El debate sobre la identidad ideológica y el estilo de gobernanza de la actual administración sumó un nuevo análisis desde el mundo de la consultoría y la política tradicional. El exministro Enrique Correa realizó un profundo paralelo entre la gestión del Presidente José Antonio Kast y el anterior gobierno del Frente Amplio, advirtiendo que, pese a ubicarse en polos opuestos del espectro, ambas fuerzas comparten ambiciones estructurales, aunque el actual Ejecutivo se comporta “con buena educación y guante blanco”.
En una entrevista concedida al diario La Tercera, el histórico analista político desmenuzó los conceptos que, a su juicio, definen la matriz doctrinaria de la derecha en el poder. Correa equiparó las pulsiones políticas de ambos sectores, señalando similitudes en la magnitud de sus proyectos país.
Para Correa, la actual administración de la mano de Republicanos comparte una fisonomía similar a la de sus antecesores de izquierda en cuanto a la profundidad de sus metas, aunque cambie el sentido de la dirección. En esa línea, el consultor acuñó los conceptos de restauración y redención para explicar el fenómeno oficialista.
Las definiciones y alcances de este comportamiento gubernamental se explican bajo los siguientes ejes analíticos:
En primer lugar, los actuales gobernantes operan como restauradores, al modo exacto en que el Frente Amplio se planteaba como una fuerza refundadora. Asimismo, el analista sugirió que restaurar es la palabra de la derecha para hablar de refundación, funcionando prácticamente como sinónimos en la práctica. Por otra parte, Correa afirmó que el Ejecutivo posee una inclinación religiosa, actuando como redentores de un país que, a los ojos del oficialismo, requiere salvación de tanta carencia y de haber estado cerca del abismo. Finalmente, el exministro aclaró que este proceso se ejecuta con palabras suaves, de forma muy educada, con guante blanco y lejos de tonos altisonantes o amenazantes.
Convivencia democrática y el estilo del “conservadurismo compasivo”
Al ser consultado sobre la viabilidad de la convivencia democrática con una administración de marcado tinte doctrinario, el exsecretario de Estado se mostró optimista, recordando que el país ya pudo convivir con un gobierno cuyo origen era bastante de izquierda. No obstante, Correa explicitó su preferencia personal por administraciones ubicadas más hacia el centro del espectro político, argumentando que es preferible que los gobiernos sean un poco más neutros tanto en el plano ideológico como en el religioso.
Respecto a la reciente Cuenta Pública presidencial, el analista destacó que el mensaje del Mandatario se dio en un tono mesurado, cuidadoso y muy caballeroso, cumpliendo de forma rigurosa con el ritual republicano. Sin embargo, advirtió que detrás de esa moderación formal asoman directrices claras. En primer lugar, en el discurso presidencial aparecen ciertas prioridades como el orden. Asimismo, el mensaje gubernamental releva a la familia en su concepto más conservador. Por otra parte, el texto presidencial asienta la idea de que el gobierno tiene obligaciones directas con los más necesitados. Finalmente, Correa precisó que esta ayuda social se enmarca en un conservadurismo compasivo, un concepto muy propio del lenguaje de los republicanos estadounidenses, distanciándose del modelo de protección social clásico que caracteriza al progresismo chileno o europeo.






