Netanyahu condiciona la ayuda a Gaza al desarme absoluto de Hamás

El primer ministro israelí sepultó un plan piloto de refugios humanitarios estables y congeló los esfuerzos de la Junta de Paz liderada por Estados Unidos, profundizando la crisis en el enclave.

El primer ministro israelí sepultó un plan piloto de refugios humanitarios estables y congeló los esfuerzos de la Junta de Paz liderada por Estados Unidos, profundizando la crisis en el enclave.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, notificó formalmente a la comunidad internacional que su administración bloqueará de manera indefinida cualquier plan de reconstrucción estructural en la Franja de Gaza, territorio que acumula severos niveles de devastación tras meses de ofensiva militar. Al inicio de la reunión semanal del Consejo de Ministros en Tel Aviv, el jefe de Gobierno endureció la postura estratégica de su gabinete al supeditar el ingreso de recursos e infraestructura a la entrega total del arsenal de las milicias palestinas. “No habrá reconstrucción en Gaza sin desmilitarizar la Franja”, sentenció de manera categórica, clausurando el margen de negociación civil.

Con esta declaración, Netanyahu descartó de plano las versiones periodísticas publicadas por el diario Israel Hayom, las cuales apuntaban a la implementación inminente de un programa piloto de “refugios humanitarios” estables. Dicha iniciativa contemplaba la edificación de soluciones habitacionales reguladas en zonas del enclave que actualmente se encuentran bajo el control operativo del Ejército israelí y fuera del alcance de las milicias, tales como el sector de Tel Sultan, en las inmediaciones de la ciudad de Rafah, al sur de la Franja. La negativa del Ejecutivo frena las alternativas de habitabilidad inmediata para la población desplazada.

La determinación de Tel Aviv coincide con una fase de parálisis en la gestión diplomática internacional. A comienzos de esta semana, la Junta de Paz de Gaza —instancia de mediación internacional liderada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump— sesionó en Chipre con el objetivo de reactivar los canales de asistencia ante la crisis humanitaria y consolidar el acuerdo de alto el fuego pactado originalmente en octubre pasado, el cual ha registrado sistemáticas interrupciones en el terreno de operaciones.

Los esfuerzos políticos por diseñar una transición administrativa que reemplace el control de Hamás por un comité de tecnócratas palestinos independientes se encuentran virtualmente congelados. Si bien la cúpula de la organización islamista ha deslizado la posibilidad teórica de deponer sus armas bajo estrictas salvaguardas políticas, la facción rechazó de manera tajante someterse a la supervisión del comité técnico propuesto, al cual califican como una entidad instrumental subordinada a los intereses de Washington y Tel Aviv. El grupo paramilitar advirtió que cualquier desarme solo se procesará sobre la base de un consenso amplio entre todas las facciones políticas palestinas, alejando la viabilidad de un acuerdo a corto plazo.





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