Conflicto en Bolivia: Fiscalía anula órdenes de arresto contra líderes sindicales para destrabar el diálogo

La medida judicial beneficia a los dirigentes Mario Argollo y Vicente Salazar, cuya libertad era una condición clave para frenar los bloqueos que acorralan al gobierno de Rodrigo Paz.

La medida judicial beneficia a los dirigentes Mario Argollo y Vicente Salazar, cuya libertad era una condición clave para frenar los bloqueos que acorralan al gobierno de Rodrigo Paz.

Un giro judicial clave busca abrir una vía de escape a la profunda crisis política y social que mantiene en vilo al Altiplano. La Fiscalía de La Paz dejó sin efecto las órdenes de detención que pesaban sobre los dos principales líderes de las movilizaciones que, desde hace cuatro semanas, cercan de forma vial al gobierno del presidente Rodrigo Paz. La determinación del Ministerio Público boliviano apunta a desactivar la parálisis logística en las rutas, en un escenario donde la administración centralizada no ha logrado consolidar canales directos de negociación en este 2026.

La suspensión de los requerimientos de captura contra el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, y el líder de la Federación de Campesinos Túpac Katari, Vicente Salazar, constituía una exigencia obligatoria impuesta por los huelguistas para retomar los acercamientos con el Ejecutivo. El propio vicepresidente del país, Edmand Lara, había reconocido públicamente la urgencia de destrabar este nudo judicial como el único camino viable para frenar el desabastecimiento.

Pese al gesto institucional de la Fiscalía, la reactivación de las conversaciones formales permanece bajo estricta incertidumbre. Luego de que diversas facciones sindicales llamaran a masificar las trancas en los caminos interprovinciales, el líder cobista, Mario Argollo, difundió un registro audiovisual donde aclaró que no negociará a espaldas de sus representados, dejando en manos de las asambleas locales la decisión final de asistir o rechazar las convocatorias del Palacio Quemado.

La ola de protestas, impulsada por colectivos indígenas, organizaciones campesinas y gremios de trabajadores, mantiene como consigna principal la dimisión del mandatario debido al severo escenario inflacionario y de crisis económica. Hasta la fecha, los enfrentamientos con la policía y los cortes de ruta registran un saldo de cuatro personas fallecidas y más de un centenar de detenidos.

El impacto del cerco logístico ha golpeado con fuerza los centros urbanos de La Paz y la vecina ciudad de El Alto, donde los inventarios de alimentos, camiones cisternas con combustible y suministros médicos esenciales registran niveles críticos. Para contrarrestar los bloqueos, las fuerzas de seguridad bolivianas han desplegado operativos de despeje mediante el uso de gases lacrimógenos en puntos estratégicos de la red vial nacional.

Ajustes de austeridad en el gabinete presidencial

Frente a la debilidad institucional que acusa su mandato, el presidente Rodrigo Paz adoptó medidas de contingencia económica a comienzos de semana, anunciando una reducción del 50% en su salario mensual y en los sueldos de todo su gabinete ministerial. La iniciativa busca contener el descontento popular y neutralizar los cuestionamientos hacia la idoneidad técnica de sus colaboradores.

Desde el palacio de Gobierno descartaron de forma tajante que las recientes modificaciones de nombres e instalaciones en la primera línea del Ejecutivo correspondan a un quiebre de la coalición oficialista. Las vocerías gubernamentales defendieron que las rotaciones corresponden a una reorganización administrativa puntual diseñada por la jefatura de Estado para enfrentar la emergencia social y restablecer el orden público.





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