A pocas horas del inicio de la Copa Mundial de Fútbol 2026, uno de los fenómenos que ha acompañado la previa del torneo no ha ocurrido dentro de las canchas, sino en kioscos, centros comerciales, colegios y plazas de distintas ciudades: el masivo interés por completar el álbum oficial del certamen.
Sobre este fenómeno conversó en Radioanálisis el periodista, investigador del Centro de Estudios del Deporte (Cedep) y coleccionista Carlos Gómez, quien sostuvo que el éxito del álbum trasciende ampliamente al fútbol y responde a factores culturales y sociales que han cobrado fuerza en los últimos años.
Según explicó, una de las razones tiene relación con la permanencia del vínculo emocional con los formatos físicos en una época dominada por las pantallas. “Todo ha cambiado, pero todavía hay cariño por el papel. Antes los diarios publicaban suplementos especiales del Mundial, revistas completas y material que la gente guardaba. Eso prácticamente ha desaparecido. Hoy estamos todos conectados a internet, pero pegar una lámina y completar un álbum de casi mil figuritas se transforma en una misión. Es una experiencia distinta que sigue teniendo mucho valor para las personas”, afirmó.
El investigador señaló además que el fenómeno ha alcanzado a públicos que históricamente no participaban de este tipo de colecciones mundialeras. “He visto muchas mujeres, niñas y personas mayores juntando el álbum del Mundial 2026. Creo que también hay un componente de no quedarse fuera de algo que está ocurriendo. Muchos niños llegan al colegio y ven que todos sus compañeros están cambiando láminas y pasándolo bien. Entonces las familias terminan involucrándose y el álbum se convierte en una actividad compartida”, comentó.
En esa línea, Gómez destacó que el coleccionismo asociado al Mundial ha generado espacios de encuentro que contrastan con las dinámicas habituales de interacción digital. “Hoy vemos personas reuniéndose en plazas, en malls o a través de aplicaciones para intercambiar figuritas. Se generan conversaciones, amistades y redes que van más allá del álbum. En una época donde se habla mucho de la desconexión entre las personas, el álbum termina creando espacios reales de interacción”, explicó.
El especialista también destacó el componente nostálgico que acompaña a quienes crecieron coleccionando álbumes de la Copa Mundial de la FIFA anteriores. “Muchos padres les entregan a sus hijos álbumes antiguos o les cuentan cómo los completaban cuando eran niños. Hay una transmisión generacional de esa pasión. El álbum deja de ser solamente una colección y pasa a formar parte de una historia familiar”, sostuvo.

Respecto de la evolución histórica de este fenómeno en Chile, Gómez recordó el papel que desempeñó la empresa Salo en la difusión de los álbumes mundialistas. “El primer álbum chileno de un Mundial fue el de 1962, editado por Salomón Melnick, fundador de Salo. Después vinieron los álbumes de 1966, 1970, 1974, 1978 y todos los siguientes. Durante décadas fueron parte fundamental de la experiencia mundialista de los chilenos”, recordó.
Asimismo, explicó que el actual Mundial 2026 corresponde al penúltimo torneo que será desarrollado bajo la histórica alianza entre FIFA y Panini, luego de que el organismo decidiera cambiar de socio comercial para las próximas ediciones. “Panini todavía tiene un Mundial más. Después vendrá otra empresa, pero el gran desafío será cómo enfrentar un torneo cada vez más grande. Si la FIFA sigue aumentando el número de selecciones, llegará un momento en que los álbumes podrían tener más de mil trescientas láminas. Eso obliga a repensar el formato”, indicó.
Finalmente, Gómez lamentó la progresiva desaparición de publicaciones deportivas impresas que durante décadas acompañaron los grandes eventos futbolísticos. “Antes había revistas, guías, suplementos especiales y muchísimo material para guardar. Hoy eso se ha reducido considerablemente. Por eso el álbum adquiere todavía más valor. Es uno de los pocos objetos físicos que sobreviven a esta era digital y que permiten conservar un recuerdo tangible de cada Mundial”, concluyó.





