El director ejecutivo del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), Claudio Alvarado, cuestionó la acusación constitucional presentada por diputados oficialistas contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau. Advirtió que la iniciativa carece de una justificación política clara y podría terminar perjudicando la propia agenda del Gobierno.
En conversación con Política en Vivo, el académico sostuvo que si bien existe una crítica legítima al manejo de las cuentas fiscales durante la administración anterior, ello no implica necesariamente que corresponda impulsar una acusación constitucional.
“Es evidente que la situación fiscal del país es grave y es indudable, y así ha sido reconocido por distintos personeros, que hubo un manejo fiscal deficitario bajo el gobierno anterior”, afirmó. Sin embargo, agregó que “cuesta suponer, salvo que los hechos sean de otra magnitud, que ameriten una acusación constitucional“.
Así, Alvarado planteó que la iniciativa genera dudas desde el punto de vista político, especialmente considerando el momento que atraviesa el Ejecutivo. “Ha tenido una buena semana. La Cuenta Pública fue bien recibida por la ciudadanía, según han sugerido distintas encuestas, sin embargo, esta acusación trae las prioridades de la agenda pública hacia otro lugar y tampoco colabora al ambiente que, me parece, anhela el país“, señaló.
En esa línea, insistió en que las acusaciones constitucionales deberían volver a ser entendidas como un recurso excepcional. “Son herramientas que contempla la Constitución y es verdad que pueden ser utilizadas, pero no deberían estar en la mente de los parlamentarios como un mecanismo de uso cotidiano, sino realmente como una cuestión de última ratio“, sostuvo.
A juicio del director ejecutivo del IES, la utilización frecuente de este mecanismo ha contribuido al deterioro de la percepción ciudadana sobre la política. “Los diputados que impulsan esta acusación la consideran una cuestión casi de uso de política ordinaria. Y eso al final no le conviene a nadie. Al final, es la política institucional en su conjunto la que se va desacreditando a ojos de la ciudadanía”, afirmó.
Alvarado también cuestionó el efecto que la ofensiva parlamentaria podría tener sobre el proyecto de Reconstrucción Nacional y Reactivación Económica impulsado por La Moneda. Según explicó, los mismos sectores que respaldan la acusación son partidarios de sacar adelante la principal iniciativa legislativa del Gobierno, por lo que ambas acciones resultan contradictorias.
“Para que el proyecto de Reconstrucción y Reactivación Económica avance en el Congreso se requiere un clima favorable. La acusación constitucional, la verdad, apunta en un sentido contrario”, indicó. Y añadió: “Esto tiene efectos, tiene consecuencias que enrarecen el clima político y el diálogo en el Parlamento. Eso no favorece, sino que más bien dificulta el trámite del proyecto”.
Por ello, aseguró que la estrategia resulta difícil de comprender. “Es algo así como un boomerang que al final termina atentando contra lo que debieran ser los objetivos de los diputados oficialistas”, sostuvo. Asimismo, afirmó que la acusación termina generando efectos políticos opuestos a los que supuestamente busca.
“Son diputados republicanos y también del Partido Nacional Libertario que presentan una acusación cuya supuesta finalidad es reivindicar la crítica al gobierno anterior, pero que en los hechos perjudica la agenda del gobierno actual“, planteó.

Críticas a la lógica de la “barra brava”
Durante la entrevista, Alvarado también especuló respecto de las motivaciones que podrían estar detrás de la iniciativa. “Es probable que algunos de estos parlamentarios tengan la percepción de que, sin este tipo de agendas, ellos no conectan con la ciudadanía”, comentó. Sin embargo, consideró que esa lectura sería equivocada.
“Yo diría que es doblemente errada. Por un lado, porque supone que la ciudadanía se reduce solo a los públicos de nicho más activos políticamente, a la llamada barra brava. Y luego hay un segundo error, que es pensar que la ciudadanía espera este tipo de agenda y no soluciones a los problemas más acuciantes que hay en el día a día“, afirmó.
A su juicio, este tipo de episodios refuerzan una imagen negativa de la política institucional. “¿Qué es lo que uno supondría que esto significa a ojos de la ciudadanía? Bueno, las peleas de los políticos de siempre, que están preocupados de mirarse el ombligo y no de estar apuntando a soluciones a las dificultades de las personas”, sostuvo.
Consultado por las consecuencias que la acusación podría tener en las relaciones entre las distintas fuerzas de derecha, Alvarado relativizó que el principal perjudicado sea Chile Vamos. “Yo entiendo esa lectura, porque además es la más espontánea, pero diría que el que termina desdibujándose y perjudicándose por la presentación de la acusación es el conjunto de los partidos que integran el oficialismo”, afirmó.

El académico igualmente destacó que el Gobierno ha intentado construir una base política más amplia que la coalición electoral que llevó a Kast a La Moneda y que ese esfuerzo podría verse afectado por este tipo de conflictos.
“El tono del Presidente, en los momentos en que ha sido mejor valorado, es uno que justamente logra conjugar una agenda en la que empuja su ideario y sus prioridades, pero con un tono más propio de un Presidente de la República que levanta un mensaje de alcance nacional. Eso es lo que se desdibuja con la presentación. Se enrarece el ambiente con la presentación de la acusación constitucional”, agregó.
Respecto del futuro de Chile Vamos, Alvarado estimó que su vigencia como coalición deberá ponerse a prueba en los próximos procesos electorales. “La existencia de Chile Vamos como coalición política y electoral se va a poner a prueba en la siguiente elección. Diría que efectivamente hay un manto de incertidumbre al respecto”, sostuvo.

El clima político y el diálogo en el Senado
Hacia el final de la conversación, el director ejecutivo del IES abordó también el clima político en el Congreso y las posibilidades de alcanzar acuerdos en torno a la denominada megarreforma impulsada por el Ejecutivo.
En ese contexto, criticó la difusión de un panfleto del Partido Socialista que caricaturizaba al Presidente Kast con una nariz de Pinocho. “Lo que ocurrió con este panfleto es bien revelador de que el tipo de ambiente político que estamos comentando a propósito de la acusación constitucional no es exclusivo de ese hecho”, indicó.
Pese a ello, afirmó que todavía existen señales que podrían abrir espacio para acuerdos. “Pareciera que hay una mayor conciencia de que, una vez que estas cosas empiezan a generar ruido, no colaboran y hay que intentar llevar el debate político por cauces un poco más civilizados”, señaló.
No obstante, advirtió que cualquier avance requerirá disposición tanto del Gobierno como de la oposición. “Esto es como el baile: para bailar se requieren dos partes“, sostuvo.
En tanto, llamó a la centroizquierda a definir el rol que pretende desempeñar durante la discusión de las reformas impulsadas por el Ejecutivo. “El mundo de la centroizquierda debería preguntarse qué papel quiere jugar. Si quiere desempeñar un rol que le ayude a tener alguna presencia pública relevante o si más bien va a seguir una lógica de negar la sal y el agua”, concluyó.






