Estados Unidos completó su duodécima noche consecutiva de bombardeos contra objetivos militares en Irán. El Mando Central aseguró que la ofensiva tuvo como objetivo disminuir la capacidad de Teherán para amenazar el tránsito comercial en el estrecho de Ormuz, mientras Irán respondió con ataques contra instalaciones estadounidenses y advirtió sobre eventuales responsabilidades por crímenes de guerra.
El Mando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que las fuerzas estadounidenses iniciaron una nueva ronda de ataques por orden del presidente Donald Trump y, cinco horas después, dio por finalizada la operación.
El organismo señaló que los bombardeos alcanzaron “objetivos militares iraníes, incluyendo instalaciones marítimas, depósitos de misiles y drones, puestos de vigilancia costera y sistemas de defensa aérea”.

Además, sostuvo que “este mes, las fuerzas estadounidenses han atacado decenas de emplazamientos militares iraníes en tierra, al tiempo que reanudaron el bloqueo marítimo contra Irán“.
El Centcom agregó que “la misión continuará con el objetivo de reducir aún más la capacidad de Irán para amenazar a los marineros civiles y a los buques mercantes que transitan por las aguas de la región”.
Más temprano, el mando estadounidense rechazó las afirmaciones de la Guardia Revolucionaria sobre el control del estrecho de Ormuz. “Irán no controla el estrecho de Ormuz. La vía navegable internacional permanece abierta al tránsito, independientemente de las amenazas y los ataques de la Guardia Revolucionaria”, aseguró.
Irán advirtió sobre posibles crímenes de guerra
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baqaei, dirigió un mensaje a los militares estadounidenses ante la posibilidad de ataques contra infraestructura civil.
“No cometas crímenes de guerra por nadie; alegar órdenes de superiores para justificar crímenes de guerra no exime a los autores de su responsabilidad penal“, sostuvo.

El portavoz afirmó que la destrucción de puentes y centrales eléctricas “es manifiestamente ilegal y delictiva” y agregó que “constituye una represalia y un castigo colectivo, ambos explícitamente prohibidos como crímenes de guerra tanto por el Derecho Internacional Humanitario como por la legislación nacional estadounidense“. También aseguró que Irán “se mantiene firme y resuelto contra la ilegalidad y el desprecio de la ley”.
Las autoridades iraníes informaron que respondieron a los bombardeos con ataques contra las bases militares de Ali al Salem y Al Adiri, en Kuwait.
La Guardia Revolucionaria también comunicó un nuevo ataque contra instalaciones militares estadounidenses en Jordania. Según la televisión estatal IRIB, la operación destruyó un radar del sistema antimisiles THAAD, un sistema Patriot y un hangar utilizado para mantenimiento de helicópteros.
“Es nuestro derecho legal, religioso y lógico atacar objetivos estadounidenses desde los que se ha originado la agresión contra nuestro país”, afirmó el organismo militar y agregó que “estamos atacando tierras ocupadas por el Ejército estadounidense, un Ejército que no conoce otra cosa que el crimen“.






