El expresidente de la ANFP y excandidato presidencial, Harold Mayne-Nicholls, realizó un positivo balance de las primeras semanas de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Resaltó la competitividad del torneo, el crecimiento de nuevas potencias futbolísticas y las lecciones que, a su juicio, debería extraer el fútbol chileno de la organización del certamen.
En conversación con la primera edición de Radioanálisis, Mayne-Nicholls reconoció que el campeonato ha superado ampliamente las expectativas que existían antes de su inicio, especialmente por el aumento de selecciones participantes. “Ha sido una sorpresa para todos ver el altísimo nivel que ha tenido la competencia, la gran cantidad de goles, la intensidad de los partidos y, en general, la presentación de las canchas y los escenarios. Es difícil encontrar dentro de lo que sucede en el campo de juego cosas negativas en esta Copa del Mundo”, afirmó.
El exdirigente admitió que inicialmente tenía reparos respecto del nuevo formato con 48 equipos, debido al temor de que se generaran marcadas diferencias entre las potencias tradicionales y las selecciones debutantes o menos habituales. “Tengo que reconocer que también tenía mis más serias dudas de que la competencia pudiera mantener su emotividad y el nivel de juego. Salvo dos o tres partidos, creo que el resto ha respondido de una manera impresionante y han demostrado que tenían todas las condiciones para estar en una Copa del Mundo”, sostuvo.
Entre las selecciones que más lo han sorprendido, Mayne-Nicholls destacó a Japón, Corea del Sur, Estados Unidos, Alemania y Países Bajos, poniendo especial atención en el trabajo realizado por los países asiáticos durante las últimas décadas.
Respecto del crecimiento de Japón, explicó que existe una planificación de largo plazo detrás de los resultados. “Ellos tienen un plan muy bien hecho desde hace varios años, donde aspiran a ser campeones del mundo en 2050. Lo van desarrollando con esa paciencia que tienen los japoneses y eso los lleva a lograr grandes objetivos”, señaló.
Restricciones a Irán
El expresidente de la ANFP abordó las controversias derivadas de decisiones políticas que han rodeado al torneo y a la FIFA, en particular las restricciones a la selección de Irán. Señaló que el organismo rector del fútbol mundial se está involucrando en ámbitos donde históricamente no participaba.
Para ejemplificarlo, recordó su experiencia integrando la comisión evaluadora de candidaturas para el Mundial 2010. “Libia quedó automáticamente fuera de la posibilidad de organizar una Copa del Mundo cuando informó que otorgaría visas a todos los países salvo a Israel. Ese solo hecho la sacó de la competencia. Hoy las situaciones han cambiado, pero me parece que lamentablemente se está distorsionando un poco y estamos entrando en terrenos donde el fútbol nunca antes había entrado”, afirmó.

Críticas a las pausas de hidratación
Uno de los aspectos que más debate ha generado durante el torneo son las pausas de hidratación implementadas por la FIFA. Aunque reconoció que tienen sentido cuando las temperaturas son elevadas, manifestó reparos respecto de su aplicación generalizada.
“Cuando las temperaturas superan los 28 grados tienen lógica desde el punto de vista médico y nadie podría discutirlo. El problema es cuando no se superan los 28 grados y se aplica igual. Ahí evidentemente hay un beneficio comercial para las televisoras, pero afecta directamente el juego”, comentó.
Mayne-Nicholls recordó que incluso en algunos estadios los aficionados han manifestado su molestia por estas interrupciones. “Los jugadores, por mucho que estén preparados, bajan naturalmente las pulsaciones. Si el partido está tomando un ritmo impresionante y te lo interrumpen, claramente afecta el espectáculo”, añadió.
Futuro del futbol chileno
En tanto, Mayne-Nicholls planteó que el fútbol chileno debería observar con atención varios aspectos organizativos del Mundial. “La primera lección es que el montaje del espectáculo tiene que ser de primer nivel: canchas impecables, estadios limpios y todo presentado de la mejor manera posible. Eso atrae a la audiencia televisiva y también a la gente a los estadios”, señaló.
Además, destacó algunos detalles reglamentarios relacionados con el control efectivo del tiempo de juego. “Cuando dan seis u ocho minutos de descuento y ocurre algo durante ese tiempo, los árbitros recuperan cada segundo. Eso evita que los jugadores hagan trampa. Son cosas que deberíamos copiar porque ayudan a proteger el espectáculo”, concluyó.






