La “tormenta perfecta”: geógrafa U. de Chile advierte que las lluvias exponen décadas de mala planificación urbana

La académica de la U. de Chile, María Victoria Soto, explicó que la coincidencia de intensas precipitaciones, vientos, marejadas y pleamar podría generar inundaciones, reactivación de cauces y anegamientos en sectores históricamente vulnerables.

La académica de la U. de Chile, María Victoria Soto, explicó que la coincidencia de intensas precipitaciones, vientos, marejadas y pleamar podría generar inundaciones, reactivación de cauces y anegamientos en sectores históricamente vulnerables.

La llegada de un río atmosférico a la zona centro y centro norte del país podría configurar una verdadera “tormenta perfecta”, producto de la coincidencia de diversos fenómenos meteorológicos y oceanográficos que actuarán simultáneamente sobre el territorio. Así lo advirtió la geógrafa y académica del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, María Victoria Soto, especialista en gestión del riesgo de desastres.

Según explicó, el escenario más complejo se concentrará en el borde costero, donde el sistema frontal llegará acompañado de abundantes precipitaciones, fuertes vientos, marejadas y un período de pleamar asociado al ciclo lunar.

La especialista señaló que este escenario representa una especial preocupación para la Región de Valparaíso, donde existen playas arenosas estrechas y numerosos sectores urbanos emplazados muy cerca de la línea de costa.

Las olas podrían sobrepasar las barreras naturales, erosionar las playas e inundar las costaneras, especialmente en aquellos sectores donde la ocupación urbana se encuentra muy próxima al borde costero”, indicó.

Pronóstico para Santiago por lluvias y frío
Lluvia en Santiago. Foto: Javier Salvo/Aton Chile.

Riesgo de inundaciones en la cuenca de Santiago

Pero los efectos del sistema frontal no se limitarían al litoral. La académica María Victoria Soto advirtió que las intensas precipitaciones previstas para varios días consecutivos también podrían reactivar cuencas y zonas inundables en el valle de Santiago.

Entre los sectores que identifica como más vulnerables se encuentra la cuenca del Estero Lampa, cuyo amplio lecho de inundación ha sido progresivamente reducido por el crecimiento urbano.

La académica agregó que comunas como Lampa, Batuco, Pudahuel y algunos sectores bajos de Colina podrían experimentar anegamientos debido a sus características geomorfológicas.

“Estamos hablando de antiguos humedales y lagunas que fueron rellenados e impermeabilizados. Con precipitaciones de esta magnitud es muy probable que esos sistemas vuelvan a comportarse como originalmente lo hacían, favoreciendo el ascenso de las napas subterráneas y la formación de grandes espejos de agua“, explicó.

La especialista recordó que una situación similar ocurrió durante las intensas lluvias registradas en agosto de 2002, cuando extensas áreas volvieron temporalmente a su condición natural.

Sistema frontal foto referencial. Foto: Jose Veas/Aton Chile.

La planificación territorial sigue siendo el principal desafío

Para la geógrafa, estos eventos no deben entenderse como fenómenos excepcionales, sino como parte de la variabilidad climática propia del territorio chileno.

No estamos frente a un escenario catastrófico ni inédito. Durante la megasequía estas situaciones fueron menos frecuentes, pero hoy estamos retornando a condiciones que forman parte de la variabilidad climática. Lo importante es comprender que estos escenarios seguirán ocurriendo y debemos estar preparados para enfrentarlos”, afirmó.

En ese sentido, sostuvo que el problema principal no radica únicamente en el cambio climático o en fenómenos como El Niño o La Niña, sino en décadas de planificación territorial que no han considerado adecuadamente las características geográficas y geomorfológicas del país.

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Lluvias. Foto: Sebastian Cisternas/Aton Chile.

Llamado al autocuidado

Frente al escenario previsto para los próximos días, la académica hizo un llamado a la ciudadanía a adoptar medidas preventivas y mantenerse informada.

Entre las principales recomendaciones destacó la importancia de revisar el estado de canales y esteros cercanos a las viviendas, mantener despejadas las vías de evacuación de aguas lluvias y conocer los planes de emergencia comunales.

Asimismo, recomendó que quienes habitan en zonas próximas a cauces naturales o sectores históricamente inundables identifiquen previamente los lugares seguros definidos por sus municipios para actuar oportunamente en caso de emergencia.

La principal herramienta sigue siendo el autocuidado. Es fundamental conocer el territorio donde vivimos, identificar si estamos en una zona de amenaza y saber cómo actuar si las condiciones se vuelven más complejas”, concluyó.





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