Dominique Thomann y primer año de la Gran Sala Sinfónica: "Se consolidó como un espacio de encuentro"

En el aniversario de la inauguración del recinto, la directora del Centro de Extensión Artístico y Cultural de la Universidad de Chile afirmó que el principal logro ha sido su consolidación como un lugar de encuentro abierto a todos los públicos.

En el aniversario de la inauguración del recinto, la directora del Centro de Extensión Artístico y Cultural de la Universidad de Chile afirmó que el principal logro ha sido su consolidación como un lugar de encuentro abierto a todos los públicos.

La directora del Centro de Extensión Artístico y Cultural (CEAC) de la Universidad de Chile, Dominique Thomann, aseguró que el primer aniversario de la Gran Sala Sinfónica Nacional representa la consolidación de un espacio que ha logrado construir una identidad propia y convertirse en un punto de encuentro para el público, más allá de la excelencia acústica que caracteriza al recinto.

En entrevista con la primera edición de Radioanálisis, Thomann sostuvo que el principal motivo de celebración no es solo el aniversario de la sala, sino el papel que ha adquirido como espacio de convivencia y reflexión.

“Lo que celebramos es la apertura de un espacio de encuentro, un espacio que es transversal. Todos quienes entran a la sala salen de una manera mucho más renovada, tocados por una experiencia que conmueve, hace pensar y reflexionar. Lo entretenido es que eso ocurre con un otro, porque nunca se apaga la luz y la experiencia siempre es colectiva”, afirmó.

Sección de cuerdas de la Orquesta Sinfónica Nacional sobre el escenario de la Gran Sala Sinfónica Nacional de la U. de Chile
Concierto inaugural de la Gran Sala Sinfónica Nacional. Foto: UCHILE

La directora añadió que, tras un año de funcionamiento, el recinto “se consolidó como ese espacio artístico” al que los asistentes desean regresar y destacó que en un contexto donde existen pocos lugares de encuentro ciudadano, la sala ha conseguido posicionarse como un lugar abierto para todas las personas.

Asimismo, destacó el valor simbólico y urbano del emplazamiento de la Gran Sala Sinfónica —ubicada en el eje de la Alameda—, pues su ubicación favorece el acceso desde distintos puntos de Santiago y fortalece el desarrollo cultural del sector.

En ese contexto, valoró la creación de la Red Cultural Alameda, iniciativa que reúne a más de medio centenar de organizaciones culturales para coordinar actividades y revitalizar el principal eje de la capital. “Está justo en ese punto de encuentro entre distintos sectores de la ciudad y tiene esa impronta de estar realmente abierta a todas y todos. Creo que todos se sienten cómodos ahí”, señaló.

Uno de los principales objetivos del CEAC ha sido derribar las barreras que tradicionalmente han alejado a parte del público de la música sinfónica. Thomann explicó que esa misión no se limita a mantener precios accesibles, sino que contempla una serie de actividades gratuitas y una programación pensada para acercar nuevos públicos.

Entre ellas, mencionó las charlas previas a los conciertos, clases magistrales, concursos para acceder a entradas y exposiciones abiertas al público, además del uso de distintos espacios del edificio más allá de la sala principal. “Queremos ser asequibles. Está en nuestra misión democratizar el acceso. La barrera invisible existe y tenemos que ser conscientes de ella para seguir rompiéndola”, afirmó.

La directora agregó que ese trabajo también pasa por construir una programación que combine grandes obras del repertorio clásico con propuestas de otros estilos musicales, permitiendo que nuevos espectadores se sientan convocados.

Consultada por la presencia de artistas y espectáculos alejados del repertorio sinfónico tradicional, Thomann defendió la decisión de abrir el escenario a diversas manifestaciones artísticas y recordó experiencias como el homenaje a John Williams, presentaciones teatrales, propuestas interdisciplinarias y futuros conciertos de artistas provenientes de la música popular.

“Siempre habrá personas a las que les guste y otras a las que no. Nosotros creemos que las distintas manifestaciones artísticas son igualmente importantes. Este es un escenario para las artes musicales”, sostuvo.

La rectora de la U. de Chile, Rosa Devés, de pie en el centro de la Gran Sala Sinfónica Nacional durante la función inaugural.
Discurso de la rectora Rosa Devés durante el concierto inaugural de la Gran Sala Sinfónica Nacional. Foto: UCHILE

Asimismo, explicó que los artistas invitados adaptan especialmente sus presentaciones para aprovechar las condiciones acústicas de la sala, muchas veces incorporando formatos acústicos, arreglos sinfónicos o nuevas propuestas escénicas. “No creo en la separación entre la música de tradición escrita y la música popular. Esa división nos hace daño. Esto es música, esto es arte y este escenario está abierto a los distintos estilos”, enfatizó.

La directora también recordó que la vocación de la sala es ser un espacio de alcance nacional, razón por la cual ha recibido a orquestas regionales y continuará promoviendo la participación de agrupaciones provenientes de distintas zonas del país.

Al hacer un balance de este primer año, Thomann recordó especialmente el montaje de El relato azul, con texto del poeta Elicura Chihuailaf y música del compositor René Silva, experiencia que posteriormente fue presentada en las Semanas Musicales de Frutillar.

También destacó los conciertos de música de cámara, el trabajo conjunto con la Universidad de Santiago (Usach) en un programa dedicado a Monteverdi y la capacidad del equipo técnico para transformar visualmente el escenario mediante iluminación y escenografía.”Son formatos más íntimos, pero que igualmente llenan el escenario y generan una experiencia muy especial”, comentó.

Fotografía de las dos cantantes solistas del concierto inaugural de la Gran Sala Sinfónica de la U. de Chile
Solistas femeninas del concierto inaugural de la Gran Sala Sinfónica Nacional. Foto: UCHILE

Respecto del impacto que la nueva sala ha tenido en la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, Thomann sostuvo que el cambio ha significado un importante proceso de adaptación artística. A su juicio, la acústica del recinto exige un nivel distinto de interpretación, pero después de un año ya es posible apreciar una evolución evidente.

“Ya se están adaptando. Es impresionante. Es otra orquesta la que hoy pueden escuchar quienes la conocen desde hace muchos años. Han aprendido a manejar las posibilidades sonoras que ofrece este espacio y todavía queda mucho trabajo por desarrollar”, explicó.

En esa línea, adelantó que junto al futuro director artístico, Ari Rasilainen, se realizará un proceso de ajuste fino de la sala para optimizar su comportamiento acústico, aprovechando el conocimiento acumulado durante este primer año de funcionamiento. En tanto, destacó la trayectoria previa del maestro finlandés junto a la orquesta y valoró la disposición con la que asumirá el desafío.





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