Pugnas en el oficialismo: el desafío de "gobernar a los propios" que enfrenta el Presidente Kast para conducir a las derechas

Analistas políticos advierten que el Ejecutivo debe asumir su liderazgo ante sus propias filas, dado el alto costo de gobernar sin coalición. Además, cuestionan que el Partido Republicano siga en la dinámica de enfrentarse a la oposición.

Analistas políticos advierten que el Ejecutivo debe asumir su liderazgo ante sus propias filas, dado el alto costo de gobernar sin coalición. Además, cuestionan que el Partido Republicano siga en la dinámica de enfrentarse a la oposición.

La administración de José Antonio Kast enfrenta una compleja convivencia al interior de los filas oficialistas. El punto de inflexión estuvo marcado por el ingreso de la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau —ingresada por el Partido Republicano sin consultar a Chile Vamos—, un flanco al que se sumaron las duras críticas de Evelyn Matthei contra el diputado Agustín Romero y las disputas públicas por influencia en el Segundo Piso.

Frente a este escenario, el timonel de la UDI, Guillermo Ramírez, intentó bajar la tensión asegurando que “la unidad se logra cuando abrazas el mismo objetivo” y que hace falta “hablar más de fines y no mirarnos tanto al ombligo”.

Sin embargo, el malestar persiste ante el fallido llamado del bimistro Claudio Alvarado para institucionalizar una instancia de coordinación oficialista, lo que apunta a que los partidos del bloque operan por carriles separados.

En diálogo con Radio y Diario Universidad de Chile, el decano de la Facultad de Economía, Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central, Marco Moreno, abordó esta fragmentación y planteó: “Lo que estamos viendo es la distancia que existe entre una alianza electoral que fue exitosa y una coalición de gobierno efectiva; técnicamente hoy no tenemos una coalición de gobierno”.

Arturo Squella y Guillermo Ramírez.
El presidente de Republicanos, Arturo Squella, y el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez. Foto: Aton.

El desafío de “gobernar a los propios” y el vacío de liderazgo presidencial

Para Moreno, las complejidades de este segundo trimestre institucional responden a una decisión del Jefe de Estado de replegarse estrictamente en la conducción administrativa, omitiendo su rol como articulador político.

En Chile tenemos un sistema presidencialista y los presidentes no solo son jefes de Estado y de gobierno, también son líderes de la coalición. Ese rol veo que el Presidente Kast por ahora no lo está asumiendo”, argumentó el especialista, quien advirtió que, al restarse de esa conducción, La Moneda ha permitido que las diferencias escalen sin un dique de contención.

El académico planteó que las amenazas a la estabilidad ya no provienen del frente opositor. “El problema del Gobierno ya no es la oposición, sino que son los propios”, sentenció Moreno. En esa línea, explicó que sostener la gobernabilidad exige mecanismos formales de resolución de conflictos que hoy no existen, y el error es pretender que la contundente victoria electoral del 58% en segunda vuelta ordene de forma automática el día a día en el Congreso Nacional.

marco moreno, analista político
Marco Moreno, analista político de la Universidad Central.

Una arista complementaria aportó el cientista político e investigador del Faro UDD, Jorge Cordero, quien catalogó el diseño institucional de Kast como una profunda rareza para el régimen chileno: “Hoy día sucede algo muy curioso en el sistema político, que es que tenemos presidentes de la República que gobiernan con dos coaliciones y eso en un régimen presidencial es una extrañeza tremenda”, indicó.

Así, recordó que Gabriel Boric gobernó con un diseño político que aglutinó al Socialismo Democrático y Apruebo Dignidad. Para el investigador, la ausencia de un bloque unitario dispara los costos de transacción ante cualquier discrepancia y le quita margen de maniobra al Ejecutivo.

Pese a este fallo de origen, Cordero matizó el despliegue operativo del oficialismo y destacó una simbiosis pragmática. Argumentó que la centroderecha ha tenido éxito en suplir la falta de contingente técnico de los republicanos, con la captura de ministerios clave como Segegob y el Ministerio del Interior, además de la mayoría de las subsecretarías. Sin embargo, advirtió que la indisciplina parlamentaria amenaza con destruir ese avance.

“El principal desafío es hacerle entender a los parlamentarios del Partido Republicano que una cosa es gobernar y otra cosa es ser oposición (…) Quienes pasaron a formar parte del Ejecutivo han tenido una actitud razonable, sin embargo, quienes están en el Congreso siguen en la dinámica de simplemente enfrentarse a la oposición”, rebatió el experto de la UDD y puntualizó que empujar la acusación contra Grau no genera ningún beneficio, sino que arriesga entorpecer reformas estructurales.

Diputados y diputadas de oficialismo.
Presentación de la Acusación Constitucional contra el exministro Grau. Foto: Aton.

Tres derechas en pugna y un electorado en “desafección”

Una mirada similar planteó el analista político de la Universidad de Talca, Mario Herrera, quien desmenuzó la complejidad del bloque gubernamental. El analista recordó que el actual oficialismo intenta amarrar a tres fuerzas que nacieron de divisiones mutuas: la derecha tradicional (Chile Vamos), la derecha conservadora (Partido Republicano) y el Partido Nacional Libertario.

“Juntar a todos esos para tratar de armar un gobierno es particularmente complejo si no estás incluyendo a los partidos dentro del gabinete; hoy tienes un gabinete dominado por independientes y no tienes partidos defendiendo la labor del gobierno”, rebatió el experto.

Herrera alertó sobre la fricción pública protagonizada por el timonel republicano, Arturo Squella, contra el jefe de asesores del Segundo Piso y catalogó el episodio como un síntoma totalmente nuevo para el inicio de una administración. Asimismo, profundizó en la fractura interna de la UDI entre las generaciones antiguas y una bancada joven que intenta mimetizarse con republicanos.

“Están llegando tarde a la fiesta cuando los invitados ya se están yendo”, planteó el analista y aseguró que los chilenos no se derechizaron tras el triunfo de Kast, sino que hoy castigan el conflicto mutando hacia la desafección.

Senador Arturo Squella
Senador Arturo Squella, presidente del Partido Republicano. Foto: Aton.

En este escenario de fuerzas centrífugas, Cordero alertó que la resistencia a fusionar el bloque parece radicar en la tienda de Squella, reprochándoles un problema de prioridades institucionales: “La negativa de querer articular una sola coalición pareciera estar más en el Partido Republicano (…) están pensando en la reelección de sus parlamentarios y alcaldes, y no en poder articular gobiernos de derecha que le den continuidad a este gobierno”.

Los analistas coinciden en el alto riesgo que corre La Moneda al trasladar el eje de atención desde lo administrativo hacia el Parlamento, ya que dicha estrategia terminará haciendo explícitas ante la opinión pública las profundas fracturas de sus bancadas; un pronóstico que anticipa meses complejos para el Ejecutivo si Kast no ejerce pronto su rol como jefe de la coalición y ordena el tránsito hacia un bloque unitario.





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