El debate político sumó un nuevo flanco de alta tensión entre el oficialismo y la oposición. A través de una columna de opinión publicada en el diario La Tercera, el exministro y exdiputado Giorgio Jackson cuestionó duramente al Presidente José Antonio Kast debido a un tenso intercambio verbal que el Mandatario sostuvo con una mujer y su hijo de 10 años de edad, en el marco de una actividad oficial desarrollada en la comuna de Villarrica, episodio que fue registrado en video y se viralizó rápidamente en las plataformas digitales.
En el texto, titulado de manera irónica ¿Con mis hijos no te metas?, Jackson sostuvo de forma categórica que el Jefe de Estado reaccionó de una manera totalmente inadecuada e desproporcionada. El quiebre se originó luego de que el menor de edad manifestara explícitamente su rechazo a estrecharle la mano al Mandatario, en momentos en que este procedía a saludar de forma protocolar a los diversos asistentes que se agolpaban en el lugar del encuentro oficial.
De acuerdo con el relato expuesto por el exparlamentario, la actitud del Presidente sufrió un vuelco drástico tras el desaire del menor. Jackson fustigó que, en vez de actuar bajo la madurez que exige la investidura de su alta magistratura y comprender su rol público, el Mandatario optó de forma errónea por enfrentar directamente al niño, exigiéndole que demostrara mucha educación y recurriendo a la frase de que lo cortés no quita lo valiente, para posteriormente desviar sus reproches hacia la madre en un evidente estado de irritación y descontrol.
Jackson enfatizó que dicha reacción no resulta compatible con el rol de un jefe de Estado, cuestionando severamente el uso de su posición de poder para reprender a un menor de edad.
El núcleo de la crítica expuesta por Jackson apuntó a una supuesta inconsistencia doctrinaria en la trayectoria del líder del Ejecutivo. El exministro recordó que durante la campaña presidencial del año 2017, Kast respaldó activamente el movimiento ciudadano denominado Con mis hijos no te metas, cruzada valórica fuertemente vinculada al paso por Chile del polémico Bus de la Libertad, instancia donde defendió con vehemencia el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos y condenaba la intolerancia de sectores disidentes.
A juicio del exsecretario de Estado, la situación actual demuestra que cuando una ciudadana y su hijo ejercen esa misma libertad de conciencia, pasan a transformarse en una aparente amenaza institucional para el Gobierno por manifestar una opinión contraria, terminando por ser públicamente censurados por la máxima autoridad de la República.






