China rechazó este viernes las acusaciones formuladas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que Pekín intervino en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020 mediante la obtención ilegal de datos de millones de votantes.
Durante un discurso a la nación la noche del jueves, Trump sostuvo que China llevó a cabo “la mayor filtración de datos electorales de la historia”, al obtener de forma ilícita “220 millones de registros de votantes estadounidenses” correspondientes a 18 estados del país. Según el mandatario, la operación habría sido ejecutada por “una unidad de explotación de datos” creada específicamente para ese propósito.
La respuesta del Gobierno chino llegó este viernes a través del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Lin Jian, quien desestimó categóricamente las acusaciones y aseguró que carecen de fundamento.
“Un completo invento y una difamación maliciosa sobre la que se demostró hace años que no se sustenta en base alguna“, afirmó el portavoz durante una rueda de prensa.

Lin Jian insistió además en que China mantiene una política de no injerencia en los asuntos internos de otros países y sugirió que es Estados Unidos quien ha vulnerado ese principio durante décadas.
“La comunidad internacional sabe perfectamente quién interfiere habitualmente en los asuntos internos de otros países, quien efectúa de manera indiscriminada largas operaciones de vigilancia, negocios y ciudadanos normales y corrientes, y roba datos por todo el mundo a escala masiva”, sostuvo.
Finalmente, el portavoz instó a Washington a “reflexionar sobre su propia conducta” y a dejar de realizar “acusaciones sin base alguna” contra Pekín.
Las declaraciones se producen en un contexto de renovadas tensiones entre ambas potencias, luego de que Trump reabriera las acusaciones sobre una supuesta interferencia china en el proceso electoral estadounidense de 2020.






