"Un voto por hogar": la "preocupante" tendencia en EE.UU. que amenaza el derecho a sufragio de las mujeres

La directora de Corporación Humanas, Paula Salvo Del Canto, analizó la propuesta planteada en la Cumbre de Liderazgo Femenino de Turning Point USA. “Los avances democráticos no se negocian ni se devuelven, sino que se protegen”, aseveró.

La directora de Corporación Humanas, Paula Salvo Del Canto, analizó la propuesta planteada en la Cumbre de Liderazgo Femenino de Turning Point USA. “Los avances democráticos no se negocian ni se devuelven, sino que se protegen”, aseveró.

“No creo que las mujeres deban votar”. Son palabras de Savannah Stone, una influencer de 21 años, cristiana y conservadora, cuyo discurso fue escuchado en la Cumbre de Liderazgo Femenino de Turning Point USA, la organización fundada por el fallecido activista Charlie Kirk y que hoy dirige su esposa, Erika Kirk. 

Opositora al feminismo, con ideas fuertemente vinculadas a la llamada “machosfera”, Stone plantea la idea de que exista un voto por familia representado por el hombre del hogar o el esposo. En la cumbre liderada por Kirk varias mujeres adhirieron a este planteamiento. 

El esposo tendría la decisión final, pero creo que marido y mujer deberían tener la misma visión política y la misma visión religiosa, entonces, no creo que sea renunciar a tu poder”, es parte de lo que argumenta la influencer. 

Entonces, ¿un voto por familia? “La democracia parte de una idea que es muy simple, una persona, un voto, reemplazar ese principio por el voto del jefe de hogar significa aceptar que hay ciudadanía de primera y de segunda categoría”, afirmó la directora de Corporación Humanas, Paula Salvo Del Canto

Savannah Stone en la Cumbre de Liderazgo Femenino de Turning Point USA. Foto: Captura de Youtube Turning Point USA.

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, la representante del centro regional de derechos humanos y justicia de género, aseguró que ven con preocupación este discurso. No es un debate que se queda en Estados Unidos, sino que se trata de “tendencias mundiales que después se van expresando a nivel regional y a nivel nacional”. 

En los inicios del sufragio, muy pocas personas podían ejercerlo, estaba vinculado no solo al sexo, sino que también a la condición económica, por ejemplo, recordó Salvo Del Canto. “El voto femenino no fue un regalo, fue una conquista democrática y las conquistas, los avances democráticos, no se negocian ni se devuelven, sino que se protegen”, enfatizó. 

“Yo diría que el derecho a voto de las mujeres no es un privilegio que pueda entregarse voluntariamente al marido, es un pilar de la ciudadanía democrática. Cuando una sociedad acepta que una persona represente políticamente a otra por el solo hecho de ser hombre deja de hablarse de democracia y más bien se vuelve a una lógica de subordinación que el movimiento de mujeres tardó más de un siglo en derribar”, indicó. 

La representante de Corporación Humanas fue clara en señalar que “no se trata de si algunas mujeres quieren renunciar a votar, sino que se trata de que ninguna mujer puede decidir que las demás pierdan un derecho conquistado colectivamente. Los derechos humanos no dependen de la voluntad de una mayoría circunstancial ni de las convicciones religiosas o políticas de un grupo”. 

Paula Salvo Del Canto, directora de Corporación Humanas.

La propuesta de un voto por hogar, representado por el hombre, entonces, no es una defensa a la familia, indicó, sino más bien “están cuestionando la igualdad política entre hombres y mujeres”.

¿Qué está detrás de esta idea? Salvo Del Canto aseguró que “se consolida a nivel mundial” un movimiento que busca restringir los derechos de las mujeres. Explicó que esto se manifiesta en distintos niveles: frenar la autonomía política, cuestionando el derecho a voto o la paridad; frenar la autonomía física, cuestionando la existencia de los femicidios; frenar la autonomía económica, reproduciendo los roles de género a propósito de la crisis de natalidad. 

Lo que está detrás de esto es mantener los privilegios, es la historia de siempre. Se manifiesta ahora en el siglo XXI, pero también cuando las sufragistas en el siglo XIX luchaban por tener el derecho a voto, señalaban que estaban descuidando las labores del hogar, eran locas, eran histéricas”, aseveró. 

La representante afirmó que se trata de “distintos argumentos que se desarrollan desde los sectores conservadores o antiderechos para que las mujeres no tengamos, primero una ciudadanía plena y segundo que no encarnemos lo que era el pacto social, que viene desde la Revolución Francesa, desde corrientes liberales que dicen que hombres y mujeres somos iguales. Esto está reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y se ha reconocido en las constituciones de los países democráticos”. 

Erika Kirk en la Cumbre de Liderazgo Femenino de Turning Point USA. Foto: Captura de Youtube Turning Point USA.

No existe justificación para quitar el voto a las mujeres, explicó Salvo Del Canto, “no hay nada que justifique y que diga que las mujeres no podamos votar o que tengamos que renunciar a un derecho político para dárselo a nuestro marido. Eso es es tan ilógico que cuesta poder explicarlo de manera simple, decir, ‘en qué mundo vivimos que a alguien se le ocurre que se puede ceder este derecho’”.

¿Es posible que esta idea se vuelva realidad? “No hay nada que sea imposible, o sea, la realidad es bastante más creativa y original de lo que uno quisiera. Yo siempre he pensado que no se podía retroceder en lo que habíamos avanzado, pero basta con que uno mire a Afganistán, hace 20 años, 30 años atrás las mujeres podían ir a la universidad, podían manejar y hoy no lo pueden hacer”, respondió la representante de Corporación Humanas. 

En línea con lo anterior, cuestionó que “quienes en la sociedad occidental están levantando estos discursos son los mismos que en Naciones Unidas o en otros espacios se alían con los países más teocráticos”. 

“Países que no logran entender que la religión o sus creencias individuales les pertenecen a ellos, que son muy legítimas y respetamos la libertad de expresión. Otra cosa son las reglas que están en un espacio democrático y en un espacio democrático las reglas indican que todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos”, agregó. 

Salvo Del Canto enfatizó, entonces, en que al ser el voto un derecho, nadie debería quitarlo. “Que puede ocurrir, sí, pero frente a eso yo estoy segura que siempre la humanidad y las mujeres hemos sido capaces de levantar discursos críticos y pelear que retroceder en el derecho al voto es retroceder en derechos políticos y las democracias no se basan en que me dan o me quitan derechos, ya hay un marco mínimo y desde ese marco mínimo no se puede retroceder”, finalizó. 





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