Edita Rojas, baterista: "Es importante que quienes hacemos música nos tomemos muy en serio nuestro rol político"

A días del concierto de la Banda de la Memoria en Sala Master de Radio UCHILE, la integrante de Electrodomésticos abordó el vínculo entre música y sociedad, repasó el origen del proyecto y reflexionó sobre el poder del arte como espacio de encuentro.

A días del concierto de la Banda de la Memoria en Sala Master de Radio UCHILE, la integrante de Electrodomésticos abordó el vínculo entre música y sociedad, repasó el origen del proyecto y reflexionó sobre el poder del arte como espacio de encuentro.

Nacida al alero de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado, la Banda de la Memoria se ha transformado en mucho más que un proyecto ocasional. Integrada por reconocidos músicos de distintas generaciones y trayectorias —entre ellos Edita Rojas, Ismael Oddó, Pedro Villagra, Cuti Aste y Jorge Campos— la agrupación volverá a presentarse este 11 de junio en Sala Master con un repertorio que revisita algunas de las canciones más significativas de la historia reciente de Chile.

El proyecto surgió en 2023, cuando sus integrantes fueron convocados para participar en las actividades oficiales de conmemoración del medio siglo desde el quiebre democrático. “Esta banda se armó como una boy band, pero mixta“, bromeó la baterista Edita Rojas al recordar el origen de la iniciativa. “Nos invitaron a participar de la conmemoración de los 50 años del golpe. Los productores encontraron que era una buena idea armar una banda con personas muy seleccionadas por ellos, que tuvieran cierto vínculo con esto”, explicó.

Y aunque varios de los músicos ya se conocían entre sí, no todos habían trabajado juntos. “Con el único que había trabajado era con el Cuti. Con ninguno más. Los conocía de lejos”, recordó. Así, la primera tarea consistió en escoger canciones representativas de distintas etapas de la historia política y social del país. Sin embargo, el objetivo nunca fue construir un repertorio de éxitos al azar.

“Es reeditar música chilena, pero la característica clave es que sea parte de la historia política, sociopolítica, digamos. No es sólo hacer covers de cualquier canción”, señaló Rojas. Tras aquella primera experiencia, el grupo decidió continuar trabajando. “Nos gustó el ejercicio, nos llevamos bien entre nosotros, además es muy grato el ambiente de trabajo y nos hizo mucho sentido seguir con eso”, comentó.

Pero hay también una motivación personal detrás de la propuesta. Según la baterista, el proyecto les ha permitido acercarse a repertorios que difícilmente habrían interpretado en otros contextos. “Son canciones que nunca habríamos llegado a tocar. Tocamos canciones de Santiago del Nuevo Extremo que, por lo menos yo, en los proyectos que tengo jamás tendría por qué llegar a tocar. Son canciones que escuché desde muy chica y que son muy importantes en mi historia”, afirmó.

La posibilidad de poder versionar canciones que nunca habríamos versionado también es muy entretenida. Es como un lujito, un privilegio”, confesó. En esa línea es que la próxima presentación de la banda lleva por nombre “Las canciones que hemos cantado toda la vida“, una declaración de principios que dialoga con el contexto social actual y con el papel que puede desempeñar la cultura en tiempos de incertidumbre.

“Está todo muy a contrapelo, bien violento también. Lo que todos estamos viviendo”, reflexionó Rojas. Frente a ese escenario, sostiene que los músicos deben asumir una responsabilidad que trasciende lo estrictamente artístico.

Me parece importante que quienes hacemos música nos tomemos muy en serio el rol que tenemos, que es político. El arte en función de algo político, no sólo tocar, vender tickets y qué sé yo, sino entenderlo desde este lugar en que a través del arte se pueden cambiar cosas, sociedades”.

Aunque reconoce que “el mundo no va a cambiar por una canción”, destaca el valor que la música puede tener para las personas y las comunidades: “El refugio que le puedes dar a personas y comunidades a través de la música no es menor. La experiencia musical para mucha gente es algo muy importante, muy reflexivo también, de contención, de sentir que no estamos solos, que hay otras personas con este discurso”.

De hecho, para la integrante de Electrodomésticos y Mama Soul la relación entre música y sociedad ha sido permanente a lo largo de la historia chilena. “La música ha estado acompañando todo. El arte en general es un espejo, un reflejo de lo que está ocurriendo en lo social“, afirmó. “Es muy interesante ver cómo fue cambiando la forma de hacer música y la manera de entregar el discurso desde los años 70 hasta ahora. Hoy incluso hay reguetones hablando de política“.

Banda de la Memoria.
Banda de la Memoria. Foto: Claudio Escalona Oro (vía Instagram).

Entre el respeto y la reinvención

El repertorio de la Banda de la Memoria reúne composiciones de autores y grupos tan diversos como Violeta Parra, Víctor Jara, Santiago del Nuevo Extremo, Sol y Lluvia, Congreso, Fulano, Electrodomésticos y Los Prisioneros.

La selección, según explicó Rojas, ha sido un proceso relativamente natural. “Tenemos mucho de dónde elegir. Alguien propone una canción, a todos nos hace sentido y establecer las prioridades ha sido algo bastante liviano de decidir”.

Las versiones tampoco responden a una única fórmula. Mientras algunas conservan buena parte de sus estructuras originales, otras han sido transformadas de manera más profunda. “Hay algunas que respetan mucho la estructura original y otras, como ‘Arriba en la cordillera’, donde la banda empieza a mostrar una identidad propia. Esa canción se chascoñeó, se tiró para arriba, se dio unas vueltas y aterrizó de otra forma”, explica.

Aquel trabajo de reinterpretación supone además un desafío particular para una instrumentista como ella, especialmente cuando se trata de canciones que originalmente no contemplaban batería. “Uno siempre piensa: ‘¿Para qué tocarla con batería si es tan bonita sin batería?’. Pero en las canciones más delicadas la batería funciona más como una herramienta de percusión que como batería propiamente tal”, comentó.

Afiche Banda de la Memoria en Sala Master.
Afiche Banda de la Memoria en Sala Master.

A su juicio, la experiencia acumulada por los integrantes facilita ese proceso creativo. “Hay criterios compartidos, una sensatez respecto a cómo hacer los arreglos. Nos vamos corrigiendo, nos dirigimos entre nosotros mismos. Entonces ese trabajo también es súper entretenido”, expresó.

Por otro lado, además de continuar presentándose en vivo, la Banda de la Memoria ya proyecta nuevas formas de desarrollo para el proyecto. Entre ellas figura la posibilidad de retomar un formato en el que cada concierto cuenta con un invitado especial y un repertorio parcialmente dedicado a su obra. “Ese formato nos gustó mucho y nos gustaría seguir desarrollándolo. Como que cada show se transforma en un hito”, comentó Rojas.

Igualmente aparece en el horizonte la idea de registrar el trabajo realizado hasta ahora. “Eventualmente también nos gustaría grabar. Registrar estas versiones, reversionarlas aún más, chasconearlas todavía más y dejar registro del trabajo que estamos haciendo”, adelantó.

Por ahora, la agrupación volverá a encontrarse con el público este 11 de junio en Sala Master, en una presentación que promete recorrer décadas de música chilena, memoria colectiva y reflexión social. Un repertorio donde las canciones del pasado siguen dialogando con el presente. “No sé si alguna vez dejaron de hacerlo”, concluye Rojas. “Hay canciones de los años 70 que las escuchas en los 80, en los 90, en los 2000, en los 2010 y siguen funcionando”, cerró.





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