica. Por lo anterior, destaca la posibilidad de saltar constantemente en el tiempo, mezclando, por ejemplo, videos de los días cercanos al plebiscito del SÍ y el NO, con el estallido social.

Still del documental “La vida que vendrá”.
Sin embargo, el momento más cronológico de la cinta y que sirve como una especie de hilo conductor, son los registros del funeral de Estado de Salvador Allende, celebrado pocos meses de la vuelta a la democracia, un 4 de septiembre de 1990.
Karin Cuyul afirmó que le dio ese lugar al expresidente porque es una figura que “significa mucha esperanza”, pero que al mismo tiempo simboliza “una historia que no concluyó, que se tuvo que interrumpir y creo que eso es lo que más le duele a mucha gente”.
La directora considera que respecto a eso, todavía hay un duelo pendiente.
“Me parecía que era importante cerrar con su funeral, porque también hay una cosa que postulo, que no está tan dicha en la película, pero es una idea en la que creo, que es que en general, hay que terminar de hacer los propios duelos y hay un duelo inconcluso todavía en Chile. Eso no significa olvidarnos de la figura de Salvador Allende, pero significa pensar cómo avanzamos a partir de esa figura”, planteó.
Chile durante el estallido social: “El volver a encontrarnos sí existió”
“La vida que vendrá” incluye destellos de lo que fueron las protestas del año 2019. Solo pequeños momentos, porque Cuyul reconoce que no tiene respuestas sobre hechos tan recientes, ni para “explicarnos lo que nos pasó o qué es lo que va a venir de eso”.
De todas maneras, la documentalista estimó que lo que podemos rescatar del estallido, es la capacidad que tuvieron las personas para organizarse y discutir en conjunto el futuro del país. A su juicio, eso no deberíamos olvidarlo, incluso cuando hay voces que insisten en que todo lo que ocurrió allí fue violencia.
“Se nos quiere convencer de que ciertos momentos o no existieron o no tuvieron relevancia. El proceso político que devino del estallido fracasó, pero la organización que hubo durante, el convencimiento, el volver a encontrarnos, sí existió. Y eso es algo que, de todos estos seis años, es lo que más rescato”, aseguró.
“Nos quieran recordar o imponer que las cosas fueron de una manera, que solamente fueron delictuales, pero eso no es tal. La gente se organizó, se comprometió , esa plaza se llenó”, insistió.
Karin Cuyul no diría que recuperó la esperanza haciendo “La vida que vendrá”. Para ella es difícil, “porque en este momento estamos viviendo otra cosa, mucho más fuerte, no pensábamos que íbamos a estar, por ejemplo, hablando del Plan de Reconstrucción Nacional”.
La documentalista dijo que lo que sí recuperó es cierto optimismo.
“Me di cuenta de que en ciertos momentos esa determinación va a estar con nosotros. Nos constituye. De manera identitaria nos constituye esa capacidad de organizarnos, llegado el momento. Tienen que estar dadas las condiciones, en este momento no hay ninguna condición, pero sí, hay una fortaleza”.



