Chevesich repasa su camino como la primera presidenta de la Corte Suprema y aborda la crisis de confianza en la justicia

La magistrada y alumni de la Universidad de Chile destacó que la disciplina y el rigor inculcados en su alma mater marcaron su carrera. Además, calificó como "gravísimos" los casos de corrupción y delineó los desafíos éticos de su gestión.

La magistrada y alumni de la Universidad de Chile destacó que la disciplina y el rigor inculcados en su alma mater marcaron su carrera. Además, calificó como "gravísimos" los casos de corrupción y delineó los desafíos éticos de su gestión.

El máximo tribunal del país vive un período de profunda transformación bajo un liderazgo histórico. En entrevista con la red Alumni de la Universidad de ChileGloria Ana Chevesich, quien a comienzos de este 2026 asumió la presidencia de la Corte Suprema —convirtiéndose en la primera mujer en encabezar el organismo en sus 202 años de existencia—, atribuye los pilares de su trayectoria a la rigurosa formación que recibió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, institución a la que ingresó en 1976. La ministra recordó que las exigencias académicas de su alma mater le enseñaron el valor del estudio y el compromiso social, un ethos que la guio desde sus inicios como procuradora hasta la alta magistratura.

La historia universitaria de la jueza estuvo marcada por la resiliencia y una estricta organización. Cursó su quinto año de carrera embarazada y dio a luz a su primera hija apenas un día antes de rendir su último examen de egreso. A pesar de las dificultades para compatibilizar la maternidad, el trabajo y los libros, se graduó como la segunda de su promoción y obtuvo la máxima calificación en su examen de grado en 1980. Tras un paso formativo influenciado por docentes como José Quezada Meléndez y Carlos Ruiz Bourjois, Chevesich ingresó al Poder Judicial tras una conversación directa con el entonces presidente de la Corte de Apelaciones de Santiago, Adolfo Bañados Cuadra.

Agenda anticorrupción y autocrítica ante la crisis ética

A lo largo de su carrera, la ministra lideró investigaciones de alta complejidad pública, como el emblemático caso MOP-Gate a principios de la década de dos mil. No obstante, su actual gestión al mando del Poder Judicial coincide con un escenario complejo debido a los recientes casos de corrupción detectados dentro del mismo tribunal y entre abogados del sector. Al respecto, la presidenta de la Corte Suprema fue categórica en señalar que lo principal es reconocer la gravedad de las denuncias sin minimizarlas, admitiendo que estos hechos afectan directamente la credibilidad institucional y provocan una vergüenza profunda.

Para enfrentar este flanco, Chevesich detalló que se están ejecutando indagatorias exhaustivas en sede penal y administrativa, reforzando la transparencia mediante la obligatoriedad de las declaraciones de intereses, patrimonio y eventuales causales de recusación. Asimismo, destacó que el máximo tribunal se encuentra abocado a la capacitación del Código de Ética Judicial y anunció la pronta entrada en funcionamiento del Consejo de Ética, órgano técnico encargado de emitir directrices y orientaciones conductuales para prevenir futuros conflictos de interés entre los miembros de la judicatura.

El peso del cargo y las barreras de género en el poder

Al analizar el impacto de su nombramiento, la magistrada reconoció sentir el peso de la responsabilidad histórica que conlleva el cargo, especialmente en un período donde el sistema judicial arrastra problemas de oportunidad en la tramitación de causas debido a restricciones presupuestarias y a la asignación de nuevas competencias legales sin un aumento en la dotación de personal. No obstante, defendió la honestidad de la gran mayoría de los funcionarios que componen las distintas unidades judiciales del país.

Respecto a su rol como la primera mujer en la testera del palacio de tribunales, Chevesich valoró las muestras de afecto ciudadano en las calles, señalando que su posición sirve de ejemplo para niñas y adolescentes de que es posible derribar barreras estructurales mediante la perseverancia. Sin embargo, la presidenta advirtió que cuando las mujeres acceden a los espacios de poder no son medidas con la misma vara y quedan más expuestas a la crítica pública. Al cerrar su reflexión, la ministra declinó hablar de legados personales, manifestando que su único objetivo es recuperar la confianza de la ciudadanía y asegurar que todos los tribunales y cortes de Chile se transformen en espacios de trabajo sanos, libres de maltrato y de cualquier tipo de acoso.





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