Climatólogo Pablo Sarricolea por llegada de El Niño: “Olvídense del 'Godzilla' para este invierno”

El geógrafo e investigador del CR2 advirtió que el acoplamiento océano-atmósfera mueve la aguja hacia mayores precipitaciones en la zona central, pero aclaró que un invierno húmedo no revertirá el déficit estructural de la megasequía.

El geógrafo e investigador del CR2 advirtió que el acoplamiento océano-atmósfera mueve la aguja hacia mayores precipitaciones en la zona central, pero aclaró que un invierno húmedo no revertirá el déficit estructural de la megasequía.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó de manera oficial el inicio de las condiciones ambientales asociadas al fenómeno de El Niño costero en las costas del océano Pacífico ecuatorial. Esta anomalía térmica, caracterizada por el calentamiento de las aguas superficiales y alteraciones en la circulación de la atmósfera, genera una alta probabilidad de un incremento en las precipitaciones para la zona centro y centro-sur de Chile de cara a los próximos meses. Sin embargo, el geógrafo, académico del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), Pablo Sarricolea, llamó a la cautela frente a las proyecciones más alarmistas.

El especialista detalló que la declaración formal de este evento meteorológico responde a un acoplamiento real entre el océano y la atmósfera, el cual se configura cuando las temperaturas de las aguas superan el promedio por 0,5 °C y el componente del viento acompaña de forma simultánea. Si bien los informes internacionales estiman un 63% de probabilidad de que El Niño alcance una categoría muy fuerte hacia fines de año —posicionándose entre los más intensos registrados desde 1950—, Sarricolea enfatizó que no se deben realizar lecturas automáticas ni de causa-efecto para el territorio nacional, ya que el fenómeno probabilísticamente mueve la aguja hacia la pluviosidad, pero de ningún modo garantiza lluvias torrenciales por sí solo.

Pablo Sarricolea, académico del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2).
Pablo Sarricolea, académico del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2).

Uno de los puntos más críticos expuestos por el investigador radica en que una temporada húmeda no se traduce mecánicamente en una recuperación de las reservas de agua utilizables en el país. El Niño tiende a elevar la isoterma cero en la cordillera de los Andes, provocando que parte de las precipitaciones que históricamente se acumulaban en forma de nieve caigan ahora como lluvia líquida en sectores de alta montaña. Esta condición no solo reduce la acumulación de nieve —que es el colchón hídrico clave para el abastecimiento de primavera y verano—, sino que además incrementa de manera súbita los caudales de los ríos, elevando el peligro de remociones en masa, aluviones y eventos de alta turbidez que obligan al corte del suministro de agua potable en las ciudades.

Asimismo, el geógrafo recordó que el país arrastra más de una década de un severo déficit estructural debido a la megasequía en la zona central. Bajo este escenario de cambio climático global, una sola temporada de alta pluviosidad debe ser interpretada exclusivamente como una pausa temporal y no como la solución definitiva a la crisis hídrica, debido a que la recarga de los acuíferos subterráneos requiere de procesos geológicos mucho más lentos y sostenidos en el tiempo.

El especialista advierte que un eventual aumento de lluvias también puede intensificar riesgos como anegamientos, aluviones y turbiedad en los ríos.
El especialista advierte que un eventual aumento de lluvias también puede intensificar riesgos como anegamientos, aluviones y turbiedad en los ríos.

Mitigación urbana y el descarte del concepto “Godzilla”

Respecto a los riesgos inmediatos del invierno, el geógrafo de la Universidad de Chile insistió en que el peligro principal está asociado a la caída de mucha agua junta en períodos cortos de tiempo. Las zonas que requieren un monitoreo prioritario por parte de los organismos de emergencia se extienden desde Valparaíso hasta las regiones de Biobío y La Araucanía, con especial atención en las comunas emplazadas en desembocaduras de quebradas, la precordillera, el Norte Chico ante bajas segregadas y todo el borde costero expuesto a fuertes marejadas.

El investigador cerró su análisis instando a las autoridades y a la población a revisar los sistemas de drenaje urbano, la infraestructura habitacional y el manejo fitosanitario en la agricultura, descartando de paso el uso de términos sensacionalistas que confunden a la opinión pública. “Olvídense del ‘Godzilla’ para este invierno”, sentenció Sarricolea, aclarando que dicha expresión carece de validez científica y que la intensidad térmica medida en el Pacífico no determina linealmente el comportamiento climático a escala comunal debido a la interferencia de otros forzantes locales.





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