“¿Me están grabando?”: el dilema que abren los nuevos lentes con inteligencia artificial que llegan a Chile

Pese a que las gafas avisan que están grabando, la responsabilidad final de pedir autorización es del usuario, alertó Patricia Peña, académica de la U. de Chile. Todo en un contexto actual de violencia digital y difusión de imágenes íntimas.

Pese a que las gafas avisan que están grabando, la responsabilidad final de pedir autorización es del usuario, alertó Patricia Peña, académica de la U. de Chile. Todo en un contexto actual de violencia digital y difusión de imágenes íntimas.

¿Podrías darte cuenta si te están grabando con unos lentes? Esta es una pregunta que toca hacerse ahora que se oficializó la llegada a Chile de los lentes con inteligencia artificial Ray-Ban Meta y Oakley Meta. Son gafas con asistente de IA y cámara manos libres; básicamente se integra tecnología a un accesorio de uso diario. Permiten fotografiar, grabar, acceder a traducciones en directo, todo interactuando mediante voz o con una sola pulsación. 

En el caso de los Ray-Ban Meta, por ejemplo, se trata de la segunda generación del producto y tiene a Jennie de BLACKPINK como su embajadora global. Hay tres modelos disponibles y se consiguen desde los $450.000 chilenos

“Yo creo que lo más central de reconocer es que este tipo de tecnología plantea un tremendo desafío en materia de entender la privacidad y el consentimiento que vamos a tener, con lentes que efectivamente me permiten a mí sacar fotografías o poder grabar algo en cualquier espacio”, indicó Patricia Peña, académica e investigadora de la Facultad de Comunicación e Imágen de la Universidad de Chile, en conversación con Radio y Diario Universidad de Chile

Estos anteojos vienen a complementar la gama de accesorios que están en la línea de los “wearables” o “tecnología usable” en español, como lo son los relojes inteligentes, que vuelven más simple tareas cotidianas. Peña destacó que, en el caso de los lentes, por ejemplo, incluso están pensados para personas no videntes

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por J (@jennierubyjane)

Pero junto a sus ventajas, se abre más de un debate respecto a qué capturamos con estas gafas, para qué y quién lo hace, ¿cuáles son los límites? La profesora aseguró que, a pesar de que estos lentes tengan una luz que se enciende al capturar contenido, eso no supone que quienes los utilicen vayan a pedir consentimiento al utilizarlos

“Por ejemplo, una periodista o un periodista cada vez que graba o que toma una fotografía, pide un consentimiento a la persona, incluso ahora que estamos teniendo esta conversación, para que esa información sea publicada, para que esa fotografía salga, etcétera”, explicó. 

Esto “nos pone un tremendo desafío de empezar a hablar de lo que va a significar el hecho que estemos con personas que estén con estos lentes grabando, fotografiando, y que no nos digan, ‘oye, te voy a tomar una fotografía, o voy a estar grabando lo que ocurre en esta conversación’”. 

Endosa una tremenda responsabilidad a las personas usuarias, de entender lo que significa violar muchas veces espacios privados, donde esto no debería ocurrir. Pensemos en casos donde ya hemos conocido situaciones, lo que pasa con grabaciones con teléfonos celulares, con teléfonos móviles, en espacios, vamos a decir, privados, un baño público, un gimnasio, en vestidores, etc”, alertó la experta. 

Patricia Peña, académica e investigadoras Facultad de Comunicación e Imágen de la Universidad de Chile. Foto: Universidad de Chile.

Difusión de imagenes intimas

Sobre el marco regulatorio que existe en Chile, la experta apuntó a la protección frente a la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento, que es una problemática “que ya está ocurriendo”. Destacó en esa línea la Ley Integral contra la Violencia Hacia las Mujeres

Reconoció que normas como la recién mencionada y campañas al respecto son fundamentales para que estos lentes no sean utilizados para este tipo de transgresiones.“¿Puede aumentarlas? Por supuesto, ese es el riesgo, entonces, efectivamente la institucionalidad y la ley va a tener que, de alguna manera, activarse”, planteó.

“Hay agrupaciones, chats de un montón de hombres, esta machófera, manosfera, que está naturalizando el compartir imágenes de niñas, de mujeres, de adolescentes, y que después las chantajea, las acosa, etcétera. Yo creo que es efectivamente una tremenda alerta a la que tenemos que estar pendientes”, afirmó la profesora respecto a las violencias digitales. 

Otra normativa que mencionó Peña fue la Ley de Datos Personales, que aseguró “cuando entre en vigencia también va a tener consecuencias para las personas que usan estos lentes, porque le atribuye un grado de responsabilidad a quienes acumulan algún tipo de datos”. Aseguró que en esta nueva norma se estipula, por ejemplo, el dato biométrico, que calificó como algo relevante. 

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida por Kylian Mbappé (@k.mbappe)

¿Quién tiene acceso a mi contenido?

En febrero de este año, el medio sueco Svenska Dagbladet reveló que contenido “altamente sensible” proveniente de los lentes Ray-Ban Meta, como videos sexuales o yendo al baño, son revisados por “anotadores de datos”, personas a cargo de procesar información para entrenar algoritmos de la IA. Son trabajadores, además, de una empresa subcontratada en Kenya, dice el artículo. 

La empresa respondió que el contenido generado, al usar sus sistemas de inteligencia artificial, se procesa de acuerdo a sus términos de servicio y políticas de privacidad, que incluyen revisiones automatizadas o revisiones manuales, que son las realizadas a través de “anotadores de datos”

Patricia Peña explicó, en primer lugar, que, “no es que el lente en sí mismo se conecte a internet, sino que necesita que uno le descargue una aplicación de Meta, que es lo que finalmente le da el grado de conectividad y también de almacenamiento de los datos”. 

Lentes Oakley Meta. Foto: Meta.

Este punto, el de la revisión del contenido que se comparte con la inteligencia artificial, la académica también lo calificó como “preocupante” y “para nada resuelto”

“Cuando una persona comparte información, comparte fotografías o videos en el dispositivo de inteligencia artificial de Meta, está consintiendo que esa información va a llegar a una nube, que posiblemente sirva para entrenar inteligencia artificial, así como ya está ocurriendo con todos los contenidos”, planteó. 

Es en ese contexto que no son solo algoritmos los que revisan, sino que también personas. “Muchas veces, estas personas van a estar viendo estos videos, estas imágenes que tú compartiste, y la pregunta es, bueno, ¿qué pasa si efectivamente esas imágenes o esos videos tienen situaciones sensibles o situaciones que son efectivamente íntimas?”, cuestionó Peña. 

A pesar de que la empresa transparente en su política lo que sucede con la información al compartirla en la nube, la académica afirmó: “Yo creo que es muy importante entender que la responsabilidad en este tipo de situaciones es de ambas partes. La empresa tiene que transparentar y rendir cuentas respecto de cómo se está procesando la información que efectivamente miles de personas, millones de personas van a empezar a compartir”.





Presione Escape para Salir o haga clic en la X