La expresidenta Michelle Bachelet vivirá este martes una de las instancias más relevantes de su campaña para convertirse en la próxima secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), al presentar sus propuestas ante los integrantes del Consejo de Seguridad.
La exmandataria chilena expondrá en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, ante los 15 países que integran el principal órgano del organismo internacional, incluyendo a los cinco miembros permanentes con derecho a veto: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
La presentación marca el inicio de una etapa decisiva del proceso para suceder al actual secretario general, António Guterres, ya que además de la exposición pública, Bachelet sostendrá reuniones bilaterales con los representantes de cada uno de los países del Consejo de Seguridad.
Según explicó el excanciller Heraldo Muñoz, coordinador de la candidatura en Chile, la exjefa de Estado centrará su intervención en dos ejes principales: el fortalecimiento de la paz y la seguridad internacional, y una reforma de la ONU que permita al organismo responder de manera más eficiente a los desafíos globales.
“La reforma no solo apunta a los temas de paz y seguridad, sino también a fortalecer el trabajo de Naciones Unidas en desarrollo sostenible y derechos humanos”, sostuvo Muñoz.
La candidatura de Bachelet compite con otros aspirantes, entre ellos el argentino Rafael Grossi y la costarricense Rebeca Grynspan, en una carrera que durante julio entrará en una fase determinante con la realización de los denominados “straw polls”, consultas informales en las que los miembros del Consejo de Seguridad expresan si apoyan, rechazan o mantienen una posición neutral respecto de cada postulante.
Uno de los principales focos estará puesto en la posición de Estados Unidos, país que hasta ahora ha manifestado reparos hacia la candidatura de la expresidenta chilena. El embajador estadounidense ante la ONU, Michael Waltz, había expresado previamente dudas sobre su idoneidad para liderar el organismo.
Consultada recientemente sobre un eventual veto, Bachelet aseguró que no modificaría sus convicciones para obtener apoyos.
“Si alguien me veta porque creo en la democracia, porque creo en el multilateralismo, porque creo en los derechos de las mujeres y porque creo en los derechos humanos, me sentiré honrada”, afirmó días atrás.
Tras esta ronda de reuniones, la expresidenta continuará su agenda internacional con visitas a otros países integrantes del Consejo de Seguridad, en busca de consolidar los respaldos necesarios antes de la definición de la próxima máxima autoridad de la ONU.






