El exministro de Hacienda, Ignacio Briones, desestimó que la economía chilena se encuentre atravesando por una recesión técnica en la actualidad, aunque encendió las alarmas ante el progresivo deterioro que exhibe el mercado del trabajo. En entrevista con Meganoticias, el economista detalló que una recesión exige registrar un mínimo de dos trimestres consecutivos de contracción en el Producto Interno Burto (PIB), por lo que calificó como prematuro decretar dicho estado de crisis. Pese a ello, reconoció que el desempeño de la actividad económica durante junio será la variable determinante para calibrar el rumbo macroeconómico, tras un inicio de año complejo: “Tuvimos un arranque de año naturalmente muy malo. Llevamos cinco meses de números negativos comparados con igual mes del año anterior”.
A juicio del exsecretario de Estado, la discusión coyuntural sobre la recesión maquilla el verdadero problema estructural de la plaza local: el escaso dinamismo de la productividad interna. “Chile está en un 2%, en un mediocre 2% de crecimiento hace más de 10 años ya, casi 15. Y eso es totalmente mediocre e insuficiente”, fustigó Briones. Para graficar el impacto cotidiano del fenómeno, comparó la economía con una torta que se reparte entre una masa de habitantes en constante expansión, advirtiendo que si el PIB avanza a paso lento, los ingresos reales por persona se congelan y se desata lo que catalogó como una verdadera “emergencia laboral”, donde la falta de puestos de trabajo formales deriva en un problema social de proporciones.

Al evaluar la agenda económica promovida por el Palacio de La Moneda, el académico valoró el enfoque proinversión de la iniciativa gubernamental, enfatizando la conveniencia de respaldar los lineamientos centrales del texto en el Congreso Nacional para revertir la inercia del mercado. Según las estimaciones que maneja el sector, las reformas en trámite podrían empujar el crecimiento potencial de la economía chilena desde su actual 2% hasta un rango cercano al 2,5%. No obstante, Briones aclaró que este avance no resuelve el rezago estructural del país: “Esto no nos va a llevar al 4%. Pero es necesario, es un buen puntapié inicial. Lo que pasa es que hay que seguir pedaleando”.
En el plano impositivo, el otrora titular de Teatinos 120 respaldó explícitamente la propuesta del Ejecutivo orientada a reducir el impuesto corporativo (primera categoría), argumentando que la tasa aplicada a las empresas en Chile sigue estando desalineada de los promedios de competitividad exigidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Con todo, el especialista derribó la tesis de que este alivio tributario posee una capacidad de autofinanciamiento absoluto mediante la vía del mayor dinamismo comercial: “La baja de impuestos genera mayor inversión y crecimiento. Ese mayor crecimiento genera mayor recaudación fiscal, también. ¿Pero esa mayor recaudación alcanza a compensar la baja? No”.
Ante la brecha de ingresos fiscales que generaría la reducción tributaria a las empresas, Briones delineó una serie de herramientas de compensación técnica que debieran incorporarse al debate legislativo para resguardar la sostenibilidad de las arcas públicas.
Para mitigar este menor recaudo, el economista recomendó aplicar una fiscalización severa orientada a fortalecer las atribuciones orgánicas que permitan disminuir las tasas de evasión e informalidad comercial. Asimismo, planteó la necesidad de realizar una revisión profunda de las exenciones vigentes para eliminar aquellas franquicias tributarias que carezcan de justificación técnica en la actualidad. Como fórmulas de financiamiento complementario, Briones sugirió abrirse a nuevos mercados mediante la regulación y gravamen eficaz del nicho de las plataformas de apuestas online, además de avanzar de manera gradual en modificaciones al impuesto específico aplicado al petróleo diésel para equipararlo progresivamente con la bencina.






