El Ministerio de Comunicación y Medios de la República Democrática del Congo (RDC) informó que al menos 304 personas fallecieron por ébola, más de la cuarta parte de los mil 155 casos confirmados en el país.
Poco antes, el director general del Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de África), Jean Kaseya, advirtió que, si bien el brote aún no alcanzó su punto máximo, el 95% de las camas del país estaban ocupadas.
La agencia de salud pública de la Unión Africana ya había alertado sobre esta situación. “Debemos construir centros de tratamiento y aumentar la capacidad hospitalaria”, subrayó ante una epidemia de ébola que superó a las anteriores en el continente en cuanto a la velocidad con la que aumentaron las cifras de casos confirmados.
En este contexto, Kaseya informó que los ensayos clínicos de dos fármacos potenciales comenzarán la próxima semana en Bunia, capital de la provincia de Ituri, la más golpeada por el brote. Se trata del fármaco experimental contra el ébola MBP134 y el antiviral remdesivir, este último desarrollado por fabricantes en Estados Unidos y Egipto, cuyos suministros ya llegaron a RDC, según Kaseya.
El ébola es una enfermedad potencialmente mortal que se transmite por contacto físico y por contacto con fluidos corporales. El brote actual, que las autoridades notificaron por primera vez a mediados de mayo, es particularmente difícil de contener, en parte debido a la falta de una vacuna o un tratamiento específico para la cepa en cuestión, llamada Bundibugyo.
Mientras tanto, el Gobierno congoleño ordenó este jueves una cuarentena de 21 días para las personas que deseen viajar desde zonas afectadas por el ébola a otras partes del país o al extranjero. La medida tiene como objetivo reducir el riesgo de infección y permitir un rastreo exhaustivo de contactos para encontrar a las personas potencialmente expuestas al virus, según un comunicado.






