La abogada, politóloga y profesora de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Milagros Campos, analizó en la primera edición de Radioanálisis el estrecho resultado de la segunda vuelta presidencial de Perú, que mantiene en suspenso la definición entre la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, y el abanderado de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez.
La académica sostuvo que el ajustado escenario electoral refleja problemas estructurales que vienen afectando a la política peruana desde hace años y que han derivado en una creciente fragmentación del sistema político. “Esto nos trae un déjà vu al 2021, pero también al 2016, en que las elecciones se definieron por menos de 50 mil votos. Creo que esto nos lleva a mirar cómo el Perú tiene un problema ciertamente de fragmentación política y una estructura geográfica muy diferenciada del voto, mientras que Lima vota de una manera, el resto del país suele votar de manera diferente”, afirmó.
Campos explicó que la elevada cantidad de candidaturas registradas en la primera vuelta presidencial es una muestra de la debilidad de los partidos políticos y de la dificultad para construir liderazgos nacionales sólidos. “Postularon 35 candidatos y 43 partidos. El problema no es solo el número de candidatos, sino que un mes antes de la elección ninguno estaba cercano al 15%. Literalmente cualquier cosa podía pasar. La suma de quienes llegaron a segunda vuelta ni siquiera alcanzó el 30% de los votos emitidos, lo que habla también de un problema de legitimidad política”, señaló.
La especialista agregó que la volatilidad electoral se ha transformado en una constante en el Perú y ha impedido consolidar proyectos políticos de largo plazo. “Lo que hemos visto es fragmentación en el Congreso del Perú y también el hecho de que los partidos que llegan al gobierno en el siguiente período obtienen una representación mínima o ninguna. Los partidos no permanecen como actores políticos, sino que hay una gran volatilidad política y electoral”, sostuvo.
Respecto del escenario que enfrentará quien resulte electo, Campos advirtió que ninguno de los dos candidatos contará con una mayoría parlamentaria que le permita gobernar con comodidad. “Sea cual fuere el escenario que se definirá esta semana, ninguno de los dos va a contar con mayoría propia. Las coaliciones parlamentarias para alcanzar el 50% de los votos en cada cámara serán indispensables y eso obliga a construir acuerdos”, afirmó.
En esa línea, aseguró que el principal mensaje que entregó la ciudadanía es la necesidad de abandonar la lógica de confrontación permanente que ha predominado durante los últimos años. “El mensaje nuevamente del electorado es la obligatoriedad de sentarse a una mesa a buscar consensos en un contexto de mucha polarización política. Hay quienes ven una reedición del fujimorismo y antifujimorismo, pero creo que hay otros factores que también están presentes en esta elección y que requieren acuerdos amplios”, indicó.
La académica sostuvo que la gobernabilidad será uno de los principales desafíos del próximo mandatario, especialmente considerando los problemas de seguridad ciudadana y desarrollo que enfrenta el país. “El principal problema identificado por la población es la inseguridad ciudadana. Con tantos cambios en el Ejecutivo, en el Ministerio del Interior y en la Policía Nacional, es muy difícil desarrollar políticas de mediano y largo plazo. Lo mismo ocurre en salud y en otras áreas donde se necesitan políticas públicas sostenidas”, explicó.
Asimismo, advirtió que el crimen organizado y la economía informal deberán ocupar un lugar prioritario en la agenda gubernamental. “Hay una altísima informalidad y el tema del crimen organizado y la minería informal tienen que estar en la agenda y abordarse con políticas de mediano plazo. Los retos que enfrentamos como país son importantes, pero si no hay estabilidad política es difícil que pueda haber un buen gobierno”, afirmó.
Campos también abordó las profundas diferencias territoriales que quedaron reflejadas en la votación. “Keiko Fujimori prácticamente duplica a Roberto Sánchez en Lima, pero en las zonas rurales se revierte esto. Sin embargo, como sabemos, un tercio del electorado se encuentra en Lima”, señaló.
A su juicio, esta división expresa demandas y preocupaciones distintas entre la capital y las regiones, fenómeno que se ha ido profundizando durante los últimos años. “Hay un mensaje muy claro en ese comportamiento electoral. La inestabilidad política ha impedido al Perú tomar en serio políticas públicas importantes y eso termina generando respuestas distintas dependiendo de la realidad que vive cada territorio”, indicó.
La académica destacó además que la instalación del nuevo Congreso bicameral podría contribuir a reducir parte de la inestabilidad política que ha caracterizado al país en la última década. “Tengo la impresión de que los procedimientos parlamentarios con un Congreso bicameral podrán contribuir a esa estabilidad política, particularmente en materias tan sensibles como los procesos de vacancia presidencial”, afirmó.
En ese sentido, sostuvo que la construcción de mayorías parlamentarias y acuerdos de gobierno será fundamental para evitar nuevas crisis institucionales. “Quien gane y pretenda gobernar tiene que buscar coaliciones parlamentarias. Tiene que buscar en el Congreso no solo un escudo legislativo para no ser vacado, sino también una coalición que le permita gobernar. Un gobierno que es inestable y muy débil no será un buen gobierno”, advirtió.
Consultada sobre las implicancias que podría tener el resultado electoral para la relación bilateral entre Perú y Chile, Campos estimó que existen intereses permanentes que trascienden las diferencias ideológicas entre los candidatos. “El Perú ve a Chile como un socio no solamente comercial, sino porque muchos de los problemas que aquejan a nuestros países hoy, como el crimen organizado, requieren políticas concretas y coordinadas. Estamos no solamente geográfica, sino también históricamente unidos”, concluyó.



